Cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes, emprendieron ayer a la mañana la trigésimo sexta edición de la peregrinación anual hacia la basílica de Nuestra Señora de Luján, distante a 58 kilómetros de la Capital Federal, que lleva por lema “Madre, queremos ser una Patria para todos”.
La columna con la “imagen cabecera” de la Virgen salió al mediodía en medio de vítores y aplausos de la intersección de las avenidas Rivadavia y General Paz, previa bendición en el santuario de San Cayetano, en Liniers, del obispo auxiliar de Buenos Aires, Eduardo García.
El prelado porteño destacó la necesidad de unidad que tiene el pueblo argentino y exhortó a “comprometerse y trabajar, cada uno desde su lugar, por una patria más inclusiva y con menos excluidos, que sea casa para todos”.
Antes de la salida de Liniers, dos niñas también colocaron un rosario blanco y otro celeste en la imagen de la Virgen.
El presbítero Juan Xatruch, responsable de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular, a cargo de la organización de la peregrinación, definió esta expresión masiva como “una fiesta de la fe, más allá de la situación económica”. “Uno no puede perder de vista esta expresión popular para pedir y agradecer”, subrayó.
Un grupo de hombres de Caballito, en su mayoría hinchas de Ferro, dijo que peregrina desde hace 34 años. “Tardaremos 14 horas o 13 con viento a favor”, bromeó uno de los más veteranos, mientras otro más joven reveló que peregrinaban para “agradecer un campeonato infantil que obtuvimos”.
Un grupo de 105 personas, en su mayoría mujeres, provenientes de la localidad bonaerense de Dolores explicó que participa desde hace 20 años porque “siempre hay mucho para agradecer y también para pedir”.
Un día soleado, pero con pronóstico de bajas temperaturas nocturnas, ayudó a que cientos de miles de personas emprendieran la marcha de casi 60 kilómetros para agradecer y pedir, o simplemente cumplir una promesa.
Muchos de los promesantes no esperaron el corte policial de la avenida Rivadavia, que recién se hizo al mediodía, y echaron a andar anticipadamente con el propósito de tributar un temprano homenaje a la Virgen que, según dicen los devotos, convoca “más que cualquier político o recital”.
La marcha produjo inconvenientes en el tránsito, por eso los vehículos debieron optar por el puente sobre la avenida Díaz Vélez, en Ciudadela, o el túnel de Juan B. Justo, a la altura de Haedo, para cruzar las vías del ferrocarril Sarmiento.
La “imagen cabecera” de la Virgen llega a Luján pasadas las 6, para, una hora después, participar de la misa que presidirá el cardenal Jorge Bergoglio y que concelebrarán los obispos de la región Buenos Aires.
La Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular recolectó alimentos no perecederos que los caminantes dejaron en San Cayetano y en los puestos de Cáritas a lo largo del camino.
La primera peregrinación juvenil a Luján se realizó en octubre de 1975 cuando un grupo de jóvenes decidió marchar hacia el santuario. l (DyN)

































