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Una modelo con Síndrome de Down apuesta a su belleza para cambiar el mundo

Se llama Madeline, tiene 18 años, y moldeó su sensual figura a costa de mantener la disciplina en deportes como la danza y la natación, además de modificar sus hábitos alimenticios. 

Martes 19 de Mayo de 2015

Madeline Stuart tiene 18 años, vive en Brisbane, Australia, y es modelo. Es pelirroja y tiene los ojos azules. Tiene Síndrome de Down y una enfermedad cardiaca, pero está dispuesta a demostrar que puede ser tan sexy como cualquier otra mujer.
 
Madeline trabaja a diario para convertirse en una super modelo y cumplir sus sueños. "Me gustaría ser portada en alguna revista de moda, algo que es difícil para modelos con discapacidad. Sería una forma de cambiar el mundo, quiero demostrar que la gente con Síndromde de Down es una bendición", asegura a través del correo electrónico.
 
Esta adolescente australiana no recuerda otra vocación. Su madre, Rosanne Stuart, cuenta que a Maddy siempre le ha gustado "subirse a un escenario para competir a gimnasia rítmica o con su equipo de animadoras. Siempre que viste algo diferente o especial para ella me pide que le haga miles de fotos, le encanta posar".
 
Hace un año que decidieron ponerse manos a la obra para convertir a la adolescente en una modelo. Como mucha gente con Síndrome de Down, Madeline ha luchado con su peso toda la vida, pero en esta ocasión se ha superado. Gracias a jornadas maratonianas que incluían disciplinas como la natación o la danza, y con un cambio en los hábitos alimenticios que la alejó de la comida basura, logró bajar de los 66kg a casi los 45. "Mi madre me ha ayudado, cuando me daba más pereza me ofrecía fresas para animarme", confiesa.
 
A pesar de su lucha por ser una modelo conocida, Madeline sigue con su vida normal. Le encanta el deporte, de hecho si no fuera modelo "sería deportista". Forma parte del equipo paralímpico australiano de Cricket, pero también pasó por el de natación, gimnasia rítmica o baloncesto.
 
Mientras encuentra un agente que lleve su carrera, se apoya en su madre y en sus amigos de toda la vida. "Les parece genial lo que estoy haciendo, incluso me piden salir en alguna de mis fotografías... ¡Y yo les incluiré cuando tenga más trabajo!", dice.
 
De momento, Madeleine disfruta de la fama repentina junto a su madre, quien administra su página de Facebook. "Con Maddy no tengo que preocuparme de nada. Sólo por cuál será nuestra próxima aventura. Ella demuestra que la gente con Síndrome de Down puede hacer de todo, pero a su tiempo", dice Rosanne. Por su parte, Madeleine lo tiene claro, seguirá hasta que se aburra: "Mientras sea algo divertido, quiero seguir como modelo. Pero cuando deje de serlo pasaré a hacer otra cosa. La vida es corta y tienes que divertirte".

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