Un juez bonaerense le ordenó a una empresa de medicina prepaga que pague las cuotas de la única escuela sin barreras arquitectónicas que hay en la localidad de Escobar para que dos nenes con discapacidad motora puedan estudiar.

Un juez bonaerense le ordenó a una empresa de medicina prepaga que pague las cuotas de la única escuela sin barreras arquitectónicas que hay en la localidad de Escobar para que dos nenes con discapacidad motora puedan estudiar.
Se trata de dos hermanos de 14 y 12 años que padecen una discapacidad motora con diagnóstico de distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad que provoca el debilitamiento progresivo de las piernas y la pelvis, por lo que ambos deben desplazarse en silla de ruedas.
Según la abogada que representó a los nenes en el juzgado y gestionó el recurso de amparo, María Inés Bianco, todas las escuelas públicas de Escobar fueron auditadas por orden judicial y ninguna de ellas es accesible para discapacitados motores.
En este caso llevado adelante por el juez civil y comercial Luis María Márquez, la prepaga tiene que cubrir la cuota del colegio privado porque ninguna de las escuelas públicas de Escobar es accesible para los discapacitados motores y lo que se pone en juego es el derecho a la educación de los nenes.
Márquez tomó la medida ante la acción de amparo promovida por los padres de A. y G. A., de 14 y 12 años respectivamente, contra la Organización de Servicios Directos Empresarios (Osde).
Según la defensora María Inés Bianco, el juez Márquez recordó que, de acuerdo a la legislación vigente, las empresas de medicina prepaga "han sido igualadas en cuanto a sus obligaciones prestacionales" con las restantes obras sociales, por lo que "no puede desentenderse de sus responsabilidades en materia social en forma arbitraria o unilateral". l (Télam)



