La ciudad

El arzobispo de Rosario dijo "lo que más nos falta en la ciudad es equidad social y trabajo digno"

Eduardo Martín afirmó que "todos somos responsables de que en la ciudad haya 100 mil personas viviendo en asentamientos".

Martes 08 de Octubre de 2019

El crecimiento de la pobreza, el angustiante estado de necesidades básicas no resueltas y las preocupaciones por las perspectivas de futuro para las nuevas generaciones dominaron los ejes discursivos del arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, en la jornada de los festejos por el Día de la Virgen. "Hay más de cien mil personas en nuestra ciudad que viven en asentamientos irregulares y todos somos responsables de esa situación. Lo que más nos falta es equidad social y trabajo digno. Son dificultades muy grandes que presenta esta ciudad tan hermosa", advirtió ayer con crudeza el líder religioso.

El arzobispo presidió la santa misa en la plaza de la Coronación, ubicada en Rioja y 1º de Mayo. Desde las 17, y con un marco multitudinario, la ceremonia fue el pico expresivo más emocionante de esta celebración tan importante en una ciudad sin fundación, que adoptó esta fecha como símbolo de identidad, compromiso y pujanza.

Diez minutos antes, arribó la numerosa procesión que salió desde la Catedral y que llevó la imagen de la Virgen hasta un escenario ubicado en esta oportunidad contra avenida Belgrano, con la plaza como tribuna natural.

Acompañaron esa tradicional llegada de la imagen religiosa chicos abanderados de distintos colegios católicos de la ciudad, y miembros de toda la arquidiócesis de Rosario.

Ese ingreso estuvo acompañado por el flamear de pañuelos blancos y por una banda de música, perteneciente a la arquidiócesis, que tenía teclado, violín, guitarra, un redoblante y coro de tres mujeres, que le dio vida a cada canción.

Cinco minutos antes de las 17, un grupo de colaboradores subió la imagen de la Virgen al escenario principal, con aplausos de fondo, y el tema "Iglesia Peregrina" desde un costado.

A unos pocos metros, sentadas en sillas, se ubicaron las autoridades municipales. Ayer estuvieron la intendenta Mónica Fein; la secretaria de Transporte, Mónica Alvarado; y el secretario de Planeamiento, Pablo Abalos.

En tanto, un poco más en el centro, se dispusieron los sacerdotes, entre quienes sobresalió la figura del padre Ignacio Peries, de la parroquia de barrio Rucci.

La gente tomó el desnivel de la plaza como propio y lo usó como platea preferencial. Y desde ahí siguieron las instancias formales de la misa. Durante ese lapso, Monseñor Martín no efectuó ninguna apreciación de carácter político general. En esa hora y media, sólo hubo palabras de tinte religioso, en las que el arzobispo instó a los católicos a transformarse en misioneros.

"Todos somos misión. En cualquier lugar, donde vivamos, donde nos toque. Hay que salir de la casa, del país y de la lengua para transmitir la palabra de Dios, porque todos los bautizados tenemos esa misión", destacó.

Ante la cantidad de gente que vaga en el mundo sin saber su propósito, Martín deseó que "a nadie le falte la certeza de una verdad única y segura".

"Dios ofrece horizontes fascinantes que dan sentido a la vida", enfatizó para aquellos desanimados.

El discurso del arzobispo duró 15 minutos y no tuvo la crudeza de las declaraciones radiales que hizo por la mañana de ayer. Durante la celebración se enfocó en la práctica religiosa. En los minutos finales, con el último rayo de luz que caía sobre el escenario principal, los fieles comulgaron con Monseñor Martín, que bajó para encabezar ese lapso de la misa, que contó con la colaboración de los otros sacerdotes.

Tras la misa, el arzobispo remarcó que "hay una gran cantidad de gente que vino para honrar a la Virgen. Se nota la esperanza y el deseo de seguir a Jesús y de seguir trabajando por un mundo mejor. Por eso, miramos a la Virgen y buscamos la esperanza de que nos fortalezca para afrontar las dificultades del tiempo presente".

Pobreza y marginalidad

Por la mañana, en declaraciones La Ocho, el arzobispo profundizó en la realidad social que atraviesa la ciudad. "El problema de la pobreza en la Argentina es que se concentra en las grandes ciudades como la nuestra, y ese proceso generó a lo largo del tiempo una situación de marginalidad", puntualizó Martín.

"Todavía no pudimos como ciudad encontrar un cauce educativo y de trabajo para que todas las personas estén incluidas en un sano progreso, de condiciones materiales mínimas para poder desarrollar una vida digna. Si seguimos así, el futuro no es bueno", advirtió.

Y admitió un clima de profundas preocupaciones por la realidad social. "Es la hora de asumir responsabilidades. Los gobernantes deben buscar juntos caminos y alternativas para no hipotecar a las futuras generaciones. Esta es una de las grandes deudas que tenemos desde la democracia, desde hace más de 30 años", enfatizó.

"Lo que más nos falta es equidad social y trabajo digno. Y en esta situación todos somos responsables, sobre todo quienes están a cargo de la gestión del bien común", se encargó de subrayar el líder religioso.

De cara al proceso eleccionario que se viene, el arzobispo elevó una petición en forma de reclamo. "Le pedimos a Dios que los ilumine para que con sabiduría e inteligencia busquen entre todos, deponiendo egoísmos particulares o ideologías, ese bien común, porque hay mucha gente que sufre y que no puede estar esperando mucho más", expresó Martín.

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