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Murió Javier Methol, el primer sobreviviente de la tragedia de los Andes

Fue fundador y el primer presidente de la Fundación Viven, creada para realizar obras de interés público en homenaje a los que murieron en el accidente aéreo en la cordillera.

Sábado 06 de Junio de 2015

El ex rugbier Javier Alfredo Methol, uno de los 16 pasajeros que logró sobrevivir 72 días a la tragedia de Los Andes, falleció en Montevideo (Uruguay) a los 80 años de edad víctima de un cáncer. Fue fundador y el primer presidente de la Fundación Viven, creada para realizar obras de interés público en homenaje a los que murieron en el accidente.

Methol tenía 36 años cuando el 13 de octubre de 1972 un avión de la Fuerza Aérea uruguaya que trasladaba a Chile al equipo de rugby Old Christians Club de Carrasco se estrelló en la Cordillera. Era el veterano del grupo. Como consecuencia del reflejo de la nieve sufrió heridas en su ojos. Padre de cuatro hijos entonces, estaba casado con Liliana Beatriz Navarro, quien lo acompañaba en aquel vuelo y falleció en el alud que sepultó los restos de la aeronave. Años después Methol se volvió a casar con la argentina Ana María de Amorrortu. Según su sitio web, tenía ocho hijos y 12 nietos.

Durante años Methol dio conferencias motivacionales de liderazgo y trabajo en equipo. El accidente aéreo no fue el único suceso en su vida que lo acercó a la muerte, ya que a los 15 años, tras un accidente con una bicimoto, recibió la extremaunción porque, según los médicos, no sobreviría. Seis años después, cuando vivía en Estados Unidos, se contagió tuberculosis y estuvo internado cinco meses.

José Luis Inciarte, otro de los sobrevivientes de la tragedia en la cordillera, confirmó que Methol padecía cáncer y severos problemas en los huesos.

Methol no era —nunca lo fue— uno de los más reconocidos supervivientes de la tragedia de Los Andes. Sin embargo, aquel leve anonimato detrás de otros nombres —Canessa, Parrado, Inciarte, Páez— queda ahora atrás al transformarse en el primero de todos los supervivientes que muere, ya lejos del año 1972.

A Javier le apodaban "Javiercito" a pesar de que era el mayor de aquel grupo de jóvenes que cruzaba la frontera entre Argentina y Chile para disputar un partido de rugby. Querido por todos, para Carlitos Páez "era un santo" y para la autodenominada "Sociedad de la nieve" fue uno de los que más sufrió al perder a su esposa en el alud.

"En la montaña yo hablé con Dios", escribió y dijo una vez Methol. "Su amor acrecentó mi fe en él, en mí y en los demás. Me hizo perder el miedo a la muerte enseñándome que es tan solo un paso en la vida, así cada día vivo un día más. Quién le tiene miedo, cada día vive un día menos. Me enseñó que no debo quejarme de lo que me falta, sino agradecer lo que me queda. Me enseñó a valorar la vida con amor, fe y alegría. Me enseñó a pedir perdón y a perdonar. Me enseñó a enseñar".

Había nacido el 11 de diciembre de 1935 en la ciudad de Montevideo.

Charlas. "Liderar en los tiempos turbulentos", "Lecciones para los negocios y para la vida", "La Alquimia de un líder", "La capacidad de un líder de revertir situaciones adversas". Estos son algunos de los títulos de sus charlas, que tenían mucho que ver con su forma de vida, y con su experiencia de muerte.

La montaña que les devolvió a la vida pautó los acontecimientos de los 16 hombres que se salvaron en el avión que llevaba 45 pasajeros a Chile. Doce murieron a causa de la caída. Los sobrevivientes tuvieron que soportar la temible cordillera, treinta grados bajo cero de temperatura durante las noches y el hambre. Trataron de resistir con las escasas reservas alimenticias que poseían, esperando ser rescatados, pero la moral se les derrumbó cuando se enteraron por una radio que se había abandonado la búsqueda.

Angustiados por las sucesivas muertes de sus compañeros, dos muchachos deciden cruzar las inmensas montañas para llegar a Chile. De esta manera es como el 22 de diciembre de 1972, después de 72 días aislados de todo, el mundo se entera del rescate.

Methol en cada una de sus conferencias dejaba ver objetivos y culto a la vida, capacidades emocionales y el valor de los valores.

Empresas de Uruguay y el mundo se contaron entre sus clientes, allí donde dejaba conceptos sobre emprendimiento y superación. Trabajó en el directorio de la empresa Abal Hermanos SA y se jubiló como gerente de Corporate Affairs.

Amigos y compañeros han hecho pública su estima sobre el primer muerto del grupo de sobrevivientes. "Javier fue un santo siempre, el hecho de habernos aguantado a Gustavo Zerbino y a mí, tiene el cielo ganado. Yo nunca había conocido un santo, fue un tipo increíble. Nos soportó a todos nosotros, es bravo. Un hombre de 36 años en aquel momento, estar con chiquilines de 18 años. l tuvo un comportamiento excepcional siempre", relató Carlos Páez a Canal 12 de Montevideo, apenas conocida la noticia.

La muerte le encontró en el Hospital Británico de Montevideo, rodeado de sus seres queridos.

Aquella muerte que supo eludir en la montaña, ahora lo ubica junto a todos los uruguayos y uruguayas que perecieron en el vuelo hace 42 años.

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