En lo que va del año, 36 escuelas rosarinas tuvieron que suspender sus actividades por distintas situaciones de violencia. Los números impactan. Los incidentes o amenazas afectaron a unos 28 colegios públicas y ocho privados, de acuerdo a los datos aportados por los gremios docentes, Amsafé y Sadop. Los números oficiales del Ministerio de Seguridad de la provincia no están muy lejos y relevaron la intervención en por lo menos 30 establecimientos. Según los fiscales, la mayoría de los ataques no tiene como blanco específico a la comunidad educativa, sino que lo que se busca es amedrentar y generar pánico en toda la sociedad.
Las cifras fueron confirmadas a La Capital en el marco de una jornada de paro y movilización por los representantes de la docencia pública, que incluso aseguraron que el número podría ser mayor. Señalaron que algunas escuelas se vieron afectadas directamente por balaceras y otras no pudieron dictar clases ya sea por amenazas directas como por conflictos en el barrio que repercutieron inmediatamente en las instituciones.
Lo cierto es que el detalle de las intervenciones que llevó adelante el Ministerio de Seguridad desde sus áreas sociales, sea Dirección de Seguridad Local y Abordajes Territoriales o la Dirección de Atención a las Víctimas, no dista de las cifras de los gremios y señala unas 30 intervenciones en lo que va del año en establecimientos escolares.
"Se trata de las escuelas que han recibido amenazas, ya sea a través de pintadas y carteles o en las redes sociales, o bien han sido víctimas de delitos altamente lesivos, como es el caso de las balaceras", explicó la subsecretaria de Prevención y Control del ministerio, Priscila Villalobos, y puntualizó que mayoritariamente fueron amenazas.
La funcionaria señaló que las investigaciones de las amenazas y balaceras "van por carriles distintos", porque en el caso de los edificios baleados "se da una lógica diferente". Así y todo, indicó que "en todas las circunstancias desde el ministerio se trabaja en el acompañamiento, con equipos de psicólogos y trabajadores sociales que van a las escuelas, y además se transmite seguridad al persona docente y no docente".
Jornada de paro
Los gremios docentes, junto a los estatales, pararon este martes en Rosario contra la inseguridad. El hallazgo de un arma de fuego el jueves pasado entre las pertenencias de un alumno de segundo año de la Escuela Técnica Nº 346, ubicada en Deán Funes al 7800, fue el factor determinante para definir la medida de fuerza y movilización. "Basta de violencia. Exigimos respuestas a los gobiernos", sentenciaba la pancarta que encabezaba las columnas, que partieron desde la plaza 25 de Mayo hasta la sede local de Gobernación. Miles de personas se plegaron a la convocatoria y coparon el centro de la ciudad en una mañana con bajas temperaturas.
“Se corrió un límite”, es una de las frases que más se repiten entre los rosarinos en las últimas semanas. Quienes habitan las escuelas no son la excepción. Los docentes lamentan cada vez más seguido la muerte de sus alumnos, cuyas vidas son truncadas por la violencia urbana, y piden acciones concretas para una problemática que cada vez los toca más de cerca. Se suman las instituciones que tienen que cerrar sus puertas como consecuencia de la ola de sangre que no da tregua. Aunque todos coinciden que la escuela es el mejor lugar para que estén los chicos, cada vez pueden dar menos clases.
Se trata de situaciones que, además de un contexto de miedo en la comunidad educativa y las familias de los alumnos, genera pausas en el ciclo educativo. Es entonces cuando la violencia llega a lugares impensados, sobre todo en los barrios más afectados, donde la escuela es uno de los pocos refugios y también implica para muchos el lugar donde se aseguran un plato de comida.