La Ciudad

Cupo laboral trans en la UNR: "Tener un trabajo formal sin dudas nos cambia y nos da vida"

Así lo remarcaron ayer las tres trabajadoras que ingresaron a la planta no docente de la UNR cumpliendo con el cupo laboral travesti trans

Miércoles 16 de Diciembre de 2020

"A los 47 años, poder acceder a un empleo formal cuando la expectativa de vida de nuestra comunidad no supera los 40, sin dudas remarca que el trabajo es vida”. Así lo sintetizaron ayer las integrantes de la Comunidad Travesti Trans Rosario y la Casa de las Locas durante la presentación oficial de las tres mujeres y el varón trans que se incorporaron como trabajadores no docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en el marco de la primera convocatoria por Cupo Laboral Travesti Trans “Alejandra González”. Lo mismo expresaron hasta las lágrimas Gabriela Santilli, Andreína Di Brino, Fátima Rodríguez Lara y Merlín Caminos, el único que estuvo ausente, en la ronda que se llevó adelante en la sede de Gobierno de la UNR.

Las tres mujeres, junto a compañero que no participó del encuentro por estar aislado en el marco de la pandemia, son parte de un proceso que se inició el año pasado. Primero con la decisión del rector, Franco Bartolacci, de poner en marcha el cupo trans y sumar cuatro integrantes de la comunidad travesti trans; pero que con el lanzamiento del programa, la apertura del registro y la selección de los trabajadores, concreta una política orgánica de la Universidad que se sostendrá en el tiempo.

Gabriela, quien se desempeñará en un centro de salud, llegó de Cañada de Gómez hace poco de más un año. “Vengo de una situación fea de vida y nunca pensé que en un lugar que no era el mío, en tan poco tiempo iba a tener tanto afecto”, contó en la ronda de presentaciones. Se definió “rescatada y feliz” y no dejó de agradecer a la comunidad y a las organizaciones que este tiempo fueron la red de contención que le permitió salir de su situación de calle y del consumo problemático de sustancias, participar del proceso de selección y obtener un trabajo.

“Jamás me imaginé que después de mis 45 años podría tener un trabajo digno. Esto me cambia la vida y le puedo decir a mi familia que estoy orgullosa”, admitió.

No fue la única que insistió en su edad, una recomendación que justamente hicieron las organizaciones a la UNR a la hora de llevar adelante la selección y sabiendo que son las mujeres de más de 40 las que más dificultades tienen para integrarse laboralmente.

“A los 47 este es mi primer trabajo legal, con recibo de sueldo y obra social. No me lo podía haber imaginado en el mejor de mis sueños”, dijo también Andreína, quien se fue de su casa a los 16 y desde entonces subsiste como trabajadora sexual. “Fueron 47 años de dejar currículums por todos lados y que nunca me llamaran", agregó.

Fátima fue la única que pudo acceder a una formación superior, es técnica enfermera graduada de la UNR y si bien tuvo empleos como enfermera, también a los 47 afirmó que “son reemplazos y por un tiempo, pero nunca estables”. Ahora será parte del equipo del Centro de Salud de la UNR, en tanto, Merlín, también formado en la fotografía y el diseño, se desempeñará en el Area de Género y Sexualidades de la Universidad.

La memoria de Alejandra

El motor del cupo trans, tanto en la Universidad como en los diferentes estamentos del Estado, fueron desde siempre los colectivos de travestis y trans, y esta no fue la excepción. Por eso, fueron las integrantes de la Comunidad Travestis Trans Rosario las que motorizaron y le pusieron nombre al programa de la UNR.

“Se llama Cupo Alejandra González”, dijo Carla Ojeda y fue la encargada de contar su historia frente a quienes no la conocieron. Militante trans y trabajadora no docente durante más de una década de la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la Universidad, Alejandra dio la pelea en esos años para poder transitar los pasillos de la Universidad con su identidad autopercibida.

No le fue fácil. “Tuvo que dispersarse”, como dicen sus compañeras a la hora de explicar que tuvo que volver atrás en el proceso y en 2018 murió. “Hubo falta de atención, falta de amor y no solo por la falta de un compañero, sino de toda la sociedad. Porque como le pasa a la mayoría, sufrió el rechazo, a muchas les pasa de la familia primero, de la sociedad después, cuando quiere estudiar, cuando quiere conseguir un trabajo”, recalcó Ojeda e insistió en la necesidad “urgente” de la implementación de los cupos laborales para evitar que centenares de travestis y trans se mueran al año por “travesticidio social”, que no es más que la marginación y la expulsión, que las termina matando y haciendo que apenas vivan hasta los 40 años.

Por eso, no solo tomaron el compromiso de “defender” ese derecho ganado ahora en la Universidad, sino de “defender vidas, porque el trabajo es vida y acá son cuatro las vidas que van a cambiar”.

“No podemos fallar”

El rector afirmó que “es un día histórico” y consideró que es “un paso que empieza a saldar una deuda sobre la cual habrá que seguir trabajando, porque existía una agenda pendiente y postergada que recién empezamos a transitar”.

Para Bartolacci, que presidió la ceremonia acompañado del histórico dirigente de Apur, Miguel Roldán, todos los espacios de género y sexualidades que se conformaron en el Estado, universidades, gremios y entidades sociales hablan justamente de la presión de las comunidades sobre esa agenda pendiente, pero por eso mismo aseguró que “este es un tiempo donde no se puede fallar” y “hay que lograr avanzar en transformaciones concretas que no queden en declamaciones”.

Llegar hasta la inclusión en la UNR de estos cuatro trabajadores en la planta de personal no docente obligó a sortear muchos obstáculos en el marco de la pandemia. Y así todo se inscribieron 172 aspirantes.

“Fue todo un desafío”, señaló el coordinador del Area de Género y Sexualidades de la UNR, Luciano Fabbri, quien llevó adelante el proceso de inscripción y selección junto a las organizaciones, y afirmó que “la pandemia demoró la puesta en marcha”, ya que estaba prevista la inscripción en forma presencial y eso debió modificarse. “Hacer el registro online significaba hacer accesible para una comunidad muy vulnerada en sus derechos y con un acceso limitado a estas tecnologías”, agregó.

Lo cierto es que la normativa de la Universidad establece un cupo mínimo anual del 5 por ciento, lo que representan 3 ingresos por año. “En este primer paso ese piso se superó y la idea es seguir haciéndolo año a año”, señaló la responsable del Area de Género y Sexualidades, Florencia Rovetto, y apuntó que eso “debe ir acompañado de otras políticas para esta comunidad, como es trabajar en la finalización del secundario y el ingreso a las facultades, así como garantizar el acceso a la salud sexual y reproductiva de las personas trans a través del Centro de Salud de la UNR”.

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