La ciudad

El coraje de jóvenes con VIH que transmiten mensajes de esperanza

Con talleres, actividades y emotivos relatos se desarrolla el VII Encuentro Nacional de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos.

Domingo 15 de Octubre de 2017

Historias de lucha ejemplares. Crudos pedidos de ayuda y contención. Sueños que se renuevan a fuerza de coraje. Más de 230 testimonios que se transformaron en una enorme plataforma de impulso emocional colectivo. Estos fueron algunos de los rasgos más destacados del VII Encuentro Nacional de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos(Rajap), un espacio de acompañamiento, activismo y de encuentro entre personas de todo el país que viven con VIH, que se está desarrollando hasta mañana en el Centro Cultural Fontanarrosa, en el centro de la ciudad.

   "No estás solo", reza el cartel principal ubicado al lado del Auditorio Antonella, donde se desarrollan las actividades del ciclo. Y por ese carril recorrieron las inquietudes, los relatos y los principales reclamos de este grupo. Siempre con el sello emotivo que impregnan las historias personales, muchas con perceptibles marcas de dolor, de discriminación y de golpes asimilados a los golpes, pero también con productivos mensajes de perseverancia y esperanza en relación al sendero a recorrer.

"Yo estaba diagnosticado desde 2010 y entré en la red en 2015. Para mí fue un apoyo increíble y me permitió darle un cambio radical a mi vida", contó Felipe, de 27 años, casado y proveniente de Córdoba, quien confió que "antes de entrar a la red me sentía muy aislado, muy solo, y no tenía con quien compartir las cosas. Tengo una familia numerosa, pero necesitaba gente con la misma sensibilidad y las mismas problemáticas que las mías. Que entiendan mi soledad, mi angustia, mi frustración, mis enojos", admitió.

   "En este espacio descubrí que hay mucha gente que pasa por lo mismo, y que no estamos solos. Es un espacio donde se consiguen herramientas e información, que sirve para que uno y su familia comprendan mejor este trance. La verdad es que encontré mucho apoyo para transitar este dolor", remarcó el joven.

"Yo estoy diagnosticada hace un año y medio. Para nosotras son muy importantes este tipo de encuentros porque nos permite saber más sobre el VIH, sobre las nuevas leyes y los nuevos derechos. Y también compartir experiencias con otros compañeros en la misma situación", comentó V., de 28 años, oriunda de Mendoza.

   "A nosotras se nos complica con la medicación. Tenemos muy poco acceso a la salud, tanto en el ambiente público como en el privado. A la población trans, con VIH, se nos complica mucho conseguir medicamentos, muchas veces hay faltante y nos fraccionan la medicación", relató y agregó: "Además, a nosotras se nos niega mucho el trabajo, queremos que el cupo laboral trans se implemente en todo el país".

   Sobre las chances de futuro, subrayó que "se puede vivir y morir de cualquier otra cosa, menos de VIH. Hay que informarse y vivir, dándole siempre para adelante".

Por su parte, Nicol, de 26 años y oriunda de Río Negro, detalló que está en la red hace 7 años. "Me sacó de un pozo depresivo. Cuando me diagnosticaron, sobre todo viviendo en un pueblo, todo fue muy complicado. Además, mi diagnóstico se supo en mi trabajo, y todo se dificultó todavía más", recordó.

   "En aquel momento, hablar de sida parecía la muerte y hoy representa otra cosa totalmente distinta. Esta red fue una luz para mi vida. Me empoderó y me quitó todos los miedos. Hoy vivo gracias a la red , que es mi familia de contención", contó entre lágrimas.

   "Las personas que pasan por una situación similar deben entender que alguien con VIH puede conformar una familia, puede trabajar, estudiar, hacer lo que quiera. Yo estudio, trabajo en cuidados terapéuticos y milito en la red y por las compañeras trans", destacó.

Mauro, en tanto, un joven que llegó desde Buenos Aires, señaló: "Estoy diagnosticado hace 2 años y la red literalmente me salvó la vida. Cuando me diagnosticaron no sabía lo que era el VIH, no sabía nada".

   "Esta red salva vidas porque uno llega, y al ver tantas historias parecidas, descubre que no está solo y que a muchos otros les ocurre lo mismo. Es un lugar de contención que nos hace muy bien"; enfatizó Mauro. "Después de estos encuentros volvés a tu casa renovado de energía, con muchas ganas de vivir y darle para adelante", exclamó.

   "El VIH ya no es una pena de muerte. Y a mí me queda claro que no hay nada mejor para una persona con VIH, que otra con VIH para encarar estos momentos", exclamó el joven.

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