La ciudad

Falabella: segundo día de larga cola al rayo del sol para aprovechar las ofertas por cierre

Tras confirmarse que la empresa abandona la ciudad, la gente acudió a la tienda ubicada en Córdoba y Sarmiento con la esperanza de conseguir buenos precios

Miércoles 07 de Abril de 2021

Desde que Empleados de Comercio confirmó el cierre de Falabella, una larga hilera de clientes se formó frente al ingreso de la tienda ubicada en Córdoba y Sarmiento en el corazón del microcentro rosarino. Y fue así porque, en paralelo con el anuncio del fin de las operaciones, se supo que se habían lanzado ofertas hasta agotar el stock.

Este martes, desde antes de que abriera las puertas a las 9, se empezaron a congregar gente ávida de hacer rendir su dinero tanto como fuera posible. Tanto fue el interés que despertaron las promociones, publicadas en la web de la firma de capitales chilenos, que a las 11.30 se tuvo que cortar el ingreso porque se había colmado la capacidad del local.

La decisión fue tomada por el personal de la Guardia Urbana Municipal (GUM) apostado en el lugar para controlar que los clientes cumplieran los protocolos de prevención de contagios de Covid, tales como distanciamiento social, uso de tapabocas y, en el momento de entrar al comercio, higiene de manos y suelas de los zapatos con alcohol en gel.

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Según las normas impuestas para la actividad comercial en Rosario, los negocios deben cumplir un aforo a fin de evitar las aglomeraciones. En el amplio local de Falabella está establecido en 397 personas, incluido en personal encargado de las ventas, cobro y reposición de la mercadería, cantidad que al ser alcanzada obliga a frenar el ingresos.

Hay que cumplir el aforo

El problema es que, en el interior del local, por las distribución interna -es una tienda por departamentos- existía la posibilidad de que los compradores se concentraran en sectores específicos y fue lo que pasó. Los clientes se agolparon en dos secciones: electrodomésticos y vestimenta, y hubo que redistribuirlos para evitar aglomeraciones.

“No hubo problemas, pese a que llegó mucha más gente de la que estaba viendo en el último tiempo”, contó a La Capital uno de los responsables de la seguridad del local que, por las normas de la empresa, se excusó de identificarse. “El ingreso, tanto como la cola sobre la peatonal, es muy ordenado y se cumplen los protocolos”, aclaró.

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Al mediodía la hilera sobre Córdoba iba desde Sarmiento hasta Mitre. Pese a que los edificios en ese sector de la peatonal son altos, parte de la espera había que hacerla al sol, un esfuerzo que, por el estoicismo con que soportaron el calor -la temperatura a las 12 era de 28 grados-, valió la pena. Los precios de algunos artículos eran muy convenientes.

“Vengo a comprar una batería de cocina, en Falabella siempre vendieron unas de muy buena calidad y por lo que vi en la app las pusieron a mitad de precio”, contó sin poder ocultar su entusiasmo Mariel, de 52 años, que aunque la entusiasmaba la ganga se quejó del cierre de la tienda. “Es una pena, Rosario se merece negocios como este”, reflexiono.

Pescadores de ofertas

Todos y cada uno de los que esperaban para entrar lucían mascarillas, de distintas formas y colores, pero todos cubriéndoles la nariz y la boca, tal y como mandan las medidas preventivas impuestas por la pandemia de coronavirus. La mirada atenta del personal de la GUM, apostado en el lugar, favoreció a que se cumplieran las normas.

Desde que ayer se supo que cerraba Falabella y se corrió la bola de que iban a liquidar todo empezó a venir mucha gente. El municipio estableció un operativo tendiente a hacer cumplir que se cumpla el distanciamiento y el uso de tapabocas. Hasta ahora marcha todo muy bien”, comentó el veterano agente de la GUM a cargo de las tareas de control.

La mayoría de los que aguardaban al rayo del sol para entrar a comprar iban con un plan, es decir, sabían lo que querían comprar y cuánto tenían previsto gastar, aunque también hubo quienes fueron a ver si pescaba una oferta. También llegaron a las corridas los que tenían que hacer cambios, no sea cosa que el cierre los dejara con un clavo.

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Vi que los precios estaban buenos y junte los ahorros y me vine, necesito comprar ropa deportiva, así veremos si consigo lo que ando buscando”, dijo Juancho, de 23 años, lentes, bermudas y la mochila abrazada en el pecho. lo acompañó su novia, Julieta, de 22, que confesó no tenerla tan clara, que iba a ver y después si se tentaba iba a comprar.

La provisión de mercadería está asegurada

La tienda tiene stock para satisfacer la demanda que disparó la noticia del cierre. Si bien no hay reposición como en otros tiempos -antes se hacía a diario y ahora cada dos o tres días-, la mercadería llega. “Está almacenada en un centro de distribución en Buenos Aires y desde ahí mandan, así que las ventas están aseguradas”, comentó un empleado.

La fecha del cierre definitivo aún no fue confirmada, pero se habló de que en 60 días la operación en Rosario estaría liquidada. Frente a este panorama, y más allá de la tristeza que sienten por la inminente desaparición de uno de los comercios insignias de la ciudad, los rosarinos se apuraron en ir a comprar, convencidos de que hay que hacerlo cuanto antes.

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