La Ciudad

Después de chocar, Pablo M., imputado por la picada mortal, volvió de incógnito al lugar del siniestro

Un testigo lo reconoció y dijo que el joven intentó hablar con la sobreviviente, aunque no reveló que él manejaba el otro auto involucrado en la tragedia de avenida Del Rosario y Ayacucho.

Domingo 28 de Marzo de 2021

Esa noche no lo supo, pero lo reconoció a los pocos días por las fotos que circularon en redes sociales. Alejandro C., testigo del hecho, afirma que Pablo M., imputado por el delito de homicidio simple con dolo eventual por participar de la picada mortal que terminó con la muerte de un padre y su hijo en la zona sur, volvió luego al lugar del hecho y habló con la sobreviviente sin revelar su responsabilidad.

Según pudo reconstruir C., un panadero de 29 años, tras el choque en Ayacucho y avenida Del Rosario durante los primeros minutos del sábado 20 de marzo (del que todavía no se pudo determinar si participó a bordo de su Citroën C4 o pudo esquivarlo), Pablo M. dejó su auto y regresó al lugar del hecho. Allí trató de pasar inadvertido fingiendo ser un curioso más, pero se acercó a Cintia Díaz, que acababa de perder a su hijo y a su marido por el accidente que él y su amigo Germán S. habían provocado, e intentó charlar con ella.

C. fue el primero que llegó al lugar y asistió a la sobreviviente, y cuenta que desde el minuto cero los amigos de Germán se quedaron con él y no fueron capaces de ir a ver cómo estaban las víctimas del otro auto ni llamar a una ambulancia. Pero Pablo, quién sabe si por remordimiento o para encubrir su participación, estuvo activo. "Estaba ahí y se movió bastante. Se quedó atrás de Cintia y no se alejaba. Le preguntó si tenía obra social y ella no le contestó, entonces llamó a una empresa de emergencias", recordó el muchacho, que llegó primero al lugar y asistió a la mujer.

Sin embargo, el acusado no dijo que venía manejando el otro auto que participó del siniestro. La versión de la Fiscalía señala que luego se dirigió directamente a la comisaría 15, en donde relató que había visto un choque pero tampoco mencionó que estaba corriendo picadas. "Capaz que no son malos tipos, pero se equivocaron y estas son las consecuencias. Le arruinaron la vida a una familia y se la arruinaron ellos. No tendrían que haber hecho eso, y ahora lo tienen que pagar. Hicieron una boludez, fueron inconscientes. Yo me compré un auto nuevo hace tres semanas y todavía no lo pasé de 80 kilómetros por hora", apuntó el testigo, que vive en zona sur.

C. afirma que lo que le sucedió a la familia Pizorno (padre e hijo murieron en el accidente) es algo que le puede pasar a cualquiera en el barrio. "Tienen que parar el tema de las picadas. Podríamos haber sido cualquiera de nosotros, mi familia, mis vecinos. Todos circulamos por ahí muy seguido", contó el hombre, que venía a 50 metros del vehículo chocado y zafó por algunos segundos de ser el impactado.

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