La ciudad

Los chinos detenidos se quedaron sin traductores

El intérprete se excusó de participar de la audiencia imputativa al enterarse la temática que se iba a abordar en la misma. Su negativa obligó a reprogramar la audiencia para mañana.

Jueves 26 de Noviembre de 2015

El traductor convocado para posibilitar la realización de la audiencia imputativa contra los dos ciudadanos de nacionalidad china acusados de intimidación pública, amenazas calificadas y tenencia ilegal de armas, se abstuvo ayer de participar de la misma al conocer la temática que se iba a abordar en la misma.

Así, la sombra de la mafia china causó temor en el traductor y su negativa obligó a reprogramar la audiencia para mañana, si es que se consigue uno que les pueda detallar a los dos ciudadanos chinos los delitos que les endilgan y cuáles son sus derechos.

La investigación sobre la actividad de una supuesta mafia china que opera en la ciudad derivó el lunes pasado en una serie de allanamientos en los cuales se secuestraron poderosas armas de fuego, computadoras, tablets y un importante suma de dinero.

Y.W., de 26 años, nacido en el estado chino de Fujian, y con ingreso a la Argentina en noviembre de 2007, y Y.H, de 44 años, sin demás datos filiatorios, fueron detenidos el lunes tras los operativos realizados por la Tropa de Operaciones Especiales bajo las órdenes de las fiscales Verónica Caini y Juliana González, a cargo la compleja pesquisa.

Se desplegaron en los supermercados chinos "Aguila", de Corrientes al 1847, "Paloma Blanca", de San Martín al 1500, y "Paloma de la Paz", de 9 de Julio al 826. En los dos primeros se secuestraron en total ocho armas de fuego de poderosos calibres, como una ametralladora, un fusil, dos escopetas, una pistola calibre 9 milímetros con mira telescópica, otra calibre 380, y un revólver calibre 22.

Los dos ciudadanos chinos llegaron esposados ayer al mediodía a la sala de audiencia de los Tribunales acompañados de sus abogados Carlos Varela y Adrián Martínez, donde la fiscal González les haría conocer la imputación por los delitos de intimidación pública, amenazas calificadas y tenencia ilegal de armas.

Pero antes de comenzar el acto, la jueza Irma Irma Patricia Bilotta hizo una pregunta lógica a los defensores de los imputados: "¿Hablan castellano estas personas?". A los que los abogados respondieron negativamente.

Cuando la fiscal González llegó apresurada de otra audiencia, la jueza le preguntó si se había convocado a un traductor para que los imputados pudieran comprender sus derechos y de qué se los acusaba. Allí comenzó una breve discusión entre la fiscalía y los abogados sobre quién debía ser el responsable de gestionar la presencia de un intérprete.

"Nosotros nos presentamos ayer (por el martes) ante la fiscal Caini con un traductor porque la audiencia se iba a realizar ese día, pero ella decidió postergarla para hoy. No podemos ahora hacernos cargos del profesional, lo debe garantizar la fiscalía", se quejó Varela.

Bilotta cortó la discusión y decidió iniciar la audiencia. La defensa directamente apuntó que "ante el desconocimiento del idioma de sus defendidos y la ausencia de un traductor, como garantía constitucional básica, cualquier acto que se realice sería inválido", fustigó Martínez.

El fiscal Sebastián Narvaja dijo que "acordaba con la defensa" en ese sentido, y que el juez debía ordenar lo que corresponda hasta que se den las garantías al imputado. Bilotta, a su criterio, interpretó que como la carga acusatoria le correspondía a la fiscalía, esa parte debía ser la encargada gestionarlo.

Bilotta cerró la audiencia y dispuso suspenderla hasta que las partes garantizaran la presencia de un intérprete. Pero Varela dijo que interponía un recurso de hábeas corpus en favor de sus defendidos, se ordene la inmediata libertad porque ayer se vencía el plazo de 48 horas que contempla el Código Procesal Penal (CPP) para realizar la imputación.

La fiscalía se opuso. La búsqueda del intérprete insumió gran parte de la tarde. Finalmente, el traductor convocado llegó hasta los Tribunales, pero cuando comprendió de qué se trataba el hecho se excusó de participar de la misma. Todo indica que el miedo a represalias por parte de la mafia china, incidió en su decisión.

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