Pandemia

Advierten que abrir y cerrar actividades será constante hasta que haya una vacuna

Lo remarcó el secretario de Salud, Leonardo Caruana, y dijo que "si las restricciones se cumplen bien, el tiempo de flexibilización será mayor".

Martes 08 de Septiembre de 2020

“Cuidar al sistema de salud no es sólo cuidar a los trabajadores y mantener la disponibilidad de camas. Es cuidar a las personas que si se enferman van a necesitar un respirador”, advirtió el secretario de Salud Pública del municipio, Leonardo Caruana, analizando las restricciones impuestas desde el fin de semana para evitar el colapso del sistema sanitario en las localidades del Gran Rosario. El médico destacó que el crecimiento exponencial de los contagios de coronavirus que se registra en la ciudad demandaba acciones para contenerlo y subrayó que hasta que llegue la vacuna habrá que acostumbrarse a nuevas restricciones y nuevas aperturas de actividades.

   A diferencia de otras ciudades del país, en Rosario empezó a escalar la curva de contagios de Covid-19 en medio de una gran apertura de actividades. Esto provocó un crecimiento acelerado de los casos confirmados y, casi al mismo tiempo, un aumento en los porcentajes de ocupación de las camas en los efectores de salud.

   Este lunes en la ciudad se registraron 314 casos confirmados de Covid-19. El último día de agosto, los positivos habían sido 197, 3.800 desde el inicio de la pandemia. Siete días antes los reportes oficiales hablaban de 94 casos, 2.311 desde mediados de marzo.

   “Hasta el fin de semana pasado, Rosario parecía dos ciudades distintas”, consideró Caruana. En una de esas ciudades vivían trabajadores y pacientes de los servicios de salud, cansados, agotados, tensionados por el aumento de la demanda de atención. En la otra, estos problemas parecían muy lejanos.

   Como resultado, “las variables del sistema de salud empezaron a mostrar signos de alarma y demandaron medidas de mayor aislamiento”, apuntó, como las que se anunciaron el viernes por la noche, limitando por dos semanas la mayoría de las actividades que se habilitaron en las fases posteriores al aislamiento social obligatorio.

   Tres indicadores resultaron claves: el índice de test positivos para Covid-19 entre los análisis realizados, que alcanzaron al 50 por ciento; el tiempo de duplicación de casos, de diez días; y la ocupación de camas críticas que ya había superado el 80 por ciento.

   Para Caruana, estaba claro que con indicadores de esa magnitud no alcanzaba apelar a los comportamientos sociales conocidos para prevenir la enfermedad (distanciamiento, higiene y tapabocas); sino que se necesitaban “medidas más fuertes de aislamiento” para garantizar que cualquier persona que llegue a hospitales o sanatorios encuentre la atención que necesita.

   “Entendemos que hay un escenario social mucho más complejo que el que se veía en las primeras medidas de distanciamiento (allá por marzo). Pero tenemos que entender que no era un éxito no tener casos, ni ahora es un fracaso tenerlos. Vamos a tener que aprender a vivir en un proceso de ir y volver entre flexibilizar y restringir, al menos hasta que aparezca la vacuna”, apuntó.

El escenario esperado

El secretario de Salud apuntó que “los crecimientos exponenciales del número de casos positivos de Covid-19 se hicieron sentir en los sistemas de salud de numerosas ciudades del mundo”. El escenario a evitar es el colapso del sistema. “Cuidar al sistema de salud no es sólo cuidar a los trabajadores y mantener la disponibilidad de camas. Es cuidar a las personas que si se enferman van a necesitar un respirador”, apuntó.

   La disminución de actividades dentro de la ciudad, estimó, permitirá en un horizonte de los próximos diez días disminuir la cantidad de contagios. Y, en consecuencia, aliviar el trabajo en las instituciones de salud y mejorar las acciones preventivas. Por ejemplo, acelerar los tiempos de los diagnósticos, mejorar las acciones de seguimiento y rastreo de los casos confirmados o la tarea que se desarrolla con las comunidades cerradas, como el caso de los geriátricos, “que permiten llegar anticipadamente” y garantizar la atención.

   Hasta que llegue la vacuna contra el Covid-19, repitió, “en la ciudad, vamos a tener que acostumbrarnos a un escenario dinámico. A ir y volver de la flexibilización a una mayor restricción. Y si las restricciones se cumplen adecuadamente, el tiempo de flexibilización será mayor”.

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