La Ciudad

La pintada en el Barquito de Papel que no pasó desapercibida hasta que la borraron

Apareció esta mañana, con letras enormes y muy claras, en la escultura de avenida de la Costa y Francia. Estuvo visible durante algunas horas, hasta que la taparon con pintura.

Lunes 05 de Abril de 2021

¿Denuncia, indignación, ingenio, chanza? Algo de todo eso debe haber detrás de la pintada que una mano anónima realizó en la escultura conocida como El Barquito de Papel, en la rotonda de las avenidas de la Costa y Francia. En el lado que da hacia el río, alguien escribió en letras enormes: "El narquito". La leyenda apareció esta mañana y horas después ya no estaba: con la misma prolijidad con que una mano la pintó, otra la tapó con pintura fresca hasta que ya no fue visible.

La pintada sorprendía y hasta arrancaba sonrisas pícaras a los automovilistas, ciclistas y transeúntes que circulaban esta mañana por la avenida de la Costa en sentido norte, desde donde era bien visible. Escrita con tinta roja y letras prolijas, la leyenda podía interpretarse como una referencia general a la ciudad, donde el narcotráfico y la pelea de las bandas por el territorio se convirtió en un tema de máxima actualidad y preocupación, o bien al sector donde está el Barquito, en cuyas cercanías en los últimos tiempos hubo distintos allanamientos en causas en las que se investiga el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

El Barquito de Papel es una escultura creada por los arquitectos Gustavo Augsburger y Daniel Kosik e instalada frente al Paraná en 2013. Rinde homenaje a la historia portuaria de la ciudad, pero también tiene algo lúdico, un ícono universal que cualquier persona puede identificar. Desde que se yergue en esa zona estratégica de la ciudad se convirtió en una especie de símbolo, un lugar de encuentro y también de paso imposible de pasar inadvertido en el área urbana más nueva de Rosario.

Por eso fueron muchas las personas que vieron la pintada que decía "El narquito" mientras permaneció estampada en uno de los lados de la escultura. Ahora ya no está, pero durante algunas horas disparó toda clase de interpretaciones sobre el mensaje que quiso dejar quien dejó la frase en un lugar ya emblemático de la ciudad. Y la más extendida, claro, es que tristemente la ciudad comienza a ser percibida cada vez por más gente como un territorio donde el narcotráfico y la guerra de bandas llegó para quedarse.

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