Los chilenos y chilenas en Rosario también le dieron masivamente su aprobación a la consulta popular que decidió poner fin a la Carta Magna de 1980, elaborada por el gobierno del ex presidente de facto Augusto Pinochet. Los números no son reflejo de la gran comunidad del país trasandino que vive en esta ciudad (se calculan más de 3 mil aproximadamente) , pero sí van a tono con el aplastante resultado de las elecciones de ayer. En tanto, la comunidad chilena vernácula en su mayoría celebró. "Esto está verde aún, es un proceso que recién empieza y hay que afianzar, porque se cree que se votó una reforma pero en realidad queremos otra Constitución", le aseguró emocionada a La Capital la chilena radicada hace veinte años en la ciudad Priscila Castañeda, de la Asociación "El derecho de vivir en paz" (tal cual reza una canción del cantautor asesinado en la dictadura, Víctor Jara).
En el colegio San José (Presidente Roca y Salta), había un padrón de 268 chilenos y chilenas (de Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y San Nicolás) que, protocolos contra el Covid mediante, sufragaron desde las 8 a las 20. Acudieron a la cita solo 80. Los de la mayor distancia en relación a Rosario fueron dos personas de Venado Tuerto. De ese caudal, 72 votaron por la aprobación (66 por la opción de la Constituyente y 6, mixta) mientras 6 se opusieron al cambio de la Carta Magna y 2 fueron votos nulos.
Así lo detalló la flamante cónsul María Soledad Morales Echeverría, la primera mujer diplomática de las tierras de Gabriela Mistral en la ciudad, y reemplazante del ex cónsul Fernando Labra Hidalgo (la primera víctima fatal de Covid en Rosario, quien falleció el 1º de abril pasado).
"Fue un escrutinio ordenado, con un 'apruebo' contundente y con mayoría de gente joven; es que los adultos mayores, tal cual ocurrió en Chile no se movieron demasiado por el Covid", aclaró la cónsul, quien llegó a la ciudad en junio ante la necesidad de ocupar la drástica ausencia de su colega.
Aunque todos los sondeos habían vaticinado el triunfo de la opción “apruebo”, no se previó una cifra avasallante como la de este domingo en que la votación superó el 50% de participación y el "apruebo" sacó más del 70 por ciento en 15 de las 16 regiones de Chile. Las opciones eran "apruebo", "no apruebo" y elegir que los cambios estén en manos de una Convención Constituyente con 155 miembros elegidos por el voto popular y con paridad de género o una Mixta, que buscaba incluir un 50 por ciento de parlamentarios en ejercicio.
Una mujer en el consulado
La cónsul Morales Echeverría nació en la capital, Santiago, hace 57 años. Tenía a Honduras por destino diplomático este año, pero los planes fueron otros para ella. Con 28 años de carrera, ya representó a su país en Singapur, estuvo dos veces en Rusia, también en El Salvador y Honduras.
"Debía volver a Honduras pero acá estoy, en esta hermosa ciudad, de la que sólo sabía que tenía una universidad pública prestigiosa, un río importante y era donde había nacido Marcelo Bielsa", dijo la diplomática quien ahora reside en el centro rosarino con su perra "Romina".
Morales Echeverría dijo que se encontró con una comunidad chilena en esta ciudad "muy activa, con muchos jóvenes estudiando Medicina, Ingeniería y ciencias sociales, más trabajadores en todos los ramos".
Este plebiscito fue acordado el 15 de noviembre en una sesión veloz en el Congreso tras semanas de paros, movilizaciones y cabildos autoconvocados. Lo que sigue, según aclaró la cónsul, son las elecciones del 11 de abril de 2021, de los ciudadanos que integrarán la Convención Constituyente.
Luego y por nueve meses (con plazo renovable de tres meses más) se redactará la Constitución y finalmente habrá un plebiscito ratificatorio "de salida” durante 2022. Pero esto no será todo el movimiento electoral en Chile, el año próximo, donde además se elegirá un nuevo presidente o presidenta.
Derechos, no acceso
Anoche desde las 20 los chilenos y chilenas salieron a las calles a celebrar en los espacios públicos como la santiaguina Plaza Baquedano/Italia, rebautizada desde las revueltas populares del año pasado como “Plaza de la Dignidad”. Entre los cánticos se escuchó el tradicional "El pueblo unido jamás será vencido” y se vio flamear la bandera mapuche. Y en menor escala, en Rosario, los residentes chilenos también celebraron su victoria casi en intimidad, en el Monumento, ya que por el protocolo no se podía festejar.
"Fueron muchas décadas de lucha pero ahora necesitamos que lo que se votó se exprese en el papel. Queda por delante lograr que se plasmen nuestros derechos y no se hable más de 'acceso': a la salud, a la vivienda lo que en definitiva fueron siempre privilegios para unos pocos", aseguró Castañera, empleada municipal, nacida en Santiago en la comunidad sureña de La Pintana, "un sector de la ciudad-aclaró- de los cinco más pobres y peligrosas de la capital" .
"Mucha gente cree que se avaló una reforma y no es así: la Constitución se reformó muchas veces, queremos otra y que la escriba todo el pueblo justamente representado también por movimientos fuera de los partidos, mujeres y pueblos originarios, entre otros sectores independientes", dijo la chilena de la asociación que se conformó en Rosario con unos 180 correligionarios tras los masivo reclamos sociales de octubre de 2019.
A este grupo de suman otros tantos, como los de chilenos y chilenas, en su mayoría mayores de 60 años que arribaron a la ciudad empujados por el exilio y que se aglutinaron en una agrupación internacional denominada "Chile democrático". Uno de ellos es Humberto Vial, colocador de pisos de madera, quien al igual que Castañeda dijo que estaba "muy contento" pero con la certeza de que queda todavía recorrer un arduo camino.