En Junín, Central cumplió con la parte que le tocaba y luego no tuvo más que esperar lo que sucedería en otras dos canchas. Llegó primero el triunfo de Boca y después de Argentinos Juniors, por lo que la euforia desatada por la victoria ante Sarmiento volvió a su cauce normal. Todo esto pone a Central en una situación de mucha menor expectativa respecto a la imaginada, pero ante un escenario frente al que debe actuar como se acostumbró a hacerlo. Es la única manera de cerrar la temporada acorde a las pretensiones. Después, el destino dirá.
Está claro que una coronación no variará muchísimo el semblante y la forma en la que se vivirá ese sábado que promete tener mucha acción (por parte de los tres grandes candidatos al título), pero estará la sensación inequívoca de que Central hizo todo y hasta un poco más.
Dependerá, por su puesto, de los resultados. Por ejemplo, si Central pierde algún punto contra el descendido Estudiantes de Río Cuatro y a Boca y Argentinos Juniors les sucede lo mismo, habrá lugar para el lamento porque quedará la sensación de que algo le faltó en ese último paso. Pero todo lo que ocurra en la definición deberá ser analizado ese mismo sábado, no antes.
Si Central tiene como único y gran objetivo cerrar el semestre en relación a lo que hizo en la recta final, es porque hubo un antes con compromiso, con ambiciones, pero sobre todo con capacidad futbolística.
El tesoro que el Canalla tiene en la mano
Por eso, lo que tiene en la mano el Canalla es un tesoro innegociable. El simple hecho de que la última fecha lo tome como uno de los aspirantes al título en la tabla anual es demasiado. Cualquier equipo quisiera estar hoy en la situación en la que se encuentran Boca, Argentinos Juniors y Central.
El último partido de Central como local fue contra Huracán y también con victoria, con goles de Coronel y Di María.
Celina Mutti Lovera / La Capital
También es un incentivo para lo que viene, porque esta pelea feroz por el primer puesto en la acumulada no hizo otra cosa que llevar al equipo de Jorge Almirón a adueñarse del primer puesto en su grupo (junto con Argentinos Juniors, al que supera por diferencia de gol). De cara al futuro, el Canalla será uno de los más firmes candidatos al título en el torneo Clausura.
Hasta el hecho de que el rival de turno sea Estudiantes de Río Cuarto, un equipo por demás de endeble y que hace ya unas cuantas fechas sentenció su descenso, podría resultarle a Central un arma de doble filo. Todos lo dan ya como ganador indiscutido, pero los partidos hay que jugarlos porque hay situaciones en que las necesidades pueden resultar traicioneras.
Un paso obligado
Está claro de igual forma que, para que la chance de campeón llegue hasta el final, al Canalla no le quedará otra que cumplir con ese paso obligado del triunfo, tal como lo hizo frente a tantos otros equipos en este último tiempo.
Ese último pasito que le toca afrontar al Canalla será con el escudo protector de lo que fueron estos últimos resultados, una vez que el margen de error se fue achicando hasta reducirse prácticamente a cero.
Julián Fernández define con zurda, después de una jugada magistral, en la victoria canalla en Tucumán.
Leonardo Vincenti / La Capital
Central metió una recta final digna de destacar, con seis triunfos (Tigre, Argentinos Juniors, Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán, Huracán y Sarmiento) y un empate (Banfield) en los últimos siete encuentros, que lo pusieron en la lucha grande contra estos dos rivales que el sábado jugarán a la misma hora.
Un partido más
Por eso, para el Canalla el desafío será lograr que se trate de un “partido más”, que no lo será desde el punto de vista que es el encuentro que le permitirá mantener viva la ilusión del título, pero sí en relación a ese andar futbolístico y la convicción que lo trajo hasta acá.
Central fue esto durante gran parte de la temporada y sobre todo en este segundo semestre, en el que exhibió las verdaderas credenciales, y de esa forma tiene que mostrarse en esta última función de la fase regular. Central tiene que ser otra vez Central o jugar como el Central de los últimos partidos. Si llegó hasta aquí de esta manera, nada mejor que despedirse de la misma forma. Eso le alcanzará para ponerle resaltador al capítulo de las aspiraciones. Y le abrirá la posibilidad de esperar por lo que suceda en La Boca y en La Paternal.