Un hombre fue detenido ayer en el partido bonaerense de La Matanza acusado de liderar una banda que fraguaba accidentes viales para estafar a empresas aseguradoras, para lo cual les fracturaba las piernas o los brazos a personas de bajos recursos que aceptaban ser lesionadas a cambio de entre dos mil y cinco mil pesos.
Una vez quebradas, esas personas simulaban haber sido víctimas de accidentes de tránsito y, bajo la representación de un abogado, reclamaban el cobro de dinero a las empresas que aseguraban a los automovilistas, que eran también personas involucradas en la maniobra, explicaron los voceros.
En las últimas horas apresaron al principal sospechoso, un hombre de 58 años apodado "José Rompehuesos", quien se encargaba de fracturar a las falsas víctimas de accidentes.
Los pesquisas tienen elementos para sospechar que "José Rompehuesos" trabajaba en connivencia con un abogado de Capital Federal —que ya estuvo preso en la causa y luego fue liberado— y con algunos médicos de hospitales públicos —especialmente de la provincia de Buenos Aires—, que certificaba las lesiones.
La pesquisa se inició hace un año y medio, aunque creen que la banda venía cometiendo estas estafas desde hacía por lo menos tres. La información que permitió dar inicio a la investigación fue la denuncia de un arrepentido, que fue contactado por "Rompehuesos" para dejarse quebrar y presentarse como víctima.
Esa persona primero aceptó participar, aunque al momento de ser lesionado se arrepintió, no obstante lo cual el ahora detenido lo quebró y lo obligó a realizar la demanda a la aseguradora por un accidente simulado. A raíz de la presentación del arrepentido, comenzó una causa en el juzgado de Instrucción porteño 37.
Los detectives establecieron que "Rompehuesos" y el abogado contactaban a personas de escasos recursos, desocupadas, infectadas de HIV e incluso delincuentes que recuperaban su libertad y les ofrecían fraguar un accidente, para lo cual debían dejarse fracturar algunos huesos.
Para lesionar a las personas, "Rompehuesos" las llevaba a una casa quinta, donde las anestesiaba y les quebraba varios huesos con un hierro o un martillo.
El cerebro de la organización preparaba luego la escena del accidente y llamaba a la policía, que derivaba al herido al hospital de la zona —en la mayoría de los casos al Paroissien, de Isidro Casanova—, donde los médicos certificaban las lesiones.
Luego, en el hospital, un abogado se contactaba con el herido y le hacía firmar un poder para demandar a la aseguradora.
Los investigadores estiman que la banda fraguaba dos o tres accidentes por semana y que cobraba de las aseguradoras unos 50 mil pesos por víctima, en la mayoría de los casos mediante arreglos extrajudiciales.
Con la información reunida, los policías montaron en el Paroissien una vigilancia encubierta e identificaron a "Rompehuesos" y lo apresaron frente a la estación de Gregorio Laferrere. (Télam)