Un vuelo de Aerolíneas Argentinas que fue objeto de una falsa amenaza de bomba despegó ayer desde el aeropuerto internacional de Ezeiza rumbo a Miami a las 16.50, más de 9 horas después de lo previsto. Los 270 pasajeros debieron evacuar el avión.

Los 270 pasajeros del avión rumbo a Miami debieron ser evacuados. Partieron nueve horas más tarde.
Un vuelo de Aerolíneas Argentinas que fue objeto de una falsa amenaza de bomba despegó ayer desde el aeropuerto internacional de Ezeiza rumbo a Miami a las 16.50, más de 9 horas después de lo previsto. Los 270 pasajeros debieron evacuar el avión.
Se trata del vuelo AR1304, que con 270 pasajeros y 12 tripulantes debía haber despegado a las 7.35 desde Ezeiza, cuando personal de tierra de la empresa recibió en su teléfono una amenaza de bomba que obligó a desplegar un operativo de seguridad a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Una vez recibida la amenaza, inmediatamente se informó a la PSA y se activaron los protocolos de seguridad. El avión fue trasladado a una zona remota y los pasajeros y el personal de la compañía fueron desembarcados, en primera instancia en la zona y luego trasladados a la puerta 22, donde quedaron a la espera de lo que sucedía con la aeronave.
El escuadrón antibombas de la PSA inició una exhaustiva revisión de la aeronave, que comprendió el interior de la cabina, la bodega y cada uno de los equipajes. Tras la revisión se comprobó que se trataba de una falsa alarma, por lo que la aeronave fue liberada para que pudiese continuar con el viaje programado. Pero entre tanto pasajeros y tripulantes habían pasado unas nueve horas en tierra. Aerolíneas Argentinas trasladó el avión hacia la puerta de embarque y procedió a alistar nuevamente el vuelo con la limpieza interior y la carga de nuevo catering.
No es la primera vez que un avión es amenazado falsamente con la colocación de una bomba y que obliga a desplegar los protocolos de seguridad, con las consecuentes complicaciones para los pasajeros. El año pasado se verificaron tres casos, y dos de ellos las amenazas fueron cometidas en persona dentro de los aeropuertos, no por teléfono. En julio del 2022, hubo una amenaza de bomba en un vuelo de Aerolíneas Argentinas que ya había partido de Aeroparque rumbo a Ushuaia. Un llamado telefónico a las oficinas de la empresa alertó de la situación y la aeronave fue desviada a Comodoro Rivadavia de manera preventiva, donde fue necesario cerrar el aeropuerto hasta tanto la revisión del avión determinó la falsedad de la amenaza. La aeronave continuó su viaje hacia Ushuaia.
A mediados de septiembre del mismo año, un pasajero que iba a viajar desde Aeroparque a Tucumán en Aerolíneas Argentinas, se molestó por una situación en el preembarque y manifestó a viva voz: “Despaché una bomba en la valija”, lo que obligó a activar el protocolo de seguridad y evacuar la aeronave para su revisión exhaustiva. Una vez que se comprobó que se trataba de una falsa alarma, el avión despegó hacia su destino, en tanto que el pasajero fue detenido y se le prohibió volar por la aerolínea de bandera el resto de su vida.
En el mes de junio, también del 2022, una mujer entró al aeropuerto de Mendoza y dijo que tenía una bomba en la valija, lo que generó un caos por el que se suspendieron varios vuelos. El hecho activó el protocolo por amenazas y el edificio debió ser evacuado; se cancelaron vuelos durante 45 minutos, y se generaron demoras en los arribos y las partidas, aunque resultó ser una falsa alarma.


Por Javier Felcaro

Por Mariano D'Arrigo