Arqueólogos israelíes desenterraron en las proximidades de Jerusalén el escrito hebreo más antiguo
que se conoce, un fragmento cerámico de 15 por 15 centímetros y 3.000 años de antigüedad calificado
como “el más importante descubrimiento arqueológico en Israel desde los Manuscritos del Mar
Muerto”. Además, se descubrió en excavaciones junto al Muro de los Lamentos de Jerusalén un
escudo antiguo con la figura de un guerrero.
Según comunicó hoy la Universidad Hebrea de Jerusalén, el fragmento cerámico incluye cinco
líneas de texto separadas por líneas negras y ha sido encontrado en excavaciones llevadas a cabo en
la fortaleza de Elah, al sureste de Jerusalén, un complejo que data del siglo X antes de Cristo.
El objeto se encontraba en el suelo, en el interior de un edificio próximo a la entrada de la
fortaleza. Según la universidad, las pruebas de carbono 14 efectuadas sobre el material orgánico
encontrado junto al fragmento han concluido que la inscripción data de hace tres milenios, de
tiempos del rey David. Por ello, es mil años más antiguo que los Manuscritos del Mar Muerto.
Pese a que la inscripción tiene que ser todavía descifrada por completo, contiene las raíces
de las palabras “esclavo”, “juez” y “rey”. Se piensa que fue
parte de una carta o un texto legal. La universidad espera que el texto contribuya a estudiar el
desarrollo de los lenguajes alfabéticos.
Las excavaciones en Elah comenzaron en junio de 2008. La fortaleza está situada en la
frontera entre Filistea y el reino bíblico de Judea y se cree que fue un importante lugar de paso
en la carretera principal desde la costa a Jerusalén. Hasta el momento, sólo ha sido excavado el
cinco por ciento de la fortaleza.
Por su parte, otro equipo de arqueólogos israelíes descubrieron en excavaciones junto al Muro
de los Lamentos de Jerusalén un escudo antiguo con la figura de un guerrero. Según informó la
Autoridad de Antigüedades de Israel, sobre la piedra negra se puede ver el relieve de un guerrero
con una lanza. El escudo proviene seguramente del periodo del Primer Templo judío, que fue
destruido en el año 587 antes de Cristo.
La Autoridad de Antigüedades, que calificó el hallazgo de poco común, dijo que el escudo
perteneció a un hebreo llamado Hagab, probablemente un comandante militar del reino de Judea. La
pieza fue desenterrada en el interior de un edificio en el que se están realizando excavaciones.






























