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Un judío y un musulmán integran la comitiva vaticana que visitará Jesusalén

El rabino Abraham Skorka y el líder islámico Omar Abboud acompañarán a Francisco en su gira por Tierra Santa.

Viernes 16 de Mayo de 2014

El Papa Francisco visitará por primera vez a Tierra Santa entre el sábado 24 y el lunes 26, un viaje "intenso y cargado" que estará marcado por el diálogo entre las tres grandes religiones monoteístas: católica, judía y musulmana. A pesar de que la particular situación que atraviesa la región, el pontífice insistió en que no se desplazará en vehículos blindados.

El Papa, que en tres días visitará Ammán (Jordania), Belén, en los territorios palestinos y Jerusalén (Israel), viajará acompañado por un líder religioso musulmán y un rabino, un grupo que representa a esas tres grandes religiones en una región emblemática, sacudida por los conflictos.

"No se han programado encuentros específicos entre las religiones, pero la presencia durante el viaje de integrantes de las diferentes religiones es significativo", explicó ayer el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka y el líder musulmán Omar Abboud, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso de la capital argentina, "dos amigos", acompañarán a Francisco en su primer periplo por Tierra Santa.

"Se trata de personas que él conoce muy bien, con los que cultiva relaciones de amistad desde Argentina. Por ello no será necesario hacer discursos sobre el diálogo interreligioso", comentó Lombardi.

Con el viaje, el Papa argentino conmemora el encuentro histórico entre el Pablo VI y el patriarca ortodoxo Atenágoras I de Constantinopla, el 5 de enero de 1964 en Jerusalén, una reunión que rescindió la excomunión de 1054 que había provocado la escisión entre las iglesias de Oriente y de Occidente.

El Papa se reunirá en cuatro ocasiones con el patriarca ortodoxo con el que rezará ante el Santo Sepulcro, en Jerusalén.

"Un hecho histórico", dijo Lombardi, ya que se trata de la primera vez que representantes de las diversas confesiones cristianas, entre ellos greco-ortodoxos, armenios ortodoxos y franciscanos católicos rezan todos juntos y públicamente en ese lugar sagrado para el cristianismo.

"Allí se ha rezado siempre separadamente", recordó Lombardi, sin mencionar los duros enfrentamientos del pasado reciente entre esas comunidades por tener horarios fijos de oración.

En autos comunes. Durante su primer viaje como pontífice a esa delicada región, Francisco, que proviene de un país con una importante comunidad judía, viajará en helicóptero o en un automóvil común, sin blindaje, y en algunos casos en un todoterreno descapotable, sin limitarse por razones de seguridad.

"Se desplazará en automóvil normal. Es su deseo", dijo Lombardi, tras explicar que fue un pedido del mismo pontífice.

El domingo 25, en Belén, el Papa saludará a los fieles palestinos católicos desplazándose en un jeep desde la sede de la presidencia hasta la plaza del Pesebre para una misa.

Se trata de una de las pocas ocasiones en el que Francisco se dará un baño de multitudes ya que los católicos en Medio Oriente son minoría.

El Papa, que pronunciará 14 discursos (todos en italiano), visitará un campo de refugiados tanto en Jordania como en los territorios palestinos, almorzará con familias pobres de esa zona e irá al Memorial del Holocausto Yad Vashem y al Muro de las Lamentaciones, uno de los sitios sagrados para el judaísmo.

El rabino Skorka y el líder islámico Abboud acompañarán al Papa en la mayoría de los 20 eventos programados, como miembros de la delegación vaticana, algo inédito.

Francisco también visitará la Explanada de las Mezquitas y la Cúpula de la Roca acompañado por el gran muftí de Jerusalén, Mohamad Husein, pero no se desplazará a Galilea pese a las "numerosas invitaciones" que le han cursado.

"Es un programa aprobado por el Papa. No esperamos sorpresas", aseguró Lombardi.

Como sus predecesores, Juan Pablo II (2000) y Benedicto XVI (2009), Francisco dejará un mensaje en el Muro de las Lamentaciones.

Para poder preparar ese programa, Francisco, de 77 años, aplazó una visita a una parroquia a Roma prevista para el domingo, una decisión que tomó "serenamente" y que no debe suscitar alarma, según Lombardi.

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