El gran ingreso de turistas y el récord de test positivos de Covid en la costa atlántica se combinan en los primeros días del año. Al efecto retardado de las reuniones y celebraciones de las fiestas se agregan las aglomeraciones propias de una temporada con casi todas las plazas cubiertas. La cancelación de reservas comienza a hacerse más extendida, vinculada a la pandemia: los que cancelan son personas que dieron positivo al test o están aisladas por ser contactos estrechos. A la vez, las fiestas electrónicas en playas y boliches comenzaron a todo ritmo en Mar del Plata y otros balnearios de la costa. Son un multiplicador ideal del Covid. Los testeos en Mar del Plata dan una positividad inédita, de casi 50% ,y a las postas públicas se suman los laboratorios privados. El dato favorable es que casi ningún positivo requiere mucho más que aislamiento y un antitérmico. Apenas dos casos de Covid terminaron en una sala de terapia intensiva en Mar del Plata.
El panorama fue casi un calco en todos los balnearios de la costa atlántica, que se habían preparado el fin de semana para el inicio de una afluencia turística alta y sostenida, al menos hasta el cierre de enero, con balnearios con ocupación casi completa.
La novedad de las primeras horas del año fueron las primeras cancelaciones de reservas que se habían tomado con mucha anticipación. Los operadores confirman que algunos clientes desisten porque están contagiados, o tienen familiares alcanzados por Covid y deben aislarse. O bien, frente a un escenario que cambió, con una altísima circulación del virus en todo el país, resolvieron tomarse una pausa y esperar, ante un verano que recién empieza. A la par llegan otros pedidos que cubren esas plazas. “No hay alarma porque la ocupación, al menos por ahora, no se resiente”, aseguraron en Mar del Plata. Habrá que ver si la firmeza de la demanda se mantiene a medida que avance el verano.
El ingreso a la ciudad desde la Autovia 2 y las rutas 11, 226, la 88 y en la terminal ferroautomotora se veía muy intenso. Desde las primeras horas del último día de 2021 , las calles céntricas están colmadas. Autopistas de Buenos Aires Sociedad Anónima (AUBASA) informó que unos 4.000 vehículos por hora están circulando por la Autovía 2 camino a distintos destinos de la costa atlántica bonaerense.
La Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) seccional Mar del Plata, aseguró que desde el 31 de diciembre y durante el fin de semana, en Mar del Plata las reservas alcanzaron del 90 al 100% en hoteles de 4 y 5 estrellas.
Pero a la vez en las últimas horas de 2021 el municipio de Mar del Plata confirmó 1042 nuevos positivos de Covid, más del doble del máximo diario que se había registrado el primer año y medio de pandemia y 45 veces más que los contagios confirmados el primer día del diciembre que terminó. Cuando se creía que todo había pasado, la tercera ola se hizo realidad.
Testearse ya es parte de la rutina turística. En Mar del Plata hay nueve centros públicos. En Playa Grande llegó a haber hasta 600 metros de fila y cuatro horas de espera. Hubo laboratorios privados que, a un costo de 3000 pesos o más, se quedaron sin kits de test frente a una demanda inédita y una tasa de positividad pico: casi 50% de los que se sometieron al hisopo tenía Covid.
Es el efecto de los cuidados que se dejaron de lado a lo largo de noviembre y diciembre, cuando las fiestas de egresados y luego las reuniones familiares y de amigos se multiplicaron en todo el país. Fiestas y boliches que mueven miles de jóvenes cada día alimentan la multiplicación del virus. Pero casi no hay demanda de terapia intensiva por Covid. En Mar del Plata, con casi un millón de habitantes, hay dos camas ocupadas en este sector y un único paciente conectado a respirador. En octubre de 2020 se llegaron a cubrir más de 120 camas.
Los sanitaristas dieron cierta tranquilidad de que, aunque crezcan los contagios, es difícil que se comprometa la capacidad de hospitales y clínicas. Ahora queda ver si, como exige el gobierno provincial desde el 21 y el nacional desde el 1º de enero, la obligación de presentar el pase sanitario para ingresar a edificios públicos y actividades cubiertas o al aire libre influye para que la curva en crecimiento se detenga o se ralentice. Por el momento no encuentra freno.