Pandemia

La detección del primer infectado acrecienta el temor de los estibadores

El operario Leonardo Samaniego habló con La Capital y se refirió a las condiciones de trabajo en el sector portuario del cordón industrial.

Lunes 27 de Abril de 2020

"No podemos entender cómo me contagié", dijo Leonardo Samaniego, el operario de 30 años que el jueves último recibió la confirmación que más temía: el análisis por coronavirus le dio positivo y desató así una gran preocupación sobre su salud, la de sus compañeros y la de las personas con las que estuvo previamente a su entrada en cuarentena. También desencadenó una ola de reproches cruzados que ponen bajo la lupa a la eficiencia de las medidas de seguridad aplicadas en los lugares de trabajo de los obreros portuarios quienes, por las características particulares de la actividad, están en contacto permanente con viajeros de diversos países del mundo.

Las condiciones de temor, nerviosismo y desasosiego también se denunciaron en las últimas semanas, a través de numerosos reclamos de distintos actores que intervienen en el polo agroexportador del Cordón Industrial, desde el comienzo de los primeros casos de Covid-19 en el país.

Ahora, el caso de Samaniego, el primero entre los portuarios santafesinos, hace recrudecer ese temor y alimenta el debate, que involucra al sector gremial, sobre las responsabilidades de quienes debieron priorizar la prevención para cuidar la salud de los estibadores.

"El miércoles 15 salí del trabajo a las 6 y me fui directo a mi casa en Granadero Baigorria a dormir. Al mediodía me desperté con dolores en todo el cuerpo y me sentí afiebrado. A la medianoche llamé a la Cooperativa Portuaria para pedir asistencia médica. Me pasaron un número de teléfono para que me comunique con al Centro Cooperativo de Rescate Portuario (Ccrep). Los médicos me atendieron por teléfono y me informaron que respetaríamos un protocolo y que me harían un seguimiento. Que no podía salir de mi casa y que me harían análisis para ver si estaba enfermo por coronavirus", relató Samaniego a La Capital.

"Me atendieron muy bien, me trajeron medicamentos, un oxímetro para controlar los pulmones y un termómetro, entre otros elementos", abundó el operario, y explicó que al momento de la entrevista telefónica no tenía fiebre y sentía dolor de cabeza como único síntoma.

"Ahora estoy bien. Pero luego de los primeros síntomas pasé tres días con un cuadro similar a una gripe, luego tuve diarrea y finalmente me salieron manchas en la piel por todo el cuerpo", precisó el obrero, que trabaja desde hace casi tres años en la Cooperativa Portuaria de Puerto San Martín y anteriormente se desempeñaba al mando de palas mecánicas y retroexcavadoras en empresas constructoras viales.

"La cooperativa tiene distintos sectores. Yo trabajo en la sección mecanizada que se encarga de descargar las barcazas que vienen de las provincias del norte y de Paraguay", un lugar de alto riesgo por el frecuente contacto con tripulaciones provenientes de otros países.

Medidas de seguridad

"Nos entregaron elementos como barbijos y guantes y nos toman la temperatura. Además nos hicieron llenar una declaración jurada para conocer nuestro estado de salud y designaron a un operario que fumigaba las barcazas. Se tomaron algunas medidas de seguridad, pero evidentemente no fueron suficientes porque me enfermé igual", manifestó Samaniego, antes de afirmar que "ahora, tanto mis compañeros de trabajo como mis amigos, con los que tuve contacto antes de entrar en cuarentena, se encuentran también aislados y en observación médica".

El operario también contó que "ahora se paró todo el trabajo en los puertos por unos días. Están desinfectando los contenedores que utilizamos, las máquinas y los lugares por los que habitualmente pasamos".

En ese marco, consideró que también es necesario revisar el servicio de traslado de obreros hacia los puertos, a cargo del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos. "Se hace en combis y ahí viajamos varios trabajadores hacia las terminales de Timbúes o Puerto San Martín", explicó Samaniego.

Sobre este punto se centró la mirada durante la semana que terminó, ya que los estibadores de todo el país le apuntaron al sistema de traslado como el eslabón más débil. Incluso en los puertos de Mar del Plata y Buenos Aires protagonizaron un paro para reclamar más seguridad sanitaria, que culminó con la puesta en marcha de un nuevo protocolo de salud.

Deseo y solicitud

"Realmente no puedo determinar dónde me contagié. Pudo haber sido en el trabajo o en el cajero cuando fui a buscar plata. Ahora espero continuar bien hasta curarme totalmente y no haber contagiado a mis amigos y compañeros de trabajo", manifestó Samaniego.

"Me gustaría dejarle un pedido al gobernador. Pedirle que cuide mucho de los puertos. Ahí llegan barcos, ingresan camiones de varias provincias y entramos los obreros portuarios. Por esas razones estamos preocupados y reclamamos más seguridad", concluyó.

Mejora. El operario evoluciona bien. No sabe dónde se contagió.

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