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“Lo de Boca-River fue una salvajada, la mayoría de los barras son mercenarios”

El Papa argentino. Francisco criticó con dureza la actitud de los barrabravas de Boca que atacaron a los jugadores de River en el partido jugado en la Bombonera.

Lunes 25 de Mayo de 2015

El Papa Francisco calificó ayer de “salvajada” el escándalo en el superclásico Boca y River y lo atribuyó a “la pasión desbordada, la prepotencia” de los argentinos y a “la incapacidad de vivir en sociedad”, cuestionó la existencia de las barras bravas y dijo añorar el fútbol de sus años de infancia cuando se podía ir a la cancha tranquilamente y en familia.

En una entrevista con el diario La Voz del Pueblo, de la localidad bonaerense de Tres Arroyos, el pontífice se refirió a los incidentes graves en el partido por la Copa Libertadores, en el que un grupo de hinchas de Boca tiraron gas pimienta a los jugadores de River cuando salían por la manga al iniciarse el segundo tiempo.

“Fue una pena. Son esas salvajadas propias de la persona que la pasión lo desborda, y también la prepotencia y la no sociabilidad, la incapacidad de vivir en sociedad. La verdad que es lamentable que en nuestro pueblo existan cosas como las barras bravas, sé que en otros países también existen”, sostuvo el Papa.

Y agregó: “Acá en Italia también hubo problemas entre barrabravas, que no necesariamente luchan por el club, la mayoría son mercenarios”.

Francisco, un apasionado del fútbol e hincha de San Lorenzo, dijo que él vivió “el tiempo del fútbol amateur” y recordó que “en la campaña del 46 tenía nueve años y siempre iba a la tribuna, nunca a la platea”.

“Lo peor que se le decía al árbitro era vendido, infeliz, idiota y de ahí no subía. O patadura a alguno que no había agarrado bien la pelota, o dormido... No es esa catarata tan colorida de insultos de ahora. Ha cambiado el ambiente y es lamentable”, manifestó.

Al ser consultado sobre sí le gustaría que Marcelo Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo, fuese presidente de la AFA, el pontífice respondió: “A Tinelli lo vi dos veces. Una sin saber que era él, no lo conocía, lo saludé en el amistoso Argentina-Italia, y después me dijeron: «Ese que saludó tercero es Tinelli». Y la segunda vez que lo vi fue cuando me trajo la Copa. Pero no sé cómo está la situación allá, no tengo idea qué pasa”.

El Papa insistió en recordar sus años de infancia cuando iba casi todos los domingo al Gasómetro a ver a San Lorenzo y en destacar que lo hacía en familia, y que muchas veces también su mamá lo acompañaba. “Después del partido salíamos y comprábamos caracoles en salsa, unas cuantas pizzas y volvíamos a casa. Era todo una fiesta familiar”, subrayó durante la entrevista. Francisco reveló que no mira televisión desde 1990 y que tampoco ve fútbol, por lo que no sabe distinguir entre los estilos de Lionel Messi y de Javier Mascherano. También reiteró que no navega por internet y mostró reparos hacia la “descontextualización” que pueden hacer los medios, aunque aseguró que “no” está encima de todo lo que se publica porque lee un solo diario.

El siguiente es un tramo del diálogo entre el Papa y el periodista Juan Berretta, que publicó ayer el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos.

“Los medios de comunicación también toman una palabra y por ahí la descontextualizan. El otro día en la parroquia de Ostia, cerca de Roma, voy saludando a la gente, y habían puesto a los ancianos y a los enfermos en el gimnasio. Estaban sentados y yo pasaba y los saludaba. Entonces dije: «Miren qué divertido, acá donde jugaban los chicos están los ancianos y los enfermos. Yo los comprendo a ustedes porque también soy anciano y también tengo mis achaques, soy un poco enfermo». Al otro día salió en los diarios: “« Papa confesó que estaba enfermo». Contra ese enemigo no podés.

  -¿Y está encima de todo lo que se publica?
  - No, no. Diario leo solamente uno, La Repubblica, que es un diario para sectores medios. Lo hago a la mañana y no me lleva más de diez minutos ojearlo. Televisión no veo desde el año 1990 (se toma el tiempo para responder). Es una promesa que le hice a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990.

  -¿Por un motivo en particular?
  -No, no, me dije esto “no es para mí”.

  -¿No ve los partidos de San Lorenzo?
  -No veo nada.

  -¿Cómo se entera de los resultados?
  -Hay un guardia suizo que todas las semanas me deja los resultados y cómo va en la tabla.

  -Usted, entre los Papas, ¿sería un Messi o un Mascherano?
  -No sabría decirte porque no sé distinguir el estilo de los dos porque no veo fútbol. Messi vino dos veces acá y nada más, no lo he visto.

  -¿Navega por internet?
  -Nada. Y dar entrevistas jamás, ahora se me ha dado, es el estado de gracia. Antes enfrentarme a un periodista me daba pánico.

“Dos o tres palmadas en el traste no vienen mal”

El Papa Francisco reiteró ayer que está a favor de que los padres les den un chirlo a sus hijos, al recordar una anécdota de su infancia y cuestionó las “contradicciones” que se dan en países que penan a las familias por castigar a los niños, pero tienen leyes que permiten “matar a los chicos” antes de nacer. En su entrevista con el diario La Voz del Pueblo, de la ciudad bonaerense de Tres Arroyos, el pontífice volvió a contar la misma anécdota que hizo pública durante una audiencia general en la Plaza San Pedro, en la que relata con detalles la paliza que recibió de sus padres por haberle dicho algo inapropiado a una maestra de cuarto grado.
  “Yo estaba en la preadolescencia, tenía unos 10 u 11 años, y la maestra no recuerdo qué dijo y yo largué un término que no correspondía. Y me escuchó. Cuando salimos al recreo me dijo: «Eso no se dice, así que te voy a mandar una nota para que venga tu mamá mañana»”, memoró. “Mi mamá fue, la maestra salió del aula y me mandaron a llamar. Y mi mamá muy tranquila me comentó: «Lo que le dijiste a la maestra no se dice, ella trabaja para enseñarte, para hacerte hombre, así que pedile perdón». Le pedí perdón a la maestra, me dio un beso y me dijo que volviera al aula. Y un poco dije, «ya está, la pasé». Pero ese fue el primer capítulo, el segundo fue cuando llegué a casa. Ahí sí cobré lindo”, sostuvo. Tras reconocer que hoy “los métodos de castigo a los chicos cambiaron, hay otra sensibilidad”, señaló que “en aquella época te daban dos cachetazos y listo”. “Siempre digo: «Nunca le den un cachetazo en la cara a un chico porque la cara es sagrada, pero dos o tres palmadas en el traste no vienen mal’”, precisó. “Lo dije en la audiencia una vez y algunos países me criticaron. Son países que tienen leyes de protección al menor muy estrictas. El Papa no puede decir eso. Pero curiosamente esos países, que incluso castigan al padre o a la madre que le pega al menor, tienen leyes que les permiten matar a los chicos antes de que nazcan. Esas son las contradicciones que vivimos ahora”.
 

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