"Anoche no durmió nadie en el hospital". Esa fue la descripción que una trabajadora hizo de la situación que se vivió durante la noche y madrugada del miércoles en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, cuando dos ladrones subieron a los techos del edificio y cortaron trozos de las cañerías de cobre que llevan nada menos que oxígeno a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
El director del efector, Eduardo Casim, reconoció que fue el segundo hecho que sucede -el primero no había causado consecuencias-, a la vez que llevó tranquilidad de que "ninguno de los pacientes internados corrió riesgo", ya que se activaron sistemas alternativos de asistencia. Así y todo, dejó en claro que "es más que necesario reforzar la seguridad en el hospital".
Más allá del daño, los ladrones se fueron sin botín, ya que ante la presencia del personal de seguridad escaparon por Virasoro, pero no llegaron a llevarse consigo los trozos de cobre que ya habían seccionado y que quedaron tirados sobre los techos del efector.
El hospital, ubicado en Virasoro al 1800, cuenta con seguridad privada y servicios adicionales de la Policía. Sin embargo, Casim señaló que la presencia de adicionales -que debe ser de dos personas por jornada- "es aleatoria". Más aún, indicó que "todos los días hay uno, pero cuesta a veces conseguir el segundo". Por otro lado, afirmó que ahora se reforzará la presencia de personal de seguridad privada.
Primero Oncología, ahora la UTI
La antesala del robo de caños se había producido en la madrugada de este lunes, cuando desconocidos sustrajeron cuatro metros de caño de un sistema de aspiración que pertenecen al Servicio de Oncología. En aquel momento, nadie los vio.
"Ese hecho se detectó a la mañana siguiente, se reparó y se subsanó", indicó el director, que además señaló que en ese momento "no había pacientes en el área que requirieran de ese sistema".
Es más, la hipótesis en el Vilela es que quienes fueron la primera madrugada repitieron la visita en las últimas horas y esta vez sí fueron advertidos por el personal de seguridad y si bien llegaron a cortar cuatro tramos de los caños de cobre con el objetivo de llevárselos, no pudieron llevárselos.
"La verdad es que es un daño grande", dijo Casim a La Capital, pero llevó tranquilidad sobre la seguridad de los pacientes: "Lo que se hizo en el primer momento en que se cayó la presión de aire, es abastecer con oxígeno a los respiradores unos 30 o 40 minutos, luego se subsanó con con un sistema de backup (resguardo) y volvió a la normalidad".
Así y todo, admitió que todo el personal del hospital "se arremanga" en esas situaciones, además de "preocupación" que estos hechos generan.
El sistema de oxigeno y aire comprimido del Vilela está sectorizado con diferentes válvulas y si bien los ingenieros ya garantizaron la provisión para la UTI, Casim indicó que este miércoles a media mañana continuaban los trabajos porque "es un sistema complejo".
Además, explicó que tampoco son materiales que pueden protegerse con rejas, porque deben estar "accesibles para realizar arreglos" porque son sistemas fundamentales para el efector y recalcó que "un hecho de estas características es la primera vez que sucede en la historia del hospital".
Un barrio en alerta
Lo que sucedió en el Vilela, pasa todos los días en el barrio. "Anoche cuando me iba había un geiser en una de las veredas porque habían sacado un medidor de agua", contó el propio director para describir un escenario constante de robos de medidores de agua y de gas, de baterías de autos y cubiertos, e incluso de asaltos a los propios trabajadores del efector a la entrada y salida de su horario laboral.
En ese contexto, dejó en claro que el hospital requiere con urgencia acciones para garantizar su seguridad más allá del personal privado con el que ya cuentan y los dos adicionales de Policía, que admite que muchas veces es uno solo porque "la presencia de los dos agentes es aleatoria porque quien se encargar de proveerlos no logra abastecer siempre los dos por día".
"El problema que enfrentamos ahora es que ya han avisto la oportunidad y los materiales que hay allí", afirmó además sin ocultar su preocupación. Y ese contexto ya adelantó que se reforzará por parte del municipio la seguridad privada, aunque consideró necesario pensar en otras medidas.