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"La presidencia de Obama rompió una barrera invisible en EEUU"

Participación ciudadana. La dirigente afroamericana Melanie Campbell visitó Rosario, donde disertó sobre participación cívica y armado de coaliciones.

Martes 12 de Abril de 2016

La dirigente social estadounidense Melanie Campbell, reconocida especialista en participación ciudadana, reforma electoral y construcción de coaliciones, estuvo en Rosario como parte de un programa de difusión cultural que lleva adelante el Departamento de Estado estadounidense junto a las embajadas de ese país.

Campbell es presidenta de la National Coalition on Black Civic Participation (Ncbcp), una ONG con sede en Washington DC que representa a 40 millones de personas afroamericanas y que promueve la participación cívica de las minorías en la vida política e institucional de Estados Unidos.

Estuvo en la ciudad de la mano de la Fundación Nueva Generación Argentina, donde visitó el Museo de la Memoria y participó de reuniones con jóvenes estudiantes en las facultades de Derecho y de Ciencias Políticas.

"Es una personalidad relevante que representa a 40 millones de personas, que aporta mucho desde su experiencia de trabajo con jóvenes y mujeres", explicó Katherine Earhart Ordóñez, la agregada cultural de la embajada.

En diálogo con La Capital, Campbell analizó la realidad de Estados Unidos así como el legado de Barack Obama, primer presidente afroamericano de ese país.

-¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir en Argentina, teniendo en cuenta las grandes diferencias culturales entre los dos países?

-Fui invitada a Argentina por la embajada de Estados Unidos, en el marco de la década de descendientes de africanos en América. Dirijo una ONG sin fines de lucro y el objetivo central de mi trabajo es lograr una mayor participación cívica. Vine a compartir mis conocimientos y a aprender, y la primera lección que me llevo es que en Argentina hay una comunidad afroargentina, y que el voto es obligatorio. No lo es en Estados Unidos, donde debemos hacer un trabajo sobre la importancia de ir a votar como primer paso para una mayor participación de las minorías. El papel de los jóvenes en todo esto es fundamental.

-¿Qué visión tiene sobre las próximas elecciones en los Estados Unidos?

-He atravesado muchas elecciones, primero como estudiante, ahora como responsable de una ONG. No es la primera vez que una elección presidencial plantea desafíos, y si bien no tengo una bola de cristal y recién en julio sabremos quiénes serán los candidatos, está claro que es una elección difícil, con alguien como Donald Trump que viene a desafiar los liderazgos políticos tradicionales. Por el lado de los demócratas todo es un poco más civilizado, con Hillary Clinton como favorita.

-¿Qué significó la presidencia de Obama para la política estadounidense?

-El momento político de Estados Unidos nos plantea muchos desafíos. Quiero recordar el papel de las mujeres afroamericanas en la elección de Obama, que también tuvo el apoyo de los latinos y de los jóvenes. Ahora llega el momento en el que tal vez nos gobierne una mujer. En ese sentido hay que decir que la llegada de un afroamericano como Obama a la presidencia rompió una barrera invisible. Estados Unidos es muy diverso, pero gracias al final de esa barrera cada vez más afroamericanos llegan a ocupar posiciones relevantes. La posibilidad de una mujer presidenta abre otro camino, y creo que es el momento de las mujeres, por supuesto de mujeres que crean y generen más y mejores procesos de inclusión.

-¿Cuán profundo es el problema racial en Estados Unidos?

-El racismo en Estados Unidos es una cuestión no resuelta, ligada a toda una historia esclavista que se perpetúa en algunas instituciones como el sistema carcelario. El sistema de Justicia penal en Estados Unidos es hoy otra forma de generar esclavos, y la relación entre las fuerzas de seguridad y los afroamericanos sigue siendo muy complicada. Hay una displicencia histórica respecto a esto, y la realidad es que no se termina de abordar plenamente, ni para el caso de los afroamericanos ni para el de los latinos. Los pobres también la pasan muy mal, allí se nota mucho el impacto en las cárceles y los prejuicios del poder judicial. Obama abrazó este tema para intentar disminuir la brecha del racismo. Sigue siendo un tema muy movilizante y se pone en juego otra vez con esta elección.

-¿Siente que a veces las ONG hacen el trabajo que debería hacer el Estado?

-Nuestro trabajo es colocar presión sobre los gobiernos para que hagan lo que tienen que hacer porque ellos reciben los recursos de los contribuyentes. También trabajar para que la gente que representamos pueda lograr sus objetivos. Por ejemplo en Estados Unidos no vamos a votar aunque deberíamos hacerlo. Yo siento que una organización como la nuestra es una herramienta para presionar a los gobiernos para que elaboren y apliquen políticas que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida. Pero para eso precisamos involucrar a la sociedad civil.

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