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Usaron el auto de un cardenal argentino para transportar droga

Dos italianos que viajaban en un Ford fueron detenidos en un control en los Alpes. El coche con chapa diplomática era de Jorge María Mejía. Llevaba 4 kilos de cocaína y 200 gramos de marihuana.  

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

Un automóvil con patente diplomática del Vaticano, perteneciente al cardenal argentino Jorge María Mejía, fue interceptado el domingo pasado en los Alpes franceses con cuatro kilos de cocaína y 200 gramos de cannabis, informaron fuentes judiciales francesas, según publicó el diario italiano Il Fatto Qotidiano, en su edición digital.

El Vaticano confirmó la información rápidamente y aclaró que ningún empleado o dignatario de la Santa Sede estaba involucrado en el asunto.

Mejía, nombrado cardenal en 2001 por el Papa Juan Pablo II, se jubiló en 2003 y actualmente guarda reposo en cama.

El automóvil de marca Ford, controlado en un peaje de la autopista de Chambery, en el este de Francia, proveniente al parecer de España, pertenece al cardenal, de 91 años.

El coche diplomático era conducido por dos italianos de 30 y 41 años que fueron detenidos y están a disposición de la Justicia, acusados de tráfico de droga. Los dos hombres no tenían pasaporte diplomático, precisaron las fuentes.

Los dos acusados afirmaron que la droga no era suya y que eran simples conductores, según informó la radio francesa RTL en su página de internet.

El cardenal Mejía, bibliotecario y archivero emérito del Vaticano de 91 años, "está gravemente enfermo tras un infarto que sufrió en Roma y fue su secretario quien entregó el coche con matrícula diplomática del Vaticano a un amigo para que lo envíe a revisión técnica", explicó Lombardi.

Según la emisora RTL, los dos detenidos con el coche oficial fueron a España a comprar la droga y pensaron que la matrícula diplomática les evitaría controles.

"Una cosa de locos". "Estoy muy mal, destrozado, es una cosa de locos lo que pasó, no se lo deseo a nadie. Es una cosa de locos de parte de esta persona que usa la amistad para hacer una cosa de este tipo. Han puesto al cardenal en primera plana por algo en lo que obviamente no tiene nada que ver". El padre Luis Alberto Duacastella, secretario personal del cardenal Jorge Mejía desde hace 16 años, no oculta que está desesperado después del escándalo.

El padre Duacastella confirmó que fue él quien, el viernes pasado, sin imaginarse jamás lo que podría suceder, le dio el auto a una persona que conoce desde hace diez años, para que lo llevara a un taller para una revisión. Ese conocido del cura es uno de los dos detenidos en Francia.

Duacastella señaló a la Gendarmería del Vaticano, ante quien prestó una declaración jurada, todo empezó porque el auto del cardenal argentino necesitaba ser sometido a una revisión. "Como yo corro todo el día detrás del cardenal, hace un año y medio que no salgo, estoy las 24 horas con él, mi culpa fue haberme confiado de una persona que conozco desde hace diez años, que me ofreció ocuparse de eso", dijo.

La persona en cuestión se llama Luca Di Dio. "El me dijo: «No te preocupes, yo tengo un taller de un amigo mío, yo te pido el turno, lo llevo el viernes y el domingo al mediodía te lo traigo», me dijo. Y yo confié", relató Duacastella, que detalló incluso el nombre del taller mecánico (Autofficina Condello, de la Via A. Aspertini, de Roma), al que, en teoría, el viernes iba a llevar el auto.

"Cuando el domingo al mediodía no apareció con el auto, empecé a preocuparme y a llamarlo a su celular, que no contestaba. También llamé a su mamá y a su novia, que estaban desesperadas porque tampoco sabían nada de él. Hasta que el domingo a la noche recibí un llamado de la Gendarmería del Vaticano", relató.

Duacastella contó que declaró todo lo que sabía ante el responsable de la Gendarmería, Domenico Giani, y a su segundo. "Vinieron a casa ayer a la mañana y yo fui a la Gendarmería a declarar. Me preguntaron si conocía a la otra persona arrestada y obviamente no lo conocía. Y estoy muy mal, atónito. Es obvio que no tenemos nada que ver y espero que este señor, para salvarse, no diga algo extraño", afirmó.

"Yo me acuso de imprudencia. Conozco a esta persona desde hace diez años, es un tipo que tuvo problemas, con antecedentes, pero si como sacerdote me tengo que alejar de la gente con problemas, no veo más a nadie. Incluso solía venir a casa y ayudarme a las noches con Jorge (Mejía). Le tenía confianza, yo lo ayudaba y él trataba de colaborar. La humanidad es imprevisible, caí en las redes de una humanidad imprevisible y trataré de arreglar la cosa encargándome de Jorge", concluyó el sacerdote.

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