La ciudad

Cada día salen 20 micros ilegales de Rosario a La Salada

Deberían partir de la Terminal, pero lo hacen desde puntos no permitidos para evadir controles. También van a Once y Flores

Domingo 02 de Diciembre de 2018

Alrededor de 30 micros salen por día de Rosario con el objetivo de realizar tours de compras en Buenos Aires, en destinos de Capital Federal y provincia. De éstos, entre 10 y 12 son legales, según números de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno, y se presume que un promedio de 20 lo hacen de manera clandestina a los centros comerciales de Once, Flores y La Salada.

La Salada es una megaferia de indumentaria ubicada en el partidode Lomas de Zamora que abre los lunes, miércoles y sábados, incluso los días feriados. Como sólo trabaja de 8 a 14, los tours integrados en su mayoría por comerciantes que se abastecen de mercadería para luego vender los productos en Rosario salen por la madrugada, entre la 1 y las 2, en búsqueda de aprovechar toda la jornada.

Las empresas que realizan el traslado permanecen en la feria un promedio de cinco horas antes de emprender la vuelta, y tienen un costo que varía entre los 600 y los 1.100 pesos, según la situación legal del vehículo y los destinos elegidos, que a veces son combinados, encareciendo el precio. Algunos tienen un límite de bultos, y otros cobran un extra por cada unidad que entra a la bodega.

Sin control

Los servicios legales parten de la Terminal de Rosario, pero existe una profusa oferta ilegal de coches que, al no cumplir la normativa, salen desde puntos no permitidos para evadir la posibilidad de un control. Estos lugares, según investigó este diario, son Avellaneda y Córdoba; el Monumento a la Bandera; la plaza Sarmiento; Alberdi y Vélez Sarsfield; Juan José Paso y Provincias Unidas; Provincias Unidas y Mendoza; y Eva Perón y Circunvalación, entre otros.

Pero, llamativamente, también lo hacen a metros de la Terminal, por calle Castellanos entre Córdoba y Santa Fe. Cualquier día de la semana, y hasta los sábados, puede verse con el caer de la tarde cómo paran ilegalmente colectivos de los cuales se bajan pasajeros cargados con paquetes y bolsones de diferentes colores. En el lugar esperan pick-ups, camionetas y otros vehículos para llevarse la carga de los compradores. Una de las empresas que incurre en esta práctica también tiene coches que salen con todos los papeles desde adentro de la estación, es decir, funciona con micros en blanco para dar una fachada legal mientras despacha otros en negro hacia Buenos Aires.

Todo esto sucede en la cara de las muchas personas que trabajan en la Terminal, y se ven perjudicados por este tipo de prácticas no permitidas: comerciantes que pierden la posibilidad de vender su mercadería y servicios a pasajeros, maleteros que se quedan sin bultos para descargar y boleterías que trabajan con las de la ley ven con impotencia como otro se lleva el negocio sin pagar impuestos ni someterse a las mismas regulaciones.

"Hay montones de empresas que son truchas y se manejan sin ningún tipo de control. A lo mejor tienen algún micro en condiciones y otros que no, pero al no pasar por la Terminal se pierde la posibilidad de inspeccionarlos. Los coches salen de cualquier lado, incluso paran en nuestra cara, a metros de la estación", detalló Orlando Debiasi, titular de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno. El llamado "toque de plataforma", es decir el derecho a cargar y descargar pasajeros en la estación, sale sólo 100 pesos por coche, pero el funcionario cree que la razón por la que algunos colectivos paran afuera es que no pasarían una revisión.

Normativa

La potestad de control de estos vehículos, que realizan viajes interjurisdiccionales, es de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), como todo tráfico nacional. El organismo debe inspeccionar tanto el estado mecánico y sanitario de las unidades como las aptitudes de los choferes y la documentación del vehículo antes de salir.

La ordenanza vigente establece que todos los micros de media y larga distancia (regulados, contratados o de empresas de turismo) que entran y llegan a la ciudad deben ingresar a la Terminal de Omnibus para someterse a esas revisiones, con la sola excepción de los colectivos que transportaran niños de jardín de infantes, estudiantes de nivel primario, alumnos de escuelas especiales y delegaciones deportivas, que pueden partir desde la puerta de sus establecimientos.

Desde la Municipalidad, en tanto, sostienen que sus inspectores sólo están habilitados a labrar un acta por mal estacionamiento, realizar un control de alcoholemia, o multar por cualquier otra acción que viole alguna disposición concreta del municipio. Pero no pueden secuestrar un micro, revisar si los neumáticos están lisos ni fiscalizar la planilla de horarios para ver si un chofer está trabajando sin tomarse los descansos que marca la normativa.

Desguace

Sin embargo, el oficialismo sostiene que la situación de la CNRT se ha venido deteriorando, y con ella su capacidad de fiscalización. "Durante los últimos dos años se mantiene gracias al esfuerzo y sacrificio de los pocos inspectores que quedan. Son nueve trabajadores para cubrir todo Rosario y zonas aledañas, a razón de tres por turno", afirmó Debiasi.

El titular de la estación Mariano Moreno describió la actitud de las autoridades del organismo como "lamentable", y reveló que deben a la Terminal 230 mil pesos entre alquiler y gastos centrales. "Con el espíritu de que se queden, les ofrecimos que salden la deuda y sigan ocupando las dos oficinas que utilizan sin pagar un peso, sólo los gastos de agua, luz y limpieza. Aún estamos esperando la reunión con funcionarios enviados de Buenos Aires para que nos respondan", lamentó el presidente del directorio.

La Capital pudo saber que el recorte también llegó a los inspectores,que no cobran horas extras ni viáticos para trasladarse hasta las rutas que deben controlar, viaje que hacen con sus propios vehículos pagando el combustible de su bolsillo.

Ante el panorama de descontrol, Debiasi propuso como posible solución coordinar operativos conjuntos entre agentes de la Municipalidad, la Secretaría de Transporte provincial y la CNRT en los lugares donde paran los coches ilegales. "Allí se podría ir con Gendarmería, pedir los papeles, inspeccionar los vehículos y secuestrarlos si fuera el caso", explicó. El peligro es latente: coches que nadie controla y probablemente no pasarían una revisión técnica viajan, todos los días, cargados hasta el tope de pasajeros y paquetes por una vía de alta velocidad. Esta vez, la respuesta estatal debería llegar antes de que haya que lamentar una tragedia.

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