Como parte de los festejos por el 70º aniversario de la Galería Rosario, la administración del paseo comercial y el municipio comenzaron a restaurar el mural de Julio Vanzo que se encuentra en el primer local del ingreso por la peatonal San Martín. La pintura llevaba varios años escondida detrás de un mueble y desde ahora quedará expuesta como un atractivo más del complejo de locales. Y podrá mostrar sus colores originales.
Desde hace dos semanas, Jimena Tilio y Georgina Burgui, ambas integrantes del Instituto de Investigación, Conservación y Restauración de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo Castagnino, trabajan en el primer local de la galería para restaurar el mural que lleva el nombre de "Los Músicos" y fue pintado por Vanzo a mediados de los 50, sobre las paredes de lo que fue el bar Mogambo.
La obra recrea las figuras de tres músicos, tocando instrumentos de percusión, sobre un fondo de colores rojos, celestes, grises y blancos. Sin embargo, el paso del tiempo y el mal estado de conservación de la obra, ya casi borró una de las siluetas. "Es una obra que estuvo tapada con un durlok flotante durante muchos años y presenta muchas grietas, donde se levantaron las capas de pintura", cuenta Tilo y calcula que alrededor de la cuarta parte del mural presenta algún tipo de daño.
Por eso, el trabajo de restauración comienza con lo que en términos técnicos se denomina una "consolidación de la capa pictórica" (un proceso que busca devolver la cohesión y adhesión a las capas de pintura que se fueron degradado con el tiempo), antes de proceder a la limpieza, el estucado y la recuperación de los colores.
Toda la tarea, estiman, demandará dos meses.
Recuperar parte de la historia de Rosario
A Vanzo se lo considera como el promotor de las vanguardias europeas del siglo XX en Rosario y uno de los artistas más destacados de la ciudad. Pero sus pinturas, xilografías y aguafuertes no son el único legado del artista. También intervino con sus obras numerosos espacios públicos.
El mural Los Músicos del primer local de la Galería Rosario es sólo una muestra. También dejó su firma en otros espacios de ese centro comercial, en el Sanatorio Británico y en la antigua perfumería Suárez, de Córdoba al 1100, y en otros edificios particulares. Muchas de estas, no lograron sobrevivir el paso del tiempo.
La pintura formaba parte de un conjunto que adornada las paredes del fondo de Mogambo, el bar americano era la parada obligada para quienes por esos días iban a ver una película al cine Heraldo. Y tomo su nombre de una película de 1853, dirigida por John Ford con Clark Gable, Ava Gardner y Grace Kelly como actores principales. El filme trascurre en África y cruza las historias de un guía de caza con una estrella de Hollywood.
"El bar y el mural forman parte de la historia de los rosarinos, nos pertenecen a todos porque son señales fuertes de la identidad de una época. Desde que empezamos a trabajar en su restauración mucha gente se nos acerca y nos cuenta que recuerda cuando iban al Heraldo y después tomaban un licuado en el bar. Son espacios que están en el imaginario colectivo de un sector de la ciudad y hablan de otra forma de vivir en Rosario. Así que estamos recuperando también el valor de la memoria de la ciudad", señala la restauradora.
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La primera galería techada
La galería Rosario se inauguró el 25 de mayo de 1956 en homenaje a la Revolución de Mayo, fue la primera galería comercial bajo techo construida para tal fin en la ciudad. El edificio en su conjunto fue declarado de valor patrimonial por el municipio en 1992.
A lo largo del recorrido se encuentran varias obras de Vanzo, como los murales de venecitas que se ubican en los descansos de las escaleras que llevan a la planta alta desde los límites norte y sur. Uno de ellos, "El arado", fue adoptado como logo del paseo comercial.
La restauración del mural se desarrolla como parte de las acciones del aniversario del paseo comercial. "Este año se cumplen 70 años de la inauguración del paseo comercial. Ese 25 de mayo de 1956, su constructor, Rafael Candia, la calificó como la galería más moderna del país. Es un lugar con características arquitectónicas singulares que ha marcado una época. Y, sobre todo, cuenta con hermosos murales de Vanzo", señala Nicolas Charles, subsecretario de Innovación Cultural del municipio.
Por eso, dice, "a pedido del dueño del local, nos pusimos a trabajar con profesionales del Museo Castagnino y tomamos la decisión de poner a punto el mural. No es una tarea sencilla porque lleva muchos años de deterioro, pero quisimos hacerlo porque es una pieza de valor histórica y patrimonial de un autor que nos ha dejado huellas u obras de arte en muchos lugares de la ciudad. Y nuestra intención es que cuando cualquier persona pueda recorrer la galería, más allá de la actividad comercial privada, puedan valorar sus obras de arte".
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Un trabajo complejo
Con las manos enfundadas en guantes, y movimientos de una precisión quirúrgica, Tilio y Burgui empezaron hace dos semanas a restaurar el mural. La primera tarea fue una evaluación del estado de la obra y una documentación, a través de imágenes, de su aspecto original. O lo que ellas llaman un "mapa del deterioro" y una "ficha de restauración" para poder después intervenir directamente sobre el mural.
Todas las tareas se desarrollan bajo normas y procedimientos estrictas y con el uso de materiales no invasivos y que pueden revertirse, respetuosos al máximo de la obra.
"Ahora estamos consolidando la capa pictórica, como la pintura tiene muchas grietas y lugares donde se ha levantado lo que buscamos es que vuelva a adherirse al muro. Entonces, lo que hacemos es humectar esta capa pictórica desprendida para volverla al plano", cuenta la especialista y destaca que se trata de la "etapa más difícil" de todo el trabajo que tienen por delante.
"Con esto buscamos que no se siga perdiendo la capa pictórica. Luego, cuando el material ya está consolidado, hacemos la limpieza del muro, porque si lo hiciéramos antes se caería todo el material", explica.
Después de esta limpieza, lo que sigue es un estucado, una técnica que permite rellenar las pérdidas de material del mural, nivelar la superficie y devolverle su consistencia física. Luego, llega la última etapa que se denomina la "reintegración cromática". Con pigmentos y acuarelas de restauración se recupera el color de las figuras.
Lo que más entusiasma a las restauradoras es que todo este proceso se realiza a la vista del público. "La gente puede pasar, ver el trabajo, aportar sus historias o fotografías", señala Tilio.
Al fin y al cabo, dice, ese es el objetivo final del trabajo: desempolvar también la memoria.