Una corte federal de apelaciones dictaminó ayer que los herederos de Marilyn Monroe no pueden impedir que una empresa de California venda imágenes de la actriz sin su permiso.

Una corte federal de apelaciones dictaminó ayer que los herederos de Marilyn Monroe no pueden impedir que una empresa de California venda imágenes de la actriz sin su permiso.
La Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco dictó que The Milton Greene Archives puede seguir vendiendo las clásicas imágenes de Monroe sin pagar a sus herederos los derechos de publicación. El fallo giró en torno a la residencia legal de Monroe. La estrella tenía una casa en California y un departamento en Nueva York cuando murió en Los Angeles en 1962.
Sus herederos afirmaron en ese entonces que Monroe vivía en Nueva York para evitar pagar los impuestos por el derecho de herencia. La corte dictó que sus herederos no pueden afirmar ahora que Monroe vivía en California para aprovechar una ley estatal que le da derechos póstumos de publicidad a los famosos.
La ley fue aprobada por la legislatura de California en 2007. Nueva York no tiene una ley similar.
"Los representantes de Monroe decidieron algo sobre el domicilio de Monroe cuando murió hace 40 años y después cambiaron de opinión cuando le convenía mucho a sus finanzas", escribió la juez Kim Wardlaw.
El fallo permite que Milton Green Archives venda fotografías tomadas por sus fotógrafos sin tener que pagar regalías a los herederos.
Monroe compró su casa en California en el barrio de Los Angeles de Brentwood en 1962. Comenzó a filmar "Something's Got to give" en abril de ese año con 20th Century Fox en Los Angeles. Fox la despidió dos meses después por llegar tarde y faltar y apareció muerta en su casa el 5 de agosto de 1962. Su entrenador de actuación Lee Strasberg heredó 75 por ciento de su patrimonio y fue nombrado albacea. Cuando Strasberg murió, su esposa Anna Strasberg se convirtió en la representante de los herederos. Anna presentó la demanda contra la empresa de California en 2005. (AP)



Por Luis Emilio Blanco
