Otra vez un cuadro de Van Gogh fue víctima del ataque de ecologistas. Ahora le tocó a Roma, donde el grupo “Ultima Generación”, rama italiana de Extinction Rebellion atacó al famoso lienzo “El sembrador”. Como en las anteriores ocasiones, la obra no sufrió daños gracias al vidrio hermético protector que la cubre. Tres activistas se pegaron a la pared junto al cuadro luego de cumplir la agresión e hicieron las usuales declaraciones contra la producción de petróleo y gas.
Los militantes del movimiento ecologista embadurnaron la famosa obra “El sembrador” expuesta en el Palacio Bonaparte de Roma con un puré vegetal. El cuadro se exhibe como parte de la exposición dedicada al artista holandés del Museo Kroller-Muller de Otterlo. Inmediatamente después de la acción de los activistas, la seguridad intervino y cerró las salas de exposición y desalojó a los visitantes. Los activistas, tras arrojar un puré de verduras sobre la obra, se pegaron a la pared y gritaron consignas contra el uso del carbón y el cambio climático.
La acción fue llevada a cabo por cuatro miembros del movimiento ecologista “Ultima generación”, la rama italiana de Extinction Rebellion que ya ha realizado este tipo de protestas en museos europeos. “Lo esperábamos, no hay daños pero es un gesto inútil”, comentó Iole Siena, presidenta y directora general de Arthemisia, la empresa que produce y organiza la exposición en el Palacio Bonaparte.
“Atacar el arte es un acto innoble que debe ser condenado con firmeza”, dijo por su lado el ministro de Cultura, Gennaro Sangiuliano, “la cultura, que es la base de nuestra identidad, debe ser defendida y protegida, y no utilizada como megáfono para otras formas de protesta”. Además, “nuestro patrimonio cultural debe protegerse precisamente de las consecuencias del cambio climático. Por lo tanto, este enésimo gesto no puede pasar como una expresión legítima de protesta. Es justo recordar hoy que los delitos contra el patrimonio cultural están severamente castigados y que sus autores son susceptibles de ser juzgados”, concluyó el ministro.
El pasado 31 de octubre, en París, se frustró el ataque contra otro Van Gogh célebre, un autorretrato del pintor holandés. Eran también activistas de “Just Stop Oil”. El famoso lienzo de 1899 se exhibe de manera permanente en el Museo de Orsay de París. Una activista intentó vandalizarlo el mismo día en que otros miembros atacaron “La joven de la perla”, de Johannes Vermeer. El 14 de octubre fue el primer ataque, contra el famosísimo “Los girasoles”, una de las obras más conocidas de Van Gogh, que se exhibía en Londres.
Con dinero del petróleo
Una heredera petrolera estadounidense financia la reciente serie de acciones violentas contra el arte en nombre del clima. Aileen Getty, nieta de Paul Getty, el magnate del petróleo, fundó en 2019 la ONG Fondo de Emergencia Climática. Getty donó un millón de dólares de su patrimonio personal a grupos ambientalistas radicalizados como Just Stop Oil y Extinction Rebellion. La conexión de estos grupos con la heredera de una fortuna hecha con el petróleo aumentó las críticas contra estas protestas que atacan obras de arte invaluables, además instituciones sin vínculos con la industria petrolera, como la National Portrait Gallery o el museo de La Haya donde se aloja el Vermeer.anunció en febrero que dejaría de recibir financiación de British Petroleum (BP) cuando su contrato expire en diciembre de este año.
Just Stop Oil realiza manifestaciones de gran repercusión en espacios públicos. Antes de la agresión al Van Gogh, los activistas ya habían atacado cuadros tan preciados como El carro de heno (1821) de Constable en la National Gallery y El arpa de Tomson de Turner en la Manchester Art Gallery y otros.
Aileen Getty no ha trabajado en la industria petrolera, pero usufructúa sus dividendos. Aunque haya volcado una parte de su fortuna en organizaciones radicales como las mencionadas. Getty Oil vendió sus reservas de petróleo a Texaco en 1984. La Fundación Aileen Getty “apoya a organizaciones e individuos de todo el mundo comprometidos a responder a la emergencia climática y a tratar a nuestro planeta y a sus habitantes con amabilidad y respeto”, según el sitio de la fundación. En una declaración a The Art Newspaper, la CEF subraya que su “objetivo es apoyar a los movimientos que exigen a los gobiernos e instituciones que den un paso adelante para proteger a la humanidad y a toda la vida en nuestro planeta”.