El prestigioso arquitecto tucumano César Pelli, autor de obras de reconocidas en todo el mundo, incluso una en nuestra ciudad, el Centro Municipal de Distrito Sudoeste, falleció ayer a los 92 años.

El prestigioso arquitecto tucumano César Pelli, autor de obras de reconocidas en todo el mundo, incluso una en nuestra ciudad, el Centro Municipal de Distrito Sudoeste, falleció ayer a los 92 años.
Entre las construcciones más famosas de quien partió de su Tucumán natal a mediados de los años ’50 y se estableció en Estados Unidos se encuentran las Torres Gemelas Petronas, en Kuala Lumpur, que desde 1998 y hasta mediados de 2003 fueron las más altas del mundo.
Considerado uno de los arquitectos más notables a nivel universal, diseñó también la Torre Iberdrola en Bilbao (España) y el World Financial Center, en Nueva York.
Nacido el 12 de octubre de 1926 en San Miguel de Tucumán, hijo de una maestra, César Pelli recibió de chico los estímulos para su formación. Cursó la carrera de Arquitectura y se graduó a los 23 años.
Cuando se casó decidió salir a recorrer el mundo con su esposa, Diana Balmori, paisajista, y en el periplo surgió una oportunidad para trabajar en Estados Unidos. Se trató de una beca para realizar su maestría en la Universidad de Illinois. La concluyó en 1954 cuando fue recomendado por el profesor Ambrose Richardson para el equipo de uno de los más prestigiosos arquitectos de la época, Eero Saarinen, donde Pelli trabajaría por espacio de una década. En ese tiempo obtuvo la nacionalidad estadounidense.
Posteriormente fue director de diseño de una compañía en Los Angeles (1964-1968) para ingresar posteriormente como socio en Gruen. De ese período se recuerdan sus obras como el Ayuntamiento de San Bernardino, en California (1972) y el llamado “Edifico Azul” (1975) en West Bollywood, destinado al Pacific Design Center.
Pelli fue designado en 1977 decano en la Facultad de Arquitectura de una de las universidades top en los Estados Unidos, Yale. Con sede en New Haven, Connecticut, allí también fijó la base de su propio estudio que, además, cuenta con oficinas en Abu Dhabi, Nueva York, San Francisco, Shanghai y Tokio. A partir del 2005 compartió su titularidad con su propio hijo, Rafael, y con Fred Clarke.
Durante aquellos años emprendió la ampliación del famoso Museo de Arte Moderno (MoMA) neoyorquino y al concluirla, en 1984, también renunció a su puesto en Yale para dedicarse de lleno a sus propios proyectos. Así fueron surgiendo las Torres Petronas malayas.
Comentó que las Petronas “tienen un valor histórico importante, fueron las primeras torres con un contenido emocional y artístico construidas fuera de Estados Unidos. Eso abrió las compuertas, después hubo arios rascacielos fuera de Estados Unidos y Europa Occidental, la mayoría se construye en China o en los Emiratos”.
Las Torres Petronas, con sus 452 metros de altura y 82 pisos interiores, se convirtieron en el símbolo de Kuala Lumpur, la capital malaya y en uno de sus más notables atractivos turísticos. Pelli encaró la obra como un homenaje a la cultura islámica, incorporando motivos y símbolos de la misma. Por ejemplo, el “rub el hizb”. Se estructuran en hormigón armado de alta resistencia, que reducen las vibraciones y tensiones que producen los fuertes vientos.
En la Argentina, Pelli encaró proyectos como el Campus de la Universidad Siglo XXI y distintos edificios en Mar del Plata. Y en la Ciudad de Buenos Aires se distinguen su Edificio República (1996), la Torre BankBoston (2000) en Catalina Norte y la Torre de YPF (2008) en Puerto Madero.
En Chile, diseñó la Gran Torre Costanera, en Santiago, con una altura de 300 metros. La Iberdrola, en Bilbao, alcanza los 165 metros. En esa misma ciudad realizó la intervención urbana de Abaindobarra. También diseñó el International Financial Center, en Hong Kong, y la Torre Libertad, en México; el Landmark, en Abu Dhabi y más de 30 teatros y centros culturales. Entre ellos, el Centro de Eventos en Tulsa (Oklahoma), el Colegio de las Artes en New Haven, el Teatro Hancher de la Universidad de Iowa, en Iowa City, y el Teatro Schuster en Dayton (Ohio).
En 2018 inauguró su más reciente creación: el Salesforce Transit Center, en San Francisco. Se trata de una estación de transporte multimodal que conecta a 11 sistemas de tránsito urbanos, regionales y estatales de Estados Unidos. Pero el edificio no se distingue por su altura, sino por su largo, casi cinco cuadras. Y lo innovador fue el parque en su terraza, un espacio verde destinado a convertirse en la plaza pública del barrio. Allí se incluyen un jardín australiano, un jardín histórico y un prado de roble. También hay anfiteatro, cafés y parque infantil. Otra novedad: revistió los 500 metros del edifico con un muro ondulante de aluminio perforado blanco. Los 3.992 paneles cuentan con un patrón geométrico repetitivo.
Recibió más de 100 premios en toda su trayectoria, entre ellos el Konex de brillante en nuestro país (2012). El Instituto Estadounidense de Arquitectos le concedió su medalla de oro.
Sin embrago, sostuvo que “el mundo sería mejor si la fama no existiera. El éxito hace daño, nos hace pensar que somos únicos y especiales. Nadie lo es”.
En Rosario dejó el legado del Distrito Sudoeste
Cesar Pelli prestó su talento para diseñar en Rosario el Distrito Sudoeste, proyecto que fue festejado por los profesionales de la arquitectura.
El edificio propone un esquema de organización basado en la sucesión de tres espacios abiertos con accesos independientes desde el exterior.
El espacio central, con piso seco y galerías en su contorno, se plantea como plaza cívica, siendo posible transitarla para trasladarse de un lugar a otro del barrio.
Desde las galerías se accede a distintos ámbitos de actividades culturales, sociales y de atención de la salud. Su área central está dispuesta para variado tipo de eventos como cine al aire libre, baile, etc., con zonas de sombra de lapachos y asientos típicos de las plazas. Próximo al ingreso principal, entre las copas de un grupo de jacarandaes, surge un obelisco prismático de base triangular que subraya simbólicamente la entidad pública del lugar. Alude con su dimensión y proporciones a las tres chimeneas que se encuentran al otro lado de avenida Francia al 4400, vestigios de la importante acería que estuviera localizada en el mismo terreno, dando origen al barrio.
El espacio que rodean los servicios administrativos es un jardín de vista para las circulaciones o espera al exterior. El diseño del jardín se organiza exaltando la presencia del Registro Civil, un cilindro de color con intencionado uso de la luz natural en su interior.




Por Matías Petisce