Cecilia Carranza vivió durante dos décadas con la mirada puesta en el alto rendimiento. Participó en cuatro Juegos Olímpicos, compitió en cinco campañas olímpicas y alcanzó la cima en Río 2016, cuando junto a Santiago Lange consiguió la medalla de oro en vela. Ahora, con los Juegos Suramericanos desarrollándose en Rosario, la campeona olímpica puede mirar una competencia de esta magnitud desde otro lugar. Y en "Una Tarde Más", el programa de La Capital+, contó cómo está viviendo estos días en su ciudad.
“Me vuelvo más consciente de lo importante que es para los deportistas tener eventos como estos en tu ciudad”, aseguró Carranza. Y destacó especialmente una escena que se repite en las distintas sedes: deportistas acompañados por sus familias.
“Veía la cantidad de deportistas que están siendo aplaudidos por sus familias. Eso es algo único para el deporte”, señaló.
El privilegio de competir en casa
Carranza conoce de primera mano lo que significa competir lejos de los afectos. Durante buena parte de su carrera, los viajes internacionales y los costos asociados al alto rendimiento hicieron que su familia no pudiera acompañarla habitualmente.
En su caso, contó que prefería destinar los recursos disponibles a su preparación deportiva. Pero los Juegos Olímpicos de Río 2016 fueron una excepción. “En mi caso, cuando estuve en Río, que estaba acá cerca, justo estaba cerca, entonces mi familia me fue a ver. Fue soñado”, recordó.
Por eso considera que para los atletas que participan de Santa Fe 2026 tener a sus familiares cerca representa una oportunidad especial. Y no solamente para los deportistas rosarinos o santafesinos, llegar a Rosario desde otras provincias argentinas también resulta mucho más accesible que viajar a otros países de la región.
Rosario también puede despertar sueños
Para Carranza, la importancia de los Juegos no se limita a las competencias y las medallas. También está en lo que pueden provocar en quienes los miran. “El deporte contagia”, resumió.
La rosarina recordó que ella misma encontró inspiración en otros deportistas de su ciudad. Mencionó especialmente a Luciana Aymar y a Las Leonas, y recordó el Mundial de hockey que se disputó en Rosario y que terminó con el título del seleccionado argentino.
“Eso para mí fue súper interesante y es por eso que para mí es tan importante que hayan eventos como estos, porque hay muchos chicos viendo deportistas. El deporte contagia. Entonces, seguramente hay muchos chicos que de repente se les está despertando un sueño y que nosotros no lo sabemos hoy”, explicó.
Para Carranza, los Juegos Suramericanos pueden ser también el primer contacto de muchos chicos con una competencia deportiva de alto nivel.
El camino hacia los Juegos Olímpicos
La campeona olímpica explicó que los Suramericanos tienen además un valor particular dentro de la carrera de un atleta. Se trata de uno de los primeros grandes eventos del ciclo olímpico y una experiencia diferente a las competencias internacionales específicas de cada disciplina.
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“Es de los primeros pasos de lo que tiene que ver con el ciclo olímpico”, explicó. Y destacó todo lo que implica para un deportista integrar una delegación nacional: utilizar un uniforme común, representar al país, desfilar junto a atletas de otras disciplinas y quedar bajo la órbita del Comité Olímpico.
“Te sirve como experiencia, como entrenamiento para los eventos de mayor nivel internacional”, señaló.
Dos décadas de alto rendimiento
Carranza también habló de lo que significa realmente prepararse para una competencia de elite. La respuesta fue directa: no se trata solamente de unos meses de entrenamiento antes de un torneo. “Cuando decidís embarcarte en el alto rendimiento, tu vida pasa por eso y es todos los días”, sostuvo.
Detrás de una competencia hay planificación técnica y física, pretemporadas, preparación específica y estudio de los rivales. Pero también, según explicó, una enorme dedicación personal.
“Un deportista que quiere ser deportista de alto rendimiento tiene que tener un nivel de obsesión alto y dedicarle el 100% de su energía a eso”, afirmó.
Ese compromiso también implica resignar parte de la vida social. Cumpleaños, viajes, encuentros y otras actividades quedan muchas veces en segundo plano.
La propia Carranza recordó que incluso durante su viaje de egresados estuvo más pendiente de los Juegos Olímpicos que de las actividades típicas de esa celebración. “Yo no quería ir al boliche porque quería volver a ver los Juegos Olímpicos”, contó entre risas.
Fue justamente mirando aquellos Juegos cuando nació en ella el sueño olímpico que finalmente concretó.
Cuando llega el momento de dejar el deporte
Después de 20 años en el alto rendimiento, el retiro tampoco resultó sencillo. Carranza explicó que su salida no fue planificada: una lesión en la espalda la obligó a detenerse y, cuando pasó el tiempo sin poder regresar, terminó tomando la decisión de no volver a competir.
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“Para mí fue difícil. Siempre disfruté mucho lo que hice y por algo estuve 20 años en el alto rendimiento deportivo”, relató.
Uno de los aspectos que más le costó fue no saber que aquella última competencia iba a ser efectivamente la última. “Nunca sabés cuándo va a ser la última”, reflexionó.
Por eso, ahora les transmite a los jóvenes que disfruten cada competencia como si fuera la última.
El futuro de la vela argentina
Aunque ya no compite, Carranza continúa vinculada a la vela. Actualmente trabaja con dos deportistas juveniles que tienen como objetivo llegar a los próximos Juegos Olímpicos. También destacó la importancia de la transmisión de conocimientos entre generaciones.
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“Lo importante es entender que esto es a largo plazo y transmitir el conocimiento que ya pusieron sobre la mesa otros deportistas antes que yo”, señaló.