Antes, mucho antes de ser un espacio abierto en el centro donde niños y adultos alimentan palomas, la plaza Montenegro fue un mercado de frutas, verduras y carnes para abastecer a los vecinos del centro de la ciudad. Algo de este espíritu sobrevuela al proyecto que el municipio quiere imprimir en el solar de San Luis y San Martín, donde funciona el centro cultural Roberto Fontanarrosa. En las oficinas de la secretaría de Planeamiento están preparando los pliegos para la explotación del sector gastronómico, que se proyecta licitar en un mes.
La iniciativa lleva el nombre de “Mercado del Centro” y tiene su eje en el bar de la planta baja del centro cultural, cerrado desde fines de mayo pasado, pero también el espacio público circundante. “Vamos a volver a tener un mercado en la plaza”, señala la titular de la secretaría de Planeamiento, Agustina González Cid.
El proyecto forma parte del plan de obras que el miércoles pasado presentó el intendente Pablo Javkin. Un paquete de propuestas con inversión nacional, provincial y municipal que suma intervenciones en obra pública por seis mil millones de pesos.
El Mercado del Centro tiene el objetivo de revitalizar uno de los sectores más castigados del centro de la ciudad, jaqueado por el cierre de comercios, el vaciamiento galerías y complejos de oficinas y la ausencia de actividades culturales. “La idea es volcar vida a esos lugares, sumar propuestas, alargar horarios de funcionamiento, para que se mantengan activos”, resume la arquitecta.
Para esto, el municipio apuesta a una fórmula que ya se mostró exitosa en proyectos como el Mercado del Patio: la suma de inversión pública más el aporte de privados para la explotación de espacios comerciales.
Los detalles
La base de operaciones del nuevo mercado será el espacio gastronómico que se inaugurará en una de las esquinas del centro cultural Fontanarrosa. En el mismo entorno donde hasta hace tres meses funcionó el bar Avellino, conocido por tener una estatua del historietista rosarino sentado en una de sus mesas, se proyecta incorporar una serie de pequeños espacios gastronómicos con propuestas bien diferenciadas.
En total, serán siete propuestas con barras y mesas que podrán expandirse sobre sobre la explanada exterior, con opciones de menúes que se puedan consumir también en los bancos de la plaza.
De acuerdo al proyecto, los puestos de comida borrarán la frontera que actualmente existe con el centro cultural, permitiendo la convivencia entre las actividades culturales y gastronómicas. “La idea es que ambos se retroalimenten, que la gente pueda ver una muestra de arte mientras almuerza o que pueda cenar después de recorrer una muestra”, apunta González Cid.
Mientras tanto, en el límite de la plaza sobre la peatonal, funcionarán en forma permanente las ferias municipales de venta de verduras y alimentos orgánicos, que completarán el nuevo mercado.
Pliegos y propuestas
En las oficinas de la secretaría de Planeamiento ya están preparando los pliegos para la licitación del sector gastronómico. Si todo sale según lo previsto, la idea es lanzarla en septiembre. Entonces empezarán a correr los plazos para la presentación de ofertas, su evaluación y, finalmente, la adjudicación de los espacios.
Mientras tanto, se desarrollarán una serie de arreglos y obras menores en los alrededores del centro cultural. Entre otros, se repararán las escalinatas de acceso, se mejorará el piso de la plaza y se incorporarán canteros verdes como los que por estos días se están inaugurando en otros sectores de la peatonal.
“La idea es que el centro pueda sumar más propuestas. Que la gente pueda acercarse a comer, a participar de una actividad cultural o a comprar. Tenemos que volcar vida al centro”, concluye la secretaria de Planeamiento.