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La pobreza y la precariedad laboral, un nuevo y creciente fenómeno en Japón

Los pobres de Japón están mostrando, desde su protagonismo, la cara más oculta de una de las naciones más industrializadas del planeta. Cada vez son mayores las protestas y como modo...

Jueves 03 de Enero de 2008

Los pobres de Japón están mostrando, desde su protagonismo, la cara más oculta de una de las naciones más industrializadas del planeta. Cada vez son mayores las protestas y como modo de superar la apuesta, ahora están haciendo juicios contra el gobierno para exigir mayores beneficios de ayuda social, así como para ser tratados con mayor dignidad. Casos recientes de personas muertas de hambre, de pobres incapaces de permitirse un refugio y de jóvenes atrapados en el círculo de la pobreza eterna han colocado el tema sobre la mesa.

  Hace unos meses el gobierno japonés se ha unido al movimiento global para erradicar la pobreza, pero por los mismos días un hombre que vivía solo en la sureña ciudad de Kita-kyushu moría de hambre luego que se le negara asistencia social. Ha habido decesos por causas similares en la misma ciudad, pero lo llamativo del último caso fue un diario hallado en la destartalada vivienda del hombre de 52 años, donde describió su lento sendero hacia la inanición.

  "Quiero comer una bola de arroz", se lamentaba. Sus ansiosos deseos se podrían haber satisfecho con sólo un dólar.

  Tras el hallazgo del cuerpo del hombre, más de 360 abogados, trabajadores de los servicios sociales y miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG) presentaron una demanda criminal contra un funcionario que atendió a Kita-kyushu, ya que consideran que evadió la responsibilidad de proteger la vida y abusó de los derechos de los empleados públicos.

  La reducción de la asistencia social del hombre no fue un caso aislado. El gobierno ha limitado gradualmente los subsidios para ancianos y ahora planea hacer lo mismo con los hogares de madres solteras.

  Mei Yagi, de 81 años, de Tokio, recibe una ayuda social que le permite a ella y su hija de 56 años comida por apenas 1.000 yenes (9,17 dólares) por día. Afirma que uno de sus vecinos, que también dependía de la asistencia social, murió de hambre hace dos años.

  Según Yagi, usualmente las beneficiadas de su edad pueden afrontar el estilo de vida espartano que conlleva la asistencia social gracias a sus experiencias con la escasez durante la Segunda Guerra Mundial, pero afirma que quiere que el gobierno preste atención porque muchos japoneses jóvenes están cayendo en una espiral de pobreza.

  Especialmente a los trabajadores jóvenes se les niega la asistencia social cuando están demasiado enfermos para trabajar o enfrentan despidos. La edad laboral oficial es de 18 a 64 años, y se considera que cualquiera en esa franja está obligado a trabajar.

  "Aún no quiero morir. Quiero dar mi mensaje antes de morir", dijo Yagi, que encabeza a 11 beneficiarios de la asistencia social en una demanda presentada en febrero de 2007 para exigir un aumento de la ayuda oficial para los ancianos.

  Desde 2004 se han presentado en todo Japón ocho demandas similares, que involucran a más de 100 afectados.

  A pesar de esto, el Ministerio de Bienestar planea ajustar los estándares de clasificación para estos subsidios en abril, mientras aumenta el número de japoneses con ayuda social, que superó los 1,51 millones en 2006.

  Mientras las disparidades del ingreso aumentan en Japón, más gente cae en la pobreza. La mayor población de pobres están dentro de la comunidad trabajadora, afirma Michio Goto, profesor de ciencias sociales de la Universidad de Tsuru.

 

Trabajo precario. Los hogares de trabajadores viviendo en la pobreza aumentó en 1,91 millones durante los últimos 10 años a más de 6,56 millones de hogares, asegura Goto.

  La apremiante situación de los trabajadores pobres se convirtió en objeto de debate en Japón en 2007, y los medios informaron ampliamente sobre jóvenes trabajadores o empleados subcontratados que viven de forma precaria. Muchos no pueden permitirse pagar un alquiler y terminan durmiendo en los cafés de Internet de 24 horas.

  El problema ha surgido luego que se acabara la tradición japonesa del trabajo para toda la vida, y el gobierno adoleciese de un sistema de seguridad social adecuado, según Goto.

  Durante largo tiempo las empresas aseguraron empleo de por vida con gran cantidad de beneficios, pero en los últimos años las condiciones laborales han cambiado y ahora hay muchos trabajadores de tiempo completo subcontratados y temporales que reciben salarios menores, carecen de beneficios y estabilidad laboral. El resultado es que muchos de estos trabajadores caen en la pobreza.

 

Morosidad estatal. "El gobierno japonés es incapaz de rescatar a los trabajadores pobres porque carece de un sistema impositivo o de seguridad social como los países europeos", sostiene Goto. Como resultado de esto, a principios del pasado año varias organizaciones no gubernamentales (ONG) impulsaron a japoneses pobres a crear la Red Antipobreza.

  Sin embargo, la red también decidió lograr cambios por sí misma. Primero implementó un sistema de seguro a partir de este año para aquellos que no pueden pagar un seguro de salud. Por el pago mensual de unos 300 yenes, los postulantes que no pueden trabajar por enfermedad pueden cotizar para recibir 10.000 yenes de ayuda tras pagar seis cuotas.

  "No es mucho, pero al menos pueden sobrevivir sin morir de hambre si tienen 1.000 yenes diarios para pasar 10 días", afirma Makoto Kawazoe de la Unión de Jóvenes Trabajadores Temporales, un activista antipobreza que ayudó a crear el proyecto del seguro.

  Kawazoe ha conocido a muchos trabajadores precarios que acuden a usureros para cubrir sus gastos diarios o costos médicos tras enfermar o ser despedidos. l

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