El perro raza pitbull que el domingo pasado al mediodía atacó a tres personas en Liniers y San Juan hasta que fue herido de tres balazos por un policía de civil no es del barrio y habría sido arrojado o se tiró de una camioneta que circulaba por la zona. Las autoridades tratan de identificar el vehículo para llegar al dueño o responsable del animal.
Según los testimonios recogidos en el lugar, el perro no es de la zona. “Acá nos enteramos enseguida si pertenece a un vecino, y este no es de por acá”, coincidieron en un minimarket de Mendoza y Liniers, en el corazón de barrio Azcuénaga.
Lo mismo aportó Gustavo, quien fue testigo de la secuencia del ataque y hasta resguardó dentro de su casa a una de las víctimas, mientras con una pala trataba de espantar al can, que de igual manera quería ingresar al domicilio.
“Se quería meter por la ventana, desde adentro le pegábamos en la cabeza con el mango de hierro de la pala, pero nada, ni se inmutaba, era impresionante. El hombre que fue atacado primero se subió a mi camioneta lleno de sangre, pero el perro arañaba la caja para subirse, los gritos eran desesperantes”, recordó.
De acuerdo a datos extraoficiales y testimonios de vecinos, el perro se escapó o lo tiraron de una camioneta que circulaba por calle San Juan. “Dicen que venía corriendo detrás del vehículo, y después ya sabemos lo que pasó”, indicó otro hombre.
Esa versión estaría en manos de los investigadores pero no fue confirmada oficialmente a este diario. Igualmente, es de rigor y de sentido común recurrir a las cámaras de vigilancia, tanto públicas como privadas, para reconstruir el recorrido.
“Estaría identificada la marca y características de la camioneta, pero tratan de confirmar el dominio”, aportó una fuente allegada al caso.
Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que el dato de la camioneta no había llegado a manos de la Unidad de Flagrancia, al menos hasta el mediodía del martes. Al mismo tiempo, se informó que en la primera intervención, el organismo evaluó el accionar del personal policial y “determinó que no hubo delito”. Cabe destacar que el ataque del animal fue detenido por la reacción de un policía de civil que justo pasaba por allí y le disparó con su arma reglamentaria.
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Se libraron medidas para establecer quién era el dueño del animal, pero al menos hasta ayer no habían arrojado resultados positivos y el hecho de que lo habían tirado desde una camioneta sólo era una hipótesis sustentada alrededor de los dichos de los vecinos.
Estupor
“Si esto pasaba un día de semana era una masacre, porque ocurrió en el horario de entrada y salida de chicos del colegio. El perro parecía entrenado para matar, un robot, calculador. Atacaba, mordía, masticaba y después levantaba la cabeza y se abalanzaba sobre otra persona, desaforado”, recordó Gustavo, el vecino que el domingo fue testigo de una secuencia que comparó con una “película de terror”.
Este martes, casi al mismo horario en que ocurrió el ataque, por esa cuadra era incesante el trajinar de madres y padres con niños que salían de la escuela provincial Nº120 Juan M. Rondeau (Liniers y San Luis), y de muchos adultos mayores con sus carros o bolsas de las compras.
En Liniers al 1000 los vecinos y comerciantes no salían del estupor por lo ocurrido el domingo a las 12.50. Algunas marcas de la voracidad del pitbull se podían apreciar a través de enormes manchas y huellas de arrastre de sangre ya seca sobre el pavimento, en la vereda y hasta en una camioneta donde una víctima intentó resguardarse.
Ariel, un vecino que también resultó herido cuando intentaba retener y controlar al irascible perro, destacó que el oportuno paso del policía de civil fue lo que evitó consecuencias aún más graves.
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“El policía paró su auto al sospechar que ocurría un asalto o reyerta. Se bajó y vio que el animal estaba mordiendo al hombre, trató de sacarlo pero lo atacó a él y tuvo que meterse de nuevo en el auto. Ahí extrajo su arma reglamentaria y le disparó tres veces, porque nadie lo podía parar”, recordó.
Sin chip ni placa identificatoria
Mientras tanto, el pitbull sigue internado en la clínica del veterinario Carlos Cossia, en Juan Manuel de Rosas al 1700. El profesional y ex concejal confirmó a La Capital que le extrajo dos proyectiles y ayer a la mañana el can presentaba un buen estado general, lo cual permitiría darle el alta en las próximas horas.
“Es un adulto de 3 años aproximadamente, se nota que es un perro bien cuidado, no tenía chapa identificaría ni microchip”, indicó Cossia en relación a la ordenanza municipal que obliga a colocarle un dispositivo subcutáneo para monitorearlo a partir del Registro Único de Mascotas.
Sobre el ataque, el profesional pidió prudencia a la hora de buscar las motivaciones. “Acá hay algo que no sabemos, una zona gris, ningún perro anda mordiendo por la calle a todos los que se le cruzan, siempre hay una causa que lo desencadena. Puede ser otro perro o alguna actitud puntual”, consideró.
De acuerdo al seguimiento clínico, el animal estaba en condiciones de recibir el alta la noche del martes. “Está bien, solamente deben tenerlo en reposo y siete días con antibióticos”, indicó Cossia, mientras mostraba las placas radiográficas donde se advertían los proyectiles y las heridas, y esperaba novedades de las autoridades para determinar el espacio donde debe el pitbull deberá continuar la rehabilitación.