El proyecto de instalar una sucursal del selecto boliche Esperanto en el centro de Rosario levantó más rechazos que adhesiones entre los vecinos de Zeballos y Presidente Roca. El ruido, el "lío", el movimiento nocturno y la alteración de la calma que causaría una disco en una zona residencial son los principales argumentos que esgrimen en el barrio contra la iniciativa. Pese a las quejas, muchos no dejaron constancia escrita en el registro de oposición que abrió el municipio para evaluar si la propuesta es viable.
Ese clima constató La Capital ayer al mediodía en los alrededores de la construcción en la que se proyecta el boliche, donde ahora funciona una playa de estacionamiento.
Con un cuadro similar se encontró ayer el concejal del PRO Rodrigo López Molina: "Recorrimos el lugar y recibimos el acompañamiento de numerosos vecinos y encargados de consorcios preocupados por el tema. Se sienten en una situación de indefensión y los asesoramos para realizar el trámite de oposición", dijo ayer tras recorrer la zona. Para el edil del PRO, el proyecto viola la ordenanza de la actividad, sancionada hace diez años, porque en la misma manzana funciona un geriátrico.
La iniciativa de un grupo empresario local de traer una sucursal del boliche porteño Esperanto a esa esquina de Rosario fue publicada hace una semana en la web de la Municipalidad. La página consigna que se estudia la viabilidad de instalar una "confitería bailable, bar y restaurante" en el salón de Presidente Roca 1463.
La semana pasada comenzaron a ser notificados los vecinos que viven a 50 metros hacia los costados y hacia atrás de la construcción para que puedan expresar si se oponen al proyecto. Es un procedimiento establecido por ordenanza. Se prevé que el boliche no podrá abrir si más del 33 por ciento de los vecinos notificados rechaza su instalación.
Para eso, deben presentarse en el Distrito Centro o en el edificio de la Aduana dentro de diez días hábiles, con una fotocopia del documento y título, contrato o boleta de impuestos que acredite su residencia.
Las críticas. "Los vecinos no se oponen a que venga el boliche a la ciudad, sino a que un monstruo de 900 metros cuadrados se instale en una zona residencial cuando en la misma manzana funciona un geriátrico. La ordenanza de confiterías bailables prohíbe su radicación cerca de estos lugares", planteó López Molina.
Según el concejal, "los vecinos se están organizando para hacer frente a la instalación. La ordenanza habla de abrir un registro de oposición para confiterías de 200 metros cuadrados, cuando este lugar lo supera en dimensiones. Además, las áreas promovidas son la zona de la La Fluvial y el parque Scalabrini Ortiz".
Frente a las objeciones, el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, dijo que si bien la superficie cubierta del local es de 900 metros cuadrados, el área que sería destinada a boliche está dentro de los límites legales. El resto del espacio sería destinado a un restaurante, bar y cocheras. "El pedido cumple con la normativa", anticipó.
"El área de Habilitación tomó la planilla catastral de la manzana, delimitó las propiedades e inició el proceso de notificación a los linderos. La intención es que el vecino pueda usar esta opción de consulta, el trámite es sencillo y están dadas todas las garantías para realizarlo", dijo el funcionario.
Con respecto al geriátrico ubicado por Paraguay, Asegurado dijo que se analizará la situación. "En los registros de Habilitación tenemos que es una residencia de ancianos, no aparece un tema de salud o médico como lo plantea la ordenanza de confiterías, pero igual lo vamos a chequear en tiempo en forma. Ahora el municipio está cumpliendo con un requisito legal y les decimos a los vecinos que ejerzan sus opciones", añadió Asegurado.
En el establecimiento en cuestión funcionó un supermercado, un patio de comidas, un salón de eventos y algunos otros proyectos que tuvieron corta vida. Actualmente, en la entrada por presidente Roca hay una playa de estacionamiento y una inmobiliaria. En el sector techado por Zeballos, una construcción de dos pisos en estado de abandono, donde hay cocheras. Por la misma calle funcionó además una pollería, hoy cerrada.
Las voces de la cuadra."Lo que se vive acá es que están todos los vecinos disconformes. Nos llegó la notificación y en ningún lado dice que es para instalar un boliche de la magnitud de Esperanto, que en Buenos Aires abre de martes a domingos", cuestionó Ileana, una vecina de 35 años. "Más del 80 por ciento de los vecinos no está de acuerdo", consideró.
Como ella, muchos plantearon preocupación por los ruidos y disturbios que podrían generarse en la puerta. El barrio es residencial, predominan torres de edificios y comercios, y los bares cercanos cierran a la noche. Pese a las críticas, de los cerca de 500 domicilios notificados hasta ayer sólo tres personas habían planteado su oposición formal en el Distrito Centro.
"La verdad es que esta propiedad es un desperdicio. Se junta basura, arruina la estética. Es una lástima que esta esquina esté abandonada y desde ese punto de vista está bueno que se aproveche y se mueva la economía", matizó Federico, un profesor de 45 años que vive a un par de cuadras, aunque aclaró que la cuestión de los ruidos y molestias a la salida aparecen como razones para oponerse.
Miguel, otro vecino que pasó caminando aferrado a su bastón, también ofreció dos puntos de vista . "Acá se escucha el plan A y el plan B. El primero es todo rosa: va a ser un lugar exclusivo, con un bar VIP al que va a ir gente de mucho dinero y lo va a inaugurar (el conductor televisivo Marcelo) Tinelli. El plan B es pura crítica: va a ser un desastre, mucho ruido y gente drogada por las calles. Me atengo a creer que será más plan B que plan A", opinó, en sintonía con las voces que más circulan por la esquina a la que muchos miran con recelo.