El Hospital de Niños Víctor J. Vilela es una de las cajas de resonancia de la situación social de Rosario y sus alrededores. Allí, se suelen ver con claridad los impactos de las crisis económicas, más allá de los fríos números y estadísticas. Y en un contexto general que exhibe datos económicos que golpean a los sectores más desprotegidos, en los primeros meses del año ya apareció una cifra que llamó la atención de las autoridades del nosocomio: en en el primer bimestre de 2024, se duplicó la cantidad de chicos en situación de calle que son recogidos por la policía y derivados al centro de salud, desde donde se pone en marcha un amplio mecanismo para contener a las criaturas y localizar a sus padres.
El director del Hospital Vilela, Eduardo Casim, consignó a La Capital que entre enero y principios de marzo llegaron al efector una decena de chicos, con edades que oscilan entre los 3 y 6 años, quienes fueron hallados por efectivos policiales deambulando por las calles de la ciudad sin un adulto a cargo.
“En tres meses, tuvimos el doble de chicos en situación de calle que todo el año pasado. Puede ser algo casual, porque dos meses es un período poco representativo, pero la realidad es esa. En lo que va del año cerca de 10 chicos fueron asistidos, y el año pasado fueron menos de la mitad”, remarcó Casim.
El titular del Vilela habló con este diario minutos antes del abrazo solidario que todo el personal del emblemático efector de Virasoro e Italia realizó este lunes en reclamo de mayor seguridad. Movida de esta mañana surgió del Sindicato de Trabajadores Municipales luego de sufrir, la semana pasada, dos hurtos de caños y materiales de bronce que si bien no causaron inconvenientes en la atención de pacientes, generaron un problema urgente por resolver.
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Los empleados del Hospital Vilela realizaron este miércoles un abrazo solidario para pedir más seguridad en todo el predio.
Foto: La Capital / Virginia Benedetto
Acerca del reclamo de seguridad impulsado por el gremio municipal, Casim explicó: “La situación más significativa fue lo que pasó en las noches del lunes y martes de la semana pasada. El lunes ingresaron al predio y llegaron a los techos. Allí encontraron caños de cobre, que suelen hurtar para luego reducir. Lo cierto fue que cortaron un pedazo de caño que abastecía al área de Respiración de la zona de Oncohematología. Eso no generó inconvenientes a ningún paciente y a la mañana siguiente el problema fue reparado”.
Y describió el segundo incidente: “En la noche del martes volvieron a entrar. Habían cortado tramos de caños de 4 metros, tenían todo listo para llevárselo, pero fueron detectados por el personal de seguridad y tuvieron que dejarlos y escapar por los techos hacia la calle. Ese daño afectó a la provisión del aire comprimido de la sala de terapia intensiva, pero no generó un efecto nocivo sobre los pacientes porque los respiradores siguieron funcionando adecuadamente. A la mañana siguiente se reparó todo el sistema”.
Casim agregó que “en ese ínterin se tomaron medidas para mejorar la visibilidad desde la calle, iluminar mejor al hospital, aumentar el personal tanto policial como de seguridad interna, incluso se instaló un monitoreo de los techos del hospital. Esos hurtos se agregaron a lo que muchos trabajadores del hospital han manifestado respecto del robo de ruedas o baterías de vehículos y hasta algún arrebato en la vía pública. Sumando todas estas cosas, se entiende la preocupación del personal. El abrazo fue una iniciativa del Sindicato Municipal, al que apoyamos porque está bien y a nosotros nos preocupa la seguridad de los empleados y de los pacientes”.
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Niños en la calle
Casim asumió la Dirección del Hospital Vilela hace dos meses. Al ser consultado sobre cómo repercute la situación económica y social en uno de los hospitales estrella de la ciudad, el director consideró: “Un hospital emblemático como el Vilela es un claro reflejo de lo que pasa a nivel social. Hoy nos encontramos con grupos familiares en condiciones de vida muy inadecuadas, que se trasladan a la salud de los chicos. Tenemos una situación muy particular. En los primeros dos meses del año se duplicó la cantidad de chicos en situación de calle que son traídos al hospital por efectivos policiales, y que después están alojados por determinado tiempo en el Hospital hasta que se ve bien la situación familiar y de quién se puede hacer cargo”.
“Son chicos de 3, 4 ó 5 años que andan a las dos de la mañana por la calle sin un adulto, algunos no saben dónde viven y a duras penas saben sus nombres", resumió. "Esos niños son traídos al hospital y quedan alojados un tiempo aquí hasta que se realizan un montón de diligencias y se identifican a los familiares o se busca con quienes podrían quedarse. La situación es realmente compleja”, subrayó.
Casín remarcó que en el hospital “hay una estructura armada respecto de estas situaciones y que tiene muchos años de historia y trabaja muy bien. Es el grupo interdisciplinario que toma estos casos sociales y trabaja en profundidad, junto con el equipo de abogados del hospital que analiza cada situación compleja que surja”.