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Multan con 77 mil pesos a un chofer de Uber y le decomisan el auto

El Gobierno porteño tomó la drástica decisión al negarse la empresa a levantar los servicios. Un fallo judicial en contra justificó la sanción. Macri se pronunció en contra.

Viernes 15 de Abril de 2016

El nuevo servicio de traslados gestionados por la compañía transnacional Uber, que se vale de una aplicación on line para funcionar, ingresó ayer en una escalada del enfrentamiento que mantiene con el Gobierno porteño, los taxistas y la Justicia. El intendente Horacio Rodríguez Larreta aplicó la primera sanción a un chofer de Uber con una multa de 77.000 pesos y el secuestro del vehículo.

La dura sanción llegó después de que el juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº-15 porteño, Víctor Trionfetti, hizo lugar a un amparo presentado por el Sindicato de Peones de Taxis, que conduce Omar Viviani.

Uber aseguró que continuará operando "con normalidad, no ha sido prohibido, suspendido, ni dado de baja", insistió la empresa con sede en San Francisco, Estados Unidos, pese a que la Justicia porteña ordenó al Gobierno de la ciudad que "de modo inmediato" suspenda las actividades de la firma hasta que haya sentencia firme.

En medio de la fuerte polémica y la judicialización del tema, el presidente Mauricio Macri tomó partido a favor de los taxistas en la pelea. "Valoro la posición que ha tomado el gobierno de la ciudad de Buenos Aires de defender a nuestros taxistas, que son un símbolo no sólo de la ciudad, sino de la Argentina diría yo", dijo ayer el mandatario.

Desde que Uber comenzó a ofrecer su servicio sorpresivamente el martes en Buenos Aires desencadenó una polémica a varias puntas. Macri, quien fue jefe del Gobierno porteño durante ocho años hasta que asumió la presidencia en diciembre, reconoció que "tenemos un problema en el tema del avance de la tecnología y de las alternativas que nos presenta". Agregó que "en estas transiciones tenemos que estar muy juntos, recorrerlas de la forma más moderada y gradual posible, cuidando a los argentinos, ésa es mi tarea".

El fallo judicial responde a una acción de amparo impulsada por el sindicato de taxistas por considerar que Uber representa una competencia desleal, ya que según ellos no cumple los requisitos exigidos para el transporte público de pasajeros, y es una amenaza a sus fuentes de trabajo.

Uber dijo en un comunicado que en Buenos Aires ofrece "un servicio legal, respaldado por el Código Civil y Comercial" ya que, de acuerdo con según su interpretación, cumple un mero rol de "intermediario tecnológico" entre dos particulares, el conductor y el usurario de la aplicación.

El conflicto en Buenos Aires es un calco de otros que ha protagonizado Uber en otras capitales del mundo. Pese a ello, ya opera en 400 ciudades de 64 países. En América latina ofrece servicios en México, Colombia, Brasil, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Uruguay.

Los taxistas rosarinos manifestaron su oposición a la modalidad de servicios durante una marcha que concretaron a fines del mes pasado.

La primera sanción que aplicó el Gobierno porteño fue por 77.000 pesos, un monto que equivale aproximadamente al 35 por ciento del valor del auto implicado, que también fue secuestrado y puesto a disposición de la Justicia.

Tras el procedimiento realizado en avenida Directorio al 500, en el barrio de Caballito, la firma de transporte dijo que se hará cargo de la multa.

La Agencia Gubernamental de Control dispuso la clausura del servicio pero se encontró con un impedimento sorpresivo: el secretario de Transporte, Juan José Méndez, quiso comunicarle a la compañía la medida, pero no pudo: "No tienen oficinas", señaló.

El gobierno tiene desde el miércoles sólo 5 días para localizar a las autoridades de la compañía y comunicar al juzgado cuales son las medidas adoptadas.

Siempre resistida, la empresa se inició en 2009 en San Francisco

Uber se inició en 2009 en San Francisco y la expansión comenzó primero en otras ciudades de Estados Unidos, como Nueva York y Washington, para luego traspasar las fronteras en París, Londres, Barcelona, Madrid, Sídney, Johannesburgo y Tijuana y con este crecimiento comenzó la resistencia legal, política y en la calle.

"Uber empezó a funcionar en Alemania en 2013 tratando de enmascarar su servicio de taxi en coches privados de alquiler en lo que es una violación abierta de la ley", indicó a Télam Richard Leipol, dirigente de la Asociación de Taxis de Berlín (Berliner Taxivereinigung).

"Tuvimos que ir a la Justicia y Uber perdió. El procedimiento todavía está en curso porque fue apelado y ahora está en el Tribunal Federal de Justicia (Bundesgerichtshof)", añadió Leipol sobre la batalla legal que obligó a la empresa tecnológica a ofrecer solamente su servicio con conductores que cuenten con una licencia profesional de transporte.

En España la llegada de la app se realizó en marzo de 2014, primero en Barcelona y después en Madrid. "Aparecieron con la aplicación y a contactar coches particulares sin ningún tipo de licencia ni autorización. Lo hicieron sin consentimiento de las autoridades y ni siquiera preavisaron de su desembarco. Lo hicieron a la brava", explicaron desde el Sindicat del Taxi de Catalunya.

Al igual que sus compañeros alemanes, los españoles llevaron su protesta por la vía legal y el Juzgado de lo Mercantil de Madrid suspendió con una cautelar la actividad de Uber el 9 de diciembre de 2014.

"Finalmente cerró su actividad el 31 de diciembre de 2014 a la espera del juicio definitivo que todavía no se ha realizado. El 29 de mayo de 2015 se realizó un juicio contra Uber en Barcelona sin que todavía haya habido sentencia, ya que el juez ha pedido más información a la Comunidad Europea", precisó la fuente del gremio catalán.

Pese a todo esto, hace dos semanas, el 30 de marzo pasado, la firma retomó su actividad en la capital española con uberX que ofrece a los usuarios la posibilidad de desplazarse pero con conductores que disponen de una licencia de actividad de arrendamiento de vehículos (VTC), algo así como la licencia profesional en Argentina.

En otras partes del mundo el debate sigue vigente, como el caso de Colombia, donde los taxistas de Bogotá se enfrentaron el mes pasado con la policía en una nueva protesta para exigir la prohibición de la plataforma tecnológica.

"Esta empresa llega apoyada por las autoridades, tienen el dinero para comprar el poder y ahí empieza todo el desastre, porque a pesar de que la ley los prohíbe, si los gobernantes se dejan permear, es una pelea desigual entre un tigre y burro amarrado", comentó Alonso Romero, taxista hace 10 años y líder de la Asociación de Propietarios y Conductores de Taxis de Bogotá.

Las protestas masivas de taxistas se repitieron en los últimos años en Brasil, Canadá, España, China, Japón, Corea y la India, entre otros, siempre bajo los argumentos de la "competencia desleal", ya que la empresa no paga seguros, licencias ni impuestos.

Mientras tanto, el claro ganador es Uber, que opera en más de 400 ciudades del mundo y está valuado en más de 60 mil millones de dólares.

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