La ciudad

Género y empleo a través de las historias de las trabajadoras del Swift

La muestra "Obreras" se inaugura hoy en el Museo de la Ciudad, con los relatos de las protagonistas, documentos y objetos.

Miércoles 17 de Abril de 2019

"Era como un monstruo; en esa oscuridad, en esa humedad, ese ambiente de filas de hombres con cuchillos en la mano una se siente mal, pero la necesidad obliga y te ibas acostumbrando". Angela describe así el trabajo en el Frigorífico Swift hace por lo menos medio siglo. Ese "monstruo" al que refieren las obreras de la carne, eso que iban naturalizado las más de las veces por necesidad, eran también salarios inferiores al de los varones —así estipulado por convenio de trabajo—, condiciones insalubres que las exponían a enfermedades y abortos espontáneos, doble jornada laboral y violencias cotidianas. Esa dimensión de "género y trabajo", sin dejar de lado la memoria histórica, el barrio y las militancias, se pondrán en escena desde hoy y hasta el 19 de agosto en la muestra "Obreras: trabajo en el frigorífico y barrio Saladillo" (Museo de la Ciudad).

Las voces de las propias trabajadoras desde los años 40 hasta el final de los años 50, y la historia contada a través de objetos, imágenes, documentos y periódicos de época, darán cuenta de una situación de desigualdad y una serie de demandas que, más allá de las mejoras logradas, siguen siendo en la actualidad parte medular de la agenda feminista.

En los relatos se evidencia el trabajo en la industria de la carne no como un lugar deseado, sino que muchas mujeres llegaban ante la condición viudas o único sostén de sus familias, e incluso en gran parte de los casos trabajando las mujeres y sus hijos.

"Las condiciones eran infrahumanas", dice Beba, que ingresó a los 18 años y pasó allí 14; y si bien hubo mejoras a lo largo de las décadas, también hubo escenas que persistieron al paso del tiempo. "Trabajé en el Swift en los ‘90; las condiciones de trabajo eran las mismas que cincuenta años antes", afirma Gloria.

Una continuidad

Laura Pasquali, historiadora, investigadora y docente, fue quien estuvo al frente de "Género, memoria e identidad. Historia de las trabajadoras de la carne del Swift Rosario (1930-1944)", una investigación que se convirtió en un libro en 2018, y que ahora retoma en el período 1940 y 1959 para llevarla esta vez a las salas del Museo de la Ciudad, un formato diferente que permite abordar esa historia de mujeres invisibilizadas a través de diferentes recorridos.

"Hay una continuidad, pero el desafío es diferente", dice Pasquali, que esta vez trabajó como curadora de la exposición, pensando en un público más amplio, y que con esa meta coordinó el equipo del que formaron parte Beatriz Argiroffo, Gisela Figueroa y Luisina Agostini.

Poner en escena la exhibición a través de los diferentes espacios del museo permite andar y desandar la muestra en diferentes líneas, donde a partir de las condiciones materiales de vida de las trabajadores se desprenden diferentes puntos. "Es esa relación de subalternidad con las varones lo que hace que esas condiciones sean más sufridas por las mujeres", indica la historiadora.

Eso se traduce en salarios más bajos, estipulados así por convenio.En los años de mejores condiciones, ya entrados los 40, esa brecha era del 15 por ciento. Incluso siendo a mediados de los años 50 más de la mitad del plantel de 5.700 obreros del frigorífico. A esa condición se suma la doble jornada laboral del trabajo doméstico, un punto donde Pasquali señala: "Las del hogar no se cuestionaban, se asumían, y si aparece el cuidado de la salud de la mujer, aparece en tanto «madre»".

La brucelosis fue una de las enfermedades que más afectaron al sector —el sindicato llegó a tener una comisión de brucelosis—, las bajas temperaturas y la humedad, las enfermedades respiratorias y las artritis, los abortos espontáneos por el trabajo duro durante los embarazos e incluso el nacimiento de hijos con enfermedades por esas condiciones aparecen las libretas sanitarias.

Josefa recuerda que "no había controles", e incluso sospecha que "había protección del Estado hacia el Swift, porque no podía ser que entraran animales enfermos,hubo muchos casos de brucelosis y siempre terminaba ganando el Swift. Era un poderoso frigorífico, se perdían los resultados de los análisis".

Las violencias sobre los cuerpos y el acoso aparecen en los relatos ("Los serenos se metían hasta en el baño", señala Luisa), y también en las memorias de "las desnudas", un dato reiterado que aparece en diferentes momentos históricos, que refiere al castigo que recibieron algunas mujeres por haber trabajado durante una huelga, y que fue exponer sus cuerpos desnudos. "La violencia sobre los cuerpos se cristaliza en ese evento que se cuenta, pero que nadie sabe si sucedió", cuenta.

La militancia

En el rompecabezas del mundo obrero aparecen las izquierdas primero, fundamentalmente el Partido Comunista, y más adelante el hito que significó el peronismo y el desarrollo en la escena de los sindicatos bajo el paraguas de ese movimiento.

"El mismo 17 de octubre tiene su origen en Berisso, Buenos Aires, y el mundo de la carne y los frigoríficos", apunta la historiadora sobre el impacto que las figuras Juan Domingo Perón y Evita, sobre todo en las mujeres, tuvieron sobre los obreros en Rosario, y lo definió como un "parteaguas".

Si bien la historiadora y curadora de la muestra señala que "los activismos" surgen en la historia, aclara que la politización de las mujeres trabajadoras se da una vez ingresadas al mundo obrero, con reivindicaciones a través de las izquierdas primero y tras la figura de Eva después; pero "no asumían la identidad feminista como tal, que en ese momento estaba más ligada a las mujeres de la clase alta argentina".

Así, apunta al hilo que llega incluso a la actualidad. "Hoy esas reivindicaciones de igual remuneración y doble jornada se plantean a nivel de la conciencia y de la denuncia, hay un camino recorrido y la situación de las mujeres no es la «minoría de edad» que tenían a principios del siglo XX, pero así y todo, muchas de esas condiciones, persisten", cierra.

Homenaje a Sonia Beatriz González

Si bien el trabajo de las historiadoras en el Museo de la Ciudad llega hasta 1959, la muestra incluirá un homenaje a Sonia Beatriz González, militante del PRT-ERP y detenida desaparecida durante la última dictadura cívico militar. La curadora e historiadora Laura Pasquali señaló que durante la década del 60 y 70, con la proletarización de muchos militantes de las izquierdas, el PRT-ERP "llegó a tener una inserción importante en el sur de la ciudad", y muchas militantes iniciaron ese proceso. Más aún, las mujeres en ese momento llegaron a ser el 80 por ciento de los trabajadores.

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