El paseo de una pareja rosarina en La Rioja terminó en tragedia
"Mi mujer murió de frío". El comerciante rosarino Jorge Miguel Petti, de 59 años, le dijo
telefónicamente esta frase ayer por la tarde a La Capital y se quebró. No era para menos. Se
encontraba en el hospital de Villa Unión, una localidad ubicada a 270 kilómetros de La Rioja, y
acababa de recibir el resultado de la autopsia de su mujer, Graciela Inés Vives...
20 de agosto 2008 · 01:14hs
"Mi mujer murió de frío". El comerciante rosarino Jorge Miguel Petti, de 59
años, le dijo telefónicamente esta frase ayer por la tarde a La Capital y se quebró. No era
para menos. Se encontraba en el hospital de Villa Unión, una localidad ubicada a 270 kilómetros de
La Rioja, y acababa de recibir el resultado de la autopsia de su mujer, Graciela Inés Vives, una
profesora de filosofía de 56 años. Amantes de la montaña, ambos habían ido a pasear al parque
provincial Laguna Brava, un lugar que alcanza los 4.400 metros de altura sobre el nivel del mar y
donde por la noche la temperatura puede descender hasta 25 grados bajo cero. El paseo terminó en
tragedia. El combustible del auto se les congeló, él se descompuso y la mujer falleció al intentar
caminar para pedir ayuda.
"A mí me duelen aún un poco las rodillas, estoy como
entumecido, pero no importa, puedo deambular, no sé si tuve un preinfarto o qué. Ella quiso
ayudarme, y mire qué terrible lo que sucedió... aún no lo puedo creer. Acaban de decirme que murió
de un edema de pulmón debido al frío", agregó Petti. El hombre se encontraba ayer acompañado de sus
cuatro hijos, quienes lo ayudaban con los trámites de la autopsia y los del traslado del cuerpo de
su mujer, que podría llegar hoy a Rosario para ser velado.
Amantes de la montaña. Petti y Vives solían viajar y recorrer paisajes de
montaña. "Siempre íbamos a Córdoba, pero en esta oportunidad y por primera vez vinimos a La Rioja",
dijo el hombre, dueño de un comercio de cotillón ubicado en Suipacha 1270. Su mujer era madre de
dos hijos, profesora de filosofía, trabajaba como adjunta en el área de Formación Docente de la
Universidad Nacional de Rosario (UNR) y también dictaba cátedra en un profesorado del Normal II.
Debido a su fallecimiento, ayer por la tarde la Facultad de Humanidades cerró sus puertas.
Crónica de la tragedia. Había sol cuando el domingo a las 10.30 la pareja de
rosarinos pagó en la cabina de la localidad del Jagüel 15 pesos cada uno y 10 más por su auto (un
Renault Mégane bordó, dominio CQF 790) para ingresar al parque provincial Laguna Brava, un sitio
que promete ser un oasis precordillerano y que en octubre recibe la visita de flamencos rosados que
vuelan desde el hemisferio norte.
"Como a todos los turistas, les explicamos que es una zona
alta y se recomienda visitar la laguna, a 80 kilómetros de la cabina. Pero creemos que se
entusiasmaron con el paisaje y fueron más arriba, hacia el norte, unos 40 kilómetros más, y allí se
les paró el auto y los encontró la noche" , dijo el guardafauna Eduardo Urriche, "nacido y criado
en Jagüel hace 35 años", según aclara.
Al ver que la pareja no regresaba, cinco guardafaunas y dos
policías salieron al rescate en una camioneta de tracción simple. Urriche calcula que la
temperatura era de unos 10 grados bajo cero. Primero encontraron el auto vacío. A las 2, y a 10
kilómetros del automóvil dieron con Petti, quien se resguardaba en un container de una empresa
constructora de un nuevo camino en la zona. "El hombre me comentó que él se había sentido
descompuesto, que le faltaba el aire, que tenía como un ronquido en el pecho y que le dijo a ella:
«yo acá me muero, andá vos y buscá ayuda»", relató el comisario inspector de la localidad de Villa
Unión, Carlos Orellana.
A ella recién la divisaron cuando aclaró, a 15 kilómetros
del auto y a 100 metros del camino. "Cuando la encontramos ya estaba muerta. Es terrible lo que
sucedió, creo que hubo imprudencia, porque si bien tenían abrigo no estaban preparados para pasar
la noche allí. Y lo peor es que estoy casi seguro de que si se hubieran quedado en el auto se
hubieran salvado", se lamentó Urriche. l