"Los reclamos casi siempre son justos, pero si nos quedamos en eso no avanzamos.
Durante años se vivió de reclamo en reclamo y no se llegó a nada. Por eso nuestra idea es aportar,
reunirnos y debatir, porque la seguridad también debe abordarse desde la prevención". La frase de
María del Carmen Pontel podría ser una buena síntesis de la labor conjunta que más de una docena de
vecinales de la zona norte de la ciudad viene realizando para abordar la problemática de la
inseguridad en sus barrios. Entre otras cosas, planean la necesidad de descentralizar las
comisarías e instalar destacamentos en las zonas de riesgo, hacer controles en moto o a caballo,
llevar las denuncias a las seccionales y dotarlas de tecnología como la conexión informática con
los juzgados y el sistema GPS, por ejemplo (ver infografía).
Las reuniones por cuestiones de seguridad entre vecinalistas de la zona no son
una novedad, pero son cada vez más frecuentes y, desde este año, mensuales. Fruto de los encuentros
es un documento que ya comenzaron a presentar ante autoridades provinciales, legisladores e
instituciones. Consiste en un análisis de la situación general en barrios que, más allá de sus
particularidades y diferencias (ver página 4), comparten problemas en común, básicamente a partir
de la falta de recursos humanos y materiales que alegan la policía y el gobierno para responder a
sus demandas.
Para María del Carmen, tesorera de la vecinal La Florida, es importante que el
escrito haya sido obra del debate. "Es un tema muy sensible y cada uno cree tener la razón. Hay
muchos que lo primero que dicen es que hay que eliminar asentamientos, quemarlos, levantar
paredones. Nosotros tratamos de contener a esos vecinos y mostrarles otro eje de discusión, porque
la seguridad merece ser conversada, discutida", sostuvo la mujer.
En líneas generales, la visión que los vecinalistas tienen sobre la inseguridad
en la zona norte —un solo problema de múltiples facetas— apunta a terminar con viejos
clásicos de la relación entre policía y vecindario, basada en recurrir a los parches que no
resuelvan más que la furia momentánea que explota con cada hecho grave. Respuestas que se repiten
hasta transformarse en una bola que no hace más que girar sobre sí misma: no hay más patrullaje
porque faltan vehículos, el personal debe cuidar a los presos y las dificultades para cubrir la
desmedida extensión de la seccional 10ª.
En este marco, los vecinos no cargan contra la policía y admiten tener buen
diálogo con representantes de Seguridad Comunitaria de la provincia. Pero objetan la falta de
respuestas concretas a sus pedidos. "Nos contestan con problemas presupuestarios, prometen cosas,
pero casi nada cambia. Además falta más trabajo preventivo", sintetizó Marcelo Carrasco, de la
vecinal La Florida.
Soluciones políticas. En este marco, y ante la imposibilidad que alegan sus
interlocutores a la hora de resolver sobre las demandas, varios vecinalistas deslizaron su
intención de ser recibidos por el ministro de Seguridad santafesino, Daniel Cuenca (ver página 4).
"Lamentablemente, las reuniones con funcionarios y policías dejan en claro que su capacidad de
resolución es limitada. Dependen de decisiones políticas, esencialmente en cuanto a presupuesto,
para personal y móviles. A veces mejoran algunas cosas en algunos sectores, pero en general están
muy limitados para responder a esta demanda de seguridad", consideró Raúl Jaime, de la vecinal Amor
al Estudio.
"Deberíamos llegar más arriba de la policía en las reuniones, porque hemos
logrado muy poco", opinó María Meonis, con 9 años en la vecinal Independencia del Fonavi
Parquefield II, al tiempo que expuso otra queja con la que coincidieron otros dirigentes: "A veces
cambian tan rápido a los comisarios que no alcanzamos a conocerlos, y ellos tampoco logran conocer
el barrio".
"Nuestras reuniones dan frutos, porque se debate y se sacan conclusiones, pero
queremos ir más arriba. Esperamos que Cuenca se reúna con los vecinos de la zona norte", sentenció
desde La Florida Norte el dirigente Juan Giacobbe, y agregó: "El comisario trabaja bien, pero si
los policías se tienen que quedar cuidando presos no pueden patrullar las calles".
"Creemos que hay muchos aportes que se pueden hacer desde los vecinos, desde la
realidad de los barrios. Pero los comisarios están evidentemente limitados, por eso preferimos
hablar con sus autoridades para que les faciliten los recursos", sostuvo desde la joven vecinal de
La Cerámica, Gabriel Luna, mientras dejó picando otra duda que varios vecinalistas vienen
discutiendo: "Todavía nadie me supo explicar para qué sirven las cooperadoras policiales ni por qué
un negocio que paga 15 mil pesos anuales en ingresos brutos debe aportar todavía más para su
seguridad".