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"Siempre fui callejero, extraño ir a comer una pizza caminando"

Francisco confió que le dio una entrevista exclusiva a un diario bonaerense "porque me gustó el modo humilde de la carta. “Me hice cura para estar con la gente”, advierte.

Lunes 01 de Junio de 2015

No está claro cuánto podrá Francisco cambiar la Iglesia. Lo que sí es evidente es cuánto está humanizando el papado. No es que Juan Pablo II no haya tenido gestos de extraordinaria humanidad. O que Juan XXIII haya carecido de llaneza y simpatía. Pero la manera tan normal y sencilla con la que se está mostrando el actual Papa es tal que se convirtió en uno de los factores del enorme entusiasmo que provoca en muchísima gente de dentro y fuera de la Iglesia. Pero también es motivo de una de las críticas que le hacen los más conservadores, que lo acusan de "populista" y -dicho en categorías eclesiásticas- de "de-sacralizar" el pontificado.

La reciente entrevista que concedió al diario La Voz del Pueblo de la localidad bonaerense de Tres Arroyos es elocuente. Y lo primero que llama la atención es el argumento que usó para otorgarla en detrimento de tantos pedidos: "Me gustó el modo humilde de la carta", le dijo a su entrevistador, el periodista Juan Berretta, en referencia a la carta que este le escribió. Además del tiempo que le concedió en la residencia de Santa Marta: 45 minutos, pese a que le señaló que estaba llevando "un ritmo muy fuerte" de trabajo. "Lo único que te pido es que me juegues limpio", le aclaró, tras lo cual el colega, sin más, encendió el grabador.

Caía la tarde en Roma y como a la mañana Francisco había presidido la Audiencia General de los Miércoles, el periodista le trajo a colación ese encuentro semanal, con fieles fervorosos que inundan la Plaza de San Pedro y lo ovacionan a su paso. Entonces empezaron sus definiciones simples y directas, no exentas de giros bien porteños: "La gente me hace bien, me tira buena onda", dijo. Y añadió: "Psicológicamente, no puedo vivir sin gente: no podría ser monje. Por eso me quedé a vivir en Santa Marta con 40 personas y los huéspedes. Celebro la misa acá. Como en el comedor con todos. Me hice cura para estar con la gente". Llegado a este punto repitió lo conocido: que añora la tranquilidad de caminar por la calle y poder ir a una pizzería "a comer una buena pizza". El periodista aprovecha para hacerle una chanza: "Puede pedir un delivery?" Pero el Papa lo toma en serio y lo desestima: "Siempre fui callejero" la ciudad me encanta? no podría vivir en el campo". Lamentó no poder salir de lo más campante por Roma: "¡Imaginate el lío que se arma!". Y confiesa: "Un día salí en el auto solo con el chofer para ir acá nomás, iba en el asiento del acompañante y me olvidé de cerrar la ventana? la gente no me dejaba avanzar?". ¿Y cuál cree que es el secreto de su magnetismo?, le pregunta el periodista. "Al principio -cuenta- no entendía (ese entusiasmo). Algunos cardenales me dicen que es porque la gente me entiende. Yo trato de ser plástico en las audiencias; hoy conté una anécdota de cuando estaba en cuarto grado (la del famoso "chirlo" que le dio el padre y su opinión de que hacerlo alguna vez en el traste de un hijo puede ser beneficioso para su educación, lo que despertó una fuerte polémica); antes había hablado de los padres separados que toman de rehenes a los chicos, el papá que le habla mal de la mamá y al revés, algo muy triste".

Francisco reconoció, por otra parte, que no es una persona miedosa. "Soy -contó- más bien temerario, me mando sin medir las consecuencias. Eso a veces me trae dolores de cabeza porque por ahí se me va una palabra de más (ríe con intensidad). En cuanto a un atentado, estoy en manos de Dios y en mi oración le digo al Señor: Mirá, si eso tiene que ser, sólo te pido que no me duela (vuele a reír) porque soy cobarde frente al dolor físico. El dolor moral lo aguanto, pero el físico, no. Lo asumo como algo que me quedó de la operación al pulmón, cuando tenía 19 años".

Francisco reveló que, en materia de diarios, sólo lee el italiano La Repubblica. "Lo hago a la mañana ?detalló? y no me lleva más de diez minutos. Televisión no veo desde 1990 por una promesa que le hice a la Virgen del Carmen". ¿Por qué?, le preguntó el colega: "Me dije que eso no es para mí". ¿No ve los partidos de San Lorenzo? "No veo nada". ¿Cómo se entera de los resultados? "Un guardia suizo todas las semanas me deja los resultados y cómo va la tabla". ¿Navega en internet? "Nada. Y nunca daba entrevistas. Ahora se me dio. Es el estado de gracia. Antes, enfrentarme a un periodista me daba pánico".

¿Llora?, lo inquirió el periodista. "Públicamente no. Dos veces estuve al límite, pero me pude frenar a tiempo. Estaba demasiado conmovido, incluso algunas lágrimas se me escaparon, pero me hice el tonto y después de un rato me pasé la mano por la cara". ¿Cuándo? La que me acuerdo fue cuando estaba hablando de la persecución a los cristianos... pensar en los chicos?" ¿Por qué no quería que lo vieran llorar? "No sé, me pareció que tenía que seguir adelante".

PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEEN_SPACE-¿Y cómo le gustaría que lo recuerden?

-Como un buen tipo que hizo las cosas bien. No tengo otra pretensión.

"Estamos llamados a vivir con y para los otros"

El Papa Francisco aseguró que "estamos llamados a vivir con y para los otros" y a "edificar comunidades eclesiales cada vez más familia" en el Angelus dominical celebrado ayer, en el día de la Santísima Trinidad.

El sumo pontífice precisó que ese es el sentido del misterio de la Trinidad, dirigiéndose a los fieles reunidos en la Plaza San Pedro en un domingo soleado y cálido.

Jorge Bergoglio recordó que la fiesta de la Santísima Trinidad es "el misterio del único Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo", según un cable de Ansa.

"Estamos llamados a vivir, no los unos sin los otros, sobre o contra los otros, sino los unos con los otros, para los otros y en los otros. Esto significa acoger y testimoniar concordes a la belleza del Evangelio; vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo alegrías y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorizando los diferentes carismas bajo la guía de los Pastores", instó el pontífice. Francisco sintetizó: "En una palabra, nos es confiado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean siempre y cada vez más familia, capaces de reflexionar el esplendor de la Trinidad y de evangelizar no sólo con las palabras sino con la fuerza del amor de Dios que vive en nosotros".

"Tratemos de tener siempre alto el tono de nuestra vida, recordémonos para qué fin, para qué gloria nosotros existimos, trabajamos, luchamos, sufrimos, y a qué inmenso premio somos llamados", destacó.

Fue esta la exhortación del Papa durante el Angelus, en el ámbito de la explicación del misterio de la Santísima Trinidad que para los católicos significa que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son un único Dios pero tres personas.

"La Trinidad, como hacía referencia, es también el fin último hacia el cual está orientado nuestro peregrinaje terreno", remarcó. El Papa señaló que "el camino de la vida cristiana es un camino esencialmente trinitario: el Espíritu Santo nos guía a la plena conciencia de las enseñanzas de Cristo y también nos recuerda lo que Jesús nos enseño. Y Jesús, a su vez, vino al mundo para hacernos conocer al Padre, para guiarnos a El, para reconciliarnos con El".

"¡Todo en la vida cristiana gira en torno al misterio trinitario y es realizado en orden a este infinito misterio!", enfatizó Francisco. De ahí, la exhortación a "mantener alto el tono de nuestra vida".

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