La ciudad

Destinan 400 millones de pesos para urbanizar Villa Banana

El proyecto prevé la apertura de calles, infraestructura de agua, cloacas y desagües. También se mejorarán una plaza y una cancha

Martes 27 de Marzo de 2018

El gobierno nacional dio el visto bueno para avanzar con los planes de urbanización de Villa Banana a través de una línea de financiamiento del Banco Mundial y que tiene como contraparte también un importante desembolso de fondos provinciales y municipales. El proyecto prevé una inversión de 400 millones de pesos que buscará reordenar y mejorar el hábitat de uno de los asentamientos más antiguos y grandes de la ciudad.

Si bien a lo largo de las últimas dos décadas se vienen realizando desembolsos para apuntalar la infraestructura social y urbana del barrio —desde la radicación del primer centro de distrito allí y su inclusión dentro el denominado Plan Abre— aún concentra altos niveles de necesidades básicas insatisfechas, que por su densidad poblacional demandan una intervención a escala, coincidieron en señalar fuentes relacionadas con el proyecto de los tres niveles de Estado.

Según estimaciones oficiales, en Villa Banana viven actualmente entre 1.200 y 1.300 familias, de las cuales el 10 por ciento aproximadamente (de 120 a 130) tendrán que ser relocalizadas en otros terrenos por la apertura de las calles que se proyectan en la zona comprendida entre 27 de Febrero, Avellaneda, Rueda y las vías del ferrocarril Belgrano.

Desde hace tiempo los tres niveles de Estado vienen conversando para urbanizar distintos asentamientos en Rosario, que no estuvieron exentos de chispazos. Tras avanzar con el Ejecutivo nacional con Villa Moreno y Deliot, el Servicio Público de la Vivienda y Hábitat local presentó en diciembre pasado tres propuestas concretas a Nación: Villa Banana, barrio Matheu —que sería una especie de continuación de los trabajos en Villa Moreno— y otro asentamiento en Casiano Casas y el arroyo Ludueña, en la zona conocida como Puente Negro.

Después de las presentaciones de carpetas con proyectos acordaron con Nación el financiamiento de las obras de Villa Banana a través de una línea de crédito del Banco Mundial. En estos momentos trabajan para afinar algunos aspectos del proyecto y llevarlo adelante. Casi de inmediato estarían disponibles una primera etapa del crédito por 100 millones de pesos del organismo internacional.

Está diseñada la apertura de las calles Rueda, Gálvez hasta Servando Bayo, con la relocalización de las familias asentadas sobre esas arterias. En esas cuadras está previsto dotarlas de todas las redes de infraestructura, así como el mejoramiento de los lotes internos y de los frentistas y la recuperación de espacios públicos como una plaza pública y una cancha de fútbol. La zona a intervenir, prevista en tres etapas, abarca hasta calle Amenábar.

Villa Banana está entre los 18 barrios priorizados en el denominado Plan Abre. Los distintos niveles de gobierno reconocen allí una de las zonas que está atravesada por uno de los niveles más altos de violencia de la ciudad en los últimos años.

El asentamiento de Villa Banana está muy consolidado en especial en la zona de los bordes, siendo más precaria la situación de las familias en el interior del barrio, con pasillos peatonales interiores con escaso alumbrado público y de difícil acceso en días de lluvia.

Una larga historia

El precario barrio comenzó a formarse a mediados de la década del 60. El primer sector ocupado es el delimitado por las vías del ferrocarril. El nombre Villa Banana hacía referencia a la forma curva que adoptaba el grupo de viviendas, que eran de chapas negras y cartón siguiendo la traza de las vías. A su alrededor los terrenos eran bajos y ocupados en forma permanente por inundaciones pluviales.

Desde hace cuatro décadas que los distintos gobiernos buscan de distinta forma urbanizar el barrio. En los meses previos al Mundial de Fútbol de 1978, ante los intentos de tapiar la villa y ante la presencia de topadoras, los vecinos se agruparon para resistir y lograron frenar que tumbaran el asentamiento.

En 1985, según fuentes bibliográficas y testimonios de vecinos, el inicio de los conflictos por la posición de la tierra se originó en un intento de desalojo judicial impulsado por los propietarios de una gran área ubicada entre avenida Perón, Servando Bayo y las vías del Belgrano, la que luego fue tomada por el Plan Lote y más tarde por el Programa Arraigo.

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