La ciudad

Oroño y Pellegrini sigue al frente de las esquinas con más choques

Las colisiones sin lesionados de 2017 la ubican en el podio por octavo año consecutivo. Bajaron los accidentes a lo largo de cinco años

Sábado 20 de Enero de 2018

Oroño y Pellegrini fue en 2017 la esquina con más choques sin lesionados del año. ¿Suena familiar? Hace al menos 8 años las estadísticas del Sistema Integrado de Denuncias de Accidentes de Rosario (Sideat) ubican a esta intersección como la de mayor siniestralidad de Rosario, pese a que cuenta con rotonda, semáforos y señalización. Para el titular de la Dirección de Tránsito, Gustavo Adda, "el conductor debe prestar más atención al volante; luego, si hace falta, el Estado revisará estrategias". Por esta intersección, circulan más de 70 mil autos por día.

   Los resultados que el Sideat procesó hace horas confirman un "clásico". Oroño y Pellegrini se ubicó el año pasado en primer lugar respecto de las esquinas donde los conductores protagonizaron choques sin lesionados. Se trata de el sector más transitado de la ciudad, por el que fluyen unos 77 mil vehículos diarios.

   Además, el top ten sigue ubicando a Oroño una y otra vez. En segundo lugar está su intersección con Battle y Ordóñez, a metros de City Center, donde también hay una rotonda semaforizada.

   En cuarto lugar figura la esquina con Cochabamba, luego Oroño y bulevar Seguí (donde en los últimos años se hicieron cambios en los radios de giro), le sigue la esquina con Arijón, para cerrar en noveno y décimo lugar con las esquinas de Oroño y Catamarca, y Oroño y Uriburu.

   Si se rastrean los archivos del Sideat con el podio de las esquinas donde hubo más choques, Oroño se lleva la medalla dorada. Su intersección con Pellegrini figura en primer lugar al menos desde 2011.

   A la hora de analizar los datos del año pasado, existe una novedad llamativa. El 2017 también dejó un nuevo sector peligroso para el tránsito. Se trata del viaducto Ernesto Che Guevara (prolongación de Pellegrini hacia Funes por la autopista) donde se registraron 36 choques. En su mayoría, obedecen a la falta de distancia que tienen los automovilistas para frenar a tiempo cuando llegan desde la autopista y la congestión de coches hace que se formen largas hileras antes del semáforo de Provincias Unidas.

   Al analizar la evolución anual y mensual de la cantidad de accidentes se concluye que han bajado las cifras totales. Si en 2012 hubo 31.430 choques sin lesionados, para 2017 fueron 27.814, en declive a lo largo de esos años. Todo ello en un contexto en el que el parque automotor aumentó exponencialmente: un 66 por ciento en la última década con 700 mil vehículos registrados en Rosario.

   En la ciudad se sigue chocando con mayor intensidad entre las 9 y las 11, y desde las 17 hasta las 19 de los días hábiles. Una foto más que expresa la congestión que produce el ingreso y egreso del mercado laboral a la zona del centro macrocentro.

Bajo la lupa

El titular de Tránsito estimó que, en su mayoría, los choques sin lesionados obedecen a fallas humanas.

   "En Oroño y Pellegrini se cumplen los principios básicos: la esquina está iluminada, tiene rotonda y semáforos y, sin embargo, se producen colisiones de alcance (embestida de atrás). Se reforzó la señalización, está pintada la bocacalle, tiene señales luminosas de los dos lados. En términos de ingeniería de tránsito, no se puede hacer más. Hay que prestar más atención", se explayó Adda.

   El funcionario recordó que en esta esquina se han efectuado campañas de prevención y controles reiterados de alcoholemia. Para contrarrestar los índices, Adda recordó que con el nuevo giro a la izquierda en Oroño y Morcillo (frente al lago del parque Independencia, a la altura del calendario) disminuyeron un 75 por ciento los choques.

   "No es una cuestión de falta de estructura vial, sino de atención de los conductores", recordó al indicar que un 95 por ciento de la siniestralidad es por un factor humano, basado en los incumplimientos de las normas.

   Sobre los choques en Oroño y Pellegrini, el experto en accidentología, Osvaldo Aymo, coincidió en este punto con Adda. "Desde la ingeniería de tránsito no se puede hacer mucho más; hay que trabajar con la concientización del conductor", resumió el médico.

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