La ciudad

Estudio reveló que docentes privados sufren altos niveles de estrés y fatiga

La primera etapa de un análisis de Medicina del Trabajo y Sadop muestra cómo las condiciones laborales inciden sobre la salud

Jueves 25 de Mayo de 2017

Un estudio exploratorio sobre la problemática de "fatiga, riesgos psicosociales y condiciones de trabajo docente", realizado por la carrera de Especialización en Medicina del Trabajo de la Universidad Nacional de Rosario, reveló altos niveles de cansancio y estrés entre quienes están al frente de las aulas en las escuelas privadas. La primera etapa de la investigación, que indaga desde un punto de vista objetivo y subjetivo sobre cómo las condiciones laborales inciden en la salud de los educadores, se desarrolló a lo largo de todo un año y mostró que ni siquiera las vacaciones logran despejar el problema: a comienzos del ciclo lectivo predominan las presiones sociales, a mediados se da el pico de estrés y al final toma delantera la fatiga, que a esa altura del año sufre el 77 por ciento de los maestros.

Según explicó ayer el director de la carrera de especialización y secretario de Extensión de Medicina, Jorge Kohen, el estudio realizado junto al Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), delegación Rosario, carece de antecedentes en el país. Su singularidad deriva, además, de que mide los indicadores a lo largo de todo un año.

Para eso se trabajó con 200 educadores de escuelas particulares del sur provincial (la mayoría de ellos de Rosario), a quienes se les analizaron los niveles de fatiga y estrés asociados a "los factores psicosociales y las exigencias que derivan del trabajo docente" en tres momentos del año: "Después de las vacaciones de invierno, al final del año y antes de que comenzara el ciclo escolar 2017", explicó Kohen.

El repertorio de pruebas específicas echó mano al test de síntomas subjetivos de fatiga de Yoshitake, la escala de síntomas de estrés de Seppo Aro y el cuestionario de riesgos psicosociales de Istas.

También aplicó una batería psicométrica que permitió evaluar la atención concentrada, la atención discriminativa y la toma de decisiones entre los maestros, incluida la tendencia a exponerse a situaciones de riesgo y transgredir normas, y el nivel de iniciativa para resolver.

Los resultados mostraron realidades de interés para encarar cualquier "programa de prevención y abordaje de la fatiga en el trabajo docente", uno de los objetivos específicos del propio estudio.

Por ejemplo, que a principios del ciclo lectivo los síntomas generales de fatiga "no aceptable" afectaban al 25,5 de los docentes, tras el receso invernal los sufrían el 38,4 y a finales de año el 48,3.Pero midiendo todos los tipos de fatiga (física, intelectual y mixta), se advirtió que incluso antes del inicio de clases un 55 por ciento de maestros ya los padecían y tras el receso invernal el porcentaje trepaba casi al 77 por ciento. Ese valor —o apenas unas décimas por arriba— se mantuvo hasta fines de año.

El estrés mostró otro comportamiento. La escala de síntomas de Seppo Aro (manifestaciones tempranas de origen psicosomático) puso en evidencia que cuando están por finalizar las vacaciones el llamado estrés anormal de los maestros de escuelas privadas rondaba el 40 por ciento, pero a mediados de año ya superaba el 57,5 por ciento.

Riesgos y fortalezas

Y en cuanto a los "niveles de exposición psicosocial", aparecieron como factores a favor el hecho de que el propio trabajo se percibe como activo, con posibilidades de desarrollo, apoyo social y calidad de liderazgo.En contra les jugaron la inseguridad, la doble presencia laboral (trabajo y hogar, ya que ocho de cada diez docentes son mujeres), las presiones psicológicas y la baja estima.

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