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La PS5 grabará conversaciones: ¿necesaria moderación o pérdida de privacidad?

La nueva consola de Sony grabará las conversaciones en línea de los jugadores para realizar reportes por eventuales acosos, aunque los criterios de moderación de mensajes no son del todo claros.

Viernes 04 de Diciembre de 2020

Con el lanzamiento de la PlayStation 5 llegó una polémica: desde Sony anticiparon que van a grabar todos los chats en línea que se den entre jugadores y jugadoras. Si bien la moderación es el argumento base, la privacidad de usuarios y usuarias quedó en el centro del debate. La empresa debió salir a dar explicaciones en otro caso donde el límite entre control e intimidad es difuso, así como los propios criterios de moderación de la plataforma.

En teoría, la idea está bien: ante un problema, la empresa registra los últimos cinco minutos de chat de voz para que el usuario seleccione y envíe un recorte de 40 segundos de conversación en los que pueda demostrar una situación ofensiva y, con ese registro, se pueda moderar la cuestión. La controversia viene porque en este marco los usuarios pierden su privacidad.

Desde la empresa dijeron que si la medida se malinterpretó fue un problema de comunicación, que fue un anuncio de golpe y sin muchas explicaciones. Para arreglarlo, sacaron un comunicado en el que afirmaron que si un jugador “necesita presentar un informe de acoso, podrá incluir un recorte del chat de voz de hasta 40 segundos en su informe”.

Esos 40 segundos, explicaron, se componen de 20 segundos de la conversación principal con el otro jugador y 10 segundos posteriores y siguientes al recorte inicial. El tema es que las grabaciones no son opcionales, en una jugada fuerte con la moderación como argumento y lo privado de cada jugador puesto al “servicio” de la empresa.

Grabación obligatoria

Ceder información personal ya no da lo mismo. Sin que haya un punto de inflexión específico en la historia, a muchas personas las empezó a incomodar el saber que, aún sin identificar cómo ni cuándo, están brindando parte de su intimidad a las plataformas.

Puede que la decisión de Sony sea tan “honesta” como fuerte: de acuerdo o no, la empresa grabará las charlas entre usuarios; aunque aclara que sólo se usará para moderar las conversaciones.

La imposibilidad de negarse a ser grabado supone ceder, obligatoriamente, un pedazo de privacidad para mejorar y optimizar el entorno de jugadores y jugadoras de PlayStation 5. Cualquiera tiene derecho a mantener en privado sus conversaciones (a la intimidad, un derecho humano básico) y el sólo hecho de no poder optar por decidirlo de esa manera, ya presume una violación a eso que se quiere resguardar.

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A esta cuestión, se suma la falta de claridad para definir los criterios de las moderaciones. La empresa deberá revisar cada denuncia y determinar qué mensajes y expresiones infringen las normas. En el caso de Sony, se va a poner a monitorear y decidir, denuncia mediante, qué está permitido y qué no en los chats de jugadores y jugadoras de PlayStation 5, en base a las millones de horas de conversaciones en línea que va a tener disponibles.

Debate abierto

Los resultados de esta medida se verán más adelante, siempre de la mano de los criterios que se contemplen para esas moderaciones. Es indiscutible que hay que construir entornos digitales seguros para usuarios y usuarias, pero con reglas claras.

Al margen de casos discriminatorios claros en cuanto a religión o género (por citar dos ejemplos), ¿qué contenidos van a ser considerados por Sony como discriminatorios y cuáles son las competencias del equipo encargado de esta tarea para tomar esas decisiones? Y en caso de tener una base de criterios para casos finos, ¿quiénes fueron los que los definieron y en base a qué? Y algo crucial: ¿qué va a pasar con los usuarios que, según Sony, incurran en acosos, abusos o transmiten discursos de odio?

En el camino de la eliminación de discursos de odio y de discriminaciones en las plataformas digitales, las empresas van implementando diversos mecanismos y herramientas para contener un problema global para el que todavía ninguna pudo encontrar una solución. Y en este caso, el tema se entrelaza con la privacidad y la intimidad de jugadores y jugadoras.

Entre tantas dudas, hay una buena: la explicación que tuvo que salir a dar Sony, en base a reclamos de usuarios que levantaron la voz e hicieron valer uno de los derechos que viene siendo más vulnerado.

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