La ciudad

Cada vez menos conectividad: la aerolínea JetSmart dejará de volar a Mendoza e Iguazú

La baja va en sintonía con el cese de operaciones de Azul, la partida de Latam y la reducción de frecuencias de Flybondi a Salta.

Jueves 13 de Febrero de 2020

Los responsables de la aerolínea JetSmart confirmaron ayer la baja de dos de sus vuelos que conectan a Rosario con Mendoza e Iguazú. Debido a las restricciones horarias que le impone el funcionamiento en El Palomar, que utiliza como base en Buenos Aires, y la reconfiguración de itinerarios por la absorción de Norwegian, la compañía de bajo costo decidió cancelar estos servicios desde el 27 de marzo y 1º de mayo, respectivamente.

Las caídas de estos vuelos se encuadran en un marco de reducción de opciones dentro de la estación aérea local que se viene agudizando en los últimos meses.

Es que a esta determinación oficial de JetSmart de retirar las rutas a Mendoza e Iguazú (ver aparte) hay que sumar la baja de la empresa Azul de su conexión con la ciudad brasileña de Recife, la disminución de las frecuencias de la aerolínea Flybondi a Salta y la resolución que tomó Latam el año anterior de dejar de volar a Santiago de Chile y San Pablo en Brasil.

Este escenario representa menor conectividad para Rosario y su zona de influencia, y ya despierta señales de atención para las autoridades locales y provinciales.

De acuerdo a lo que le ratificó ayer a este diario el director comercial de JetSmart, Darío Ratinoff, a sólo cuatro meses de comenzar sus actividades esa aerolínea low cost sacará de su grilla los vuelos a Mendoza, el 27 de marzo; y a Iguazú, desde el 1º de mayo. Más allá de esa decisión, remarcó que seguirán con los vuelos a Neuquén.

En tanto, la aerolínea Azul dejará de volar la ruta a Recife a partir del 29 de este mes. Teniendo en cuenta lo comunicado por esa compañía al presidente del Aeropuerto Internacional de Rosario (AIR), Eduardo Romagnoli, se tomó esa medida por una "reestructuración comercial" y por "un cambio en las políticas de aeronavegación en Brasil", que también incluyó la baja de la conexión Córdoba- Recife. Esas modificaciones de la compañía dejaron sólo el vuelo desde Buenos Aires.

Por su parte, la aerolínea de bajo costo Flybondi retiró una frecuencia en los viajes de Rosario a Salta. Hasta hace un mes, la empresa volaba tres veces por semana, y en estos días ofrece sólo dos frecuencias semanales, con Boeing 737, de 190 pasajeros.

Según el análisis de especialistas, las causas de esa determinación pueden estar relacionadas a un rediseño de estrategias de viajes ya que próximamente comenzarán a operar nuevas rutas desde El Palomar, lo que provocó cambios significativos en todo el país.

Más allá de todo, responsables de la low cost deslizaron que desde el 5 de junio, volverían a aumentar las frecuencias entre Rosario y Salta, con tres vuelos por semana.

Achicamiento

Estas bajas en el abanico de opciones para conectarse vía aérea a través de la estación de Rosario se inscriben dentro de un proceso de achicamiento perceptible que inició el año pasado con la decisión de la empresa Latam de dejar de volar a Santiago de Chile y a San Pablo (Brasil).

Esta compañía retiró la conexión a Santiago el 1º de octubre pasado, y según los responsables de esta firma, la determinación se basó en el "contexto económico, la devaluación y la demanda de la ruta".

Así, suspendió sus operaciones desde Rosario a Chile argumentando que "esto responde a una evaluación contínua que la compañía hace de sus itinerarios de rutas nacionales e internacionales, el contexto económico actual en Argentina, el impacto de la devaluación del peso, y la demanda en la ruta".

A esto se sumó al anuncio que hizo Latam en marzo del año pasado, explicando que suspendía sus operaciones desde el aeropuerto de Rosario a San Pablo, Brasil, decisión que terminó formalizando el 19 de julio, por las mismas causas.

En ese comunicado, la compañía admitió ya desde ese momento, "un fuerte impacto por la devaluación del peso argentino y problemas de demanda en la ruta", al tiempo que advertía que la suspensión de esos vuelos no tendrían impacto en las fuentes laborales de las personas que estaban desempeñando tareas en Rosario.

Esta nueva realidad en el AIR despertó inquietudes en el arco político local y provincial.

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