En Los Pumitas, uno de los sectores más empobrecidos de Empalme Graneros y donde hace un mes mataron a un nene de 11 años al quedar en medio de un tiroteo narco, los sitios de venta de droga y las casas de los dealers están señalizados en Google Mapas. Créase o no, alguien intervino el mapa en el lugar donde los vecinos desataron su furia y destrozaron al menos tres búnkeres tras el crimen del pequeño y lo señalizó como el "pasillo de la frula", al tiempo que también es posible encontrar la "ex casa del Salteño", el narco que fue amo y señor de esos dominios y hoy purga condena por un homicidio.
En la actualidad, el triángulo de unas veinte cuadras que apoya uno de sus lados sobre el arroyo Ludueña, el otro sobre calle Garzón y el tercero sobre Labardén, en la zona noroeste de la ciudad, es patrullado las 24 horas por unos 120 gendarmes que se reparten las tareas de vigilancia en turnos de 12 horas.
Ese triángulo lleno de calles de tierra, basura y necesidades básicas insatisfechas se llama Los Pumitas, la zona de Empalme Graneros, en el noroeste de la ciudad, donde hace más de tres décadas comenzaron a llegar integrantes de la comunidad qom que migraron a Rosario desde el Chaco.
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En el territorio. Desembarcaron tropas de Gendarmería en el asentamiento Los Pumitas en el noroeste.
Con el correr de los años el narcotráfico empezó a copar las barriadas más humildes y allí se hizo fuerte el Salteño, quien en realidad es Cristian Villazón, un hombre que está preso y cumple condena a 15 años de prisión por un triple crimen. Pero en el barrio Los Pumitas aseguran que sigue dirigiendo el negocio desde la cárcel, y quizás por eso su casa fue la primera que demolieron el lunes 6 de marzo los vecinos tras el entierro de Máximo.
"Lugar de culto"
En Google Maps alguien intervino el mapa y señalizó el lugar como "ex casa del Salteño" y a unos metros de allí también indicó el "pasillo de la frula", al que etiquetó como "lugar de culto".
Ese pasillo está a la vuelta del sitio señalado como la "ex casa del Salteño". En ese sitio los vecinos descargaron su furia luego del crimen de Máximo, quien jugaba con sus primos cuando quedó en medio de un tiroteo entre bandas antagónicas que se disputan el narcomenudeo en la zona.
En el "pasillo de la frula" también esta el Centro Comunitario Qadhuoqte, donde funciona una radio comunitaria, se brinda asistencia social y se llevan adelante algunos talleres de oficios.
Hoy, todo el lugar está militarizado y al menos una veintena de familias se fue tras sufrir amenazas luego de la pueblada que destruyó tres búnkeres y la casa del Salteño. Por el crimen de Máximo hay tres detenidos, todos familiares de Villazón.
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Desde el crimen de un nene de 11 años el 5 de marzo, el barrio Los Pumitas vive militarizado.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
El "pasillo de la frula" está a no más de 150 metros de la Escuela 1463. Allí tuvieron que cambiar la puerta de acceso de los chicos para evitar que las familias tengan que transitar por enfrente de la cuadra donde se derribaron las construcciones donde se vendía droga.
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“El narcotráfico es un monstruo más grande que la pandemia. Con el Covid estábamos reorganizadas, nada nos paró como nos paró el tema del narcotráfico”, le dijo esta semana a La Capital una mujer que colabora con uno de los comedores que las organizaciones sociales sostienen con inestables porcentajes de ingenio y fondos públicos en el barrio Los Pumitas.
El lugar recibe por semana a unas 200 familias y recién retomó su actividad hace siete días, ya que todo quedó paralizado tras las pueblada contra los narcos, el 6 de marzo.