"Este deporte te eleva hasta el cielo y te estampa de vuelta contra la realidad con la misma rapidez". Lucas Pinheiro Braathen habla con la experiencia de la semana más intensa de su vida. Hace dos días el esquiador brasileño se lanzó a toda velocidad en el eslalon gigante en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, y se subió al escalón más alto del podio al tiempo en que se convertía en el primer atleta sudamericano en ganar una medalla de oro en los Juegos invernales. Ahora puso la misma energía en el eslalon olímpico y la apuesta salió mal: se cayó en la primera manga y sus sueños de ganar otra medalla se esfumaron.
Pinheiro Braathen nació en Oslo el 19 de abril de 2000, pero vivió algún tiempo en Brasil junto a su madre tras el divorcio de sus padres. Aunque no tardó en regresar a Noruega, a la que representó en eventos internacionales hasta 2023. Ahora compitió con la bandera de Brasil y el gigante latinoamericano celebró su logro en pleno Carnaval, con elogios que llegaron desde todos los rincones del país, de boca de Lula y también de Ronaldinho. Su traspié del lunes no va a opacar su histórica medalla.
“Tenés que esquiar con el corazón y tenés que dar todo lo que tenés, y eso fue lo que hice. Pero lo que convierte en arte al esquí alpino es un equilibrio delicado entre estrategia, técnica e intensidad”, sostuvo el atleta, quien admitió que cometió un error simple.
Y afirmó: “Por supuesto que tengo sentimientos encontrados. Dios mío, este deporte te eleva hasta el cielo y te estampa de vuelta contra la realidad con la misma rapidez”.
“Me llevo mucho crecimiento, tanto de experiencias hermosas e increíbles, y me llevo también lo que pasó hoy. Ese oro fue producto de todos los altibajos por igual”, agregó.
El esquí alpino "significa todo" para él, según sus propias palabras. "Por supuesto, sobra decir que estoy más que orgulloso. Todavía tengo este sol dentro de mí que está brillando, y estoy muy feliz”, remarcó.