Uno de los grandes sucesos de ventas del año ha sido, sin dudas, el "selfie stick", el bastón que permite tomar autofotos sin necesidad de estirar exageradamente el brazo. Ahora, se ha lanzado al mercado un nuevo producto, evidentemente, superador.

Uno de los grandes sucesos de ventas del año ha sido, sin dudas, el "selfie stick", el bastón que permite tomar autofotos sin necesidad de estirar exageradamente el brazo. Ahora, se ha lanzado al mercado un nuevo producto, evidentemente, superador.
Se trata del "brazo selfie", que cumple las mismas funciones que su antecesor pero tiene una ventaja: crea la ilusión de que la imagen fue tomada por otra persona, que le está dando la mano a quien sale retratado. Ergo, el protagonista de la foto no está solo.
El nuevo accesorio para los amantes de las fotografías no es otra cosa que un soporte para sacar "selfies", con la diferencia de que, en un lugar de un palo, hay un brazo hecho de fibra de vidrio. Fue diseñado para que la práctica sea "socialmente aceptable".
Un grupo de diseñadores se han centrado en esos conceptos de la "conectividad" y la "sociabilidad" para crear una solución que ellos califican como "sarcástica" que también quiere resolver otra faceta singular: la de que en las selfies parezca que realmente no se está solo y que se está tomando de la mano de quien toma la fotografía.
El concepto le da una vuelta más a una tendencia que popularizaron los teléfonos móviles con la incorporación de cámaras frontales cada vez más potentes y aplicaciones que retocan esas fotos en tiempo real para mejorar el aspecto de las personas fotografiadas.


