Pandemia

Los moteles la pasan mal y ya hubo dos cierres definitivos

El Marbella, de Rosario, y el Maracaibo, de San Lorenzo, bajaron la persiana. Los que abrieron, apenas trabajan al 30 o el 50 por ciento de su capacidad.

Lunes 26 de Octubre de 2020

Los moteles son uno de los más afectados por la pandemia, con una fuerte caída de la concurrencia de clientes en los últimos meses en la zona de Rosario que ronda entre el 30 y el 50%. La situación es durísima para toda la actividad y ya hubo dos cierres definitivos: el motel Marbella de Circunvalación y Autopista a Santa Fe, y el histórico Maracaibo, de San Lorenzo, sobre la ruta A012, que tenía más de 55 años de trayectoria.

Ahogados por las deudas, ninguno de los dos pudo volver a abrir a fines de junio, cuando se le permitió volver a trabajar al rubro después de tres meses con las puertas cerradas, y se calcula que se perdieron entre 15 y 30 empleos directos e indirectos entre ambos. Los que abrieron lo hicieron con un estricto protocolo y rigurosas medidas de higiene y sanidad. Pero cuatro meses después, el balance no es bueno. “La caída de clientes fue muy fuerte. En mi caso, más del 50 por ciento”, cuenta Valeria González, propietaria del motel El Gato Negro e integrante de la Cámara de Alojamientos de Rosario.

En el Gran Rosario funcionan alrededor de 30 moteles que dan trabajo a 300 familias. Con este panorama, en otros lugares muchos emprendimientos mutan o tratan de adaptarse de diferentes maneras a la pandemia. “En Entre Ríos un colega inauguró un autocine para subsistir. En Córdoba se han caído varios y algunos debieron fusionarse. En San Luis aún siguen cerrados sin flexibilizar en 7 meses”, apunta González. Pero en Rosario todavía no ha sucedido esto.

Fernando Solari, integrante del consejo directivo de la Cámara y dueño del motel Quim, de Villa Gobernador Gálvez, calcula que la actividad está promediando entre un 30 y un 40 por ciento de lo normal. “La gente no tiene dinero en el bolsillo, y aparte estuvimos con los picos epidemiológicos que todo el tiempo fueron subiendo, por lo que muchos se cuidan y no asisten a nuestros lugares para no correr riesgos por más protocolos que implementemos”, argumenta. Además, apunta un cambio de hábito pandémico: “De noche casi no se trabaja. No hay movimiento por las restricciones. Los clientes están viniendo de tarde, entre las 15 y las 20”, dice.

Una de las disposiciones de las autoridades para conservar la trazabilidad de casos representó una novedad para el rubro. Los clientes debieron comenzar a dejar los datos, y aunque los titulares de los moteles aclararon que el anonimato estaba asegurado, había suspicacias sobre el impacto que podía tener en el público, en un rubro donde la privacidad es un bien preciado. Sin embargo, la titular del tradicional hotel alojamiento de Circunvalación aseguró que no trajo inconvenientes: “En eso nadie hizo objeciones. Cero dramas al respecto”, afirmó González.

En cuanto a precios, hoy un turno de dos horas ronda entre los 1.000 y 3.000 pesos. Esto depende de las comodidades del establecimiento, la ubicación, dispositivos como hidromasaje, columna de ducha, sauna, accesorios para utilizar dentro de la suite y la tematización del cuarto. Para Solari, en la actualidad se trata de “sobrevivir”. El horizonte es esperar que el verano reactive la actividad.

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